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Prolapso de cloaca en un yako de cola roja

lunes 29 de septiembre de 2014, 11:45h
Prolapso de cloaca en un yako de cola roja

La falta de información hace que los propietarios no sean conscientes de la importancia de alimentar a sus aves de forma correcta. Una nutrición adecuada habría evitado en este caso el problema del prolapso de la cloaca.

Javier León Cabezas. Veterinario
javierleoncabezas0@gmail.com
Imágenes cedidas por el autor

Se presenta en la clínica un yako de cola roja (Psittacus erithacus) de unos 10 años de edad, con la cloaca prolapsada. Los propietarios refieren episodios de estreñimiento y diarreas. En el momento de la consulta presenta diarreas líquidas.

Recuerdo anatómico y fisiológico

La cloaca es una cavidad abierta al exterior, situada en la parte final del tracto digestivo, a la que confluyen también los conductos finales de los aparatos urinario y reproductor. Posee tres porciones:

El coprodeo es donde desemboca el recto y está separado de este por un pliegue anular con un músculo a modo de esfínter. El coprodeo está recubierto de vellosidades.

El urodeo, donde desembocan los uréteres, es el compartimento más pequeño. Un pliegue craneal lo separa del coprodeo y otro caudal lo separa del proctodeo. También está recubierto de vellosidades y la naturaleza de la mucosa es lisa, no glandular.

En el proctodeo desembocan los oviductos en el caso de las hembras y se alojaría el pene en el caso de los machos. La cavidad es pequeña y está recubierta por una mucosa de tipo cutáneo.

El prolapso de la cloaca puede producirse por desórdenes de tipo digestivo o reproductivo (esto último en el caso de las hembras de puesta).

Anamnesis

El aspecto del animal es malo, tiene diarreas continuas, la zona pericloacal está manchada y la cloaca exteriorizada, edematosa y enrojecida.

Se alimenta exclusivamente de frutos secos, pipas, cacahuetes, etc. Es obvio que el animal no recibe la alimentación correcta, y que es esto lo que ha ocasionado el problema, por lo que se propone como primera medida proporcionarle un pienso específico para aves (ver cuadro a continuación).

La importancia de una alimentación correcta

Los propietarios desconocían lo fundamental que es ofrecer una alimentación adecuada a las psitácidas. Es la falta de información la que lleva a la mayoría de los propietarios a cometer este error. A esto se une el bajo coste de estas mezclas de semillas, llamadas erróneamente “pienso”, y que son muy ricas en grasas y pobres en proteínas y vitaminas esenciales como son la vitamina A, D3, B6, B12 entre otras y minerales tan importantes como el selenio (Se). Por otra parte, si se han almacenado durante bastante tiempo y con escasa ventilación pueden haber proliferado hongos que producen toxinas (aflatoxinas).

Esta alimentación tan desequilibrada no solo puede dar lugar a la patología de este caso clínico, sino que también es común observar mal estado nutricional, plumajes dañados, sin brillo, plumas que se caen, uñas con crecimientos excesivos o anómalos (en espiral), malformaciones en el pico (pico escalonado), rinolitos en carúnculas, pododermatitis, descalcificaciones, alteraciones hepáticas (hígado graso, esteatosis hepáticas), alteraciones renales (insuficiencia renal aguda, depósitos cálcicos en aparato urinario, hiperuremia), inmunodeficiencias, enfermedad ósea metabólica, etc.

Tratamiento previo a la cirugía

Los propietarios de nuestro paciente están absolutamente convencidos de la necesidad de modificar la dieta de su mascota. Dado que estos animales no suelen aceptar de buen grado un cambio de dieta, planteamos un plan de actuación.

En primer lugar debemos estabilizar médicamente al animal. Para esto le inyectamos un antibiótico (enrofloxacina, 5 mg/kg) y un corticoide (dexametasona, 3 mg/kg) ambos IM, y recetamos una crema antibiótica y antiinflamatoria para la zona prolapsada (con ácido fusidínico y betametasona; recomendamos limpiar la zona antes de cada aplicación con una solución antiséptica a base de clorhexidina). Se informa a los propietarios de que la resolución será quirúrgica, pero que no tiene sentido si no se corrigen antes los hábitos alimentarios del animal.

Para introducirle el pienso específico recomendado, iremos mezclando a diario este con el alimento anterior. Previamente suprimiremos lo favorito del loro, es decir, cacahuetes y pipas de girasol en este caso, y dejaremos tan solo las semillas de mijo y el maíz. Reduciremos el tamaño del comedero y la mezcla que, inicialmente, la haremos al 50 %. Progresivamente irá aumentando la cantidad de pienso y disminuyendo la de las semillas.

Así mismo instauramos un tratamiento antibiótico con sulfadimerazina 70 mg/kg PO, en el agua de bebida hasta el día de la cirugía, la cual, solo se realizará con garantía de éxito si el animal está adaptado por completo a la nueva dieta.

Una vez acostumbrado al pienso y cuando suprimamos el tratamiento antibiótico propondremos a los propietarios dar a diario algún vegetal y fruta, advirtiéndoles de que solo deben ocupar un 20 % de la alimentación diaria del animal y de que algunos tienen malos efectos sobre estas aves como aguacates, peras, lechuga o cebolla. Además, los restos han de ser retirados de la jaula a diario.

Las semillas, tales como pistachos, pipas y cacahuetes, se ofrecerán como premio y en contadas ocasiones.

Tratamiento quirúrgico

En dos semanas nuestro paciente está absolutamente “rehabilitado” y dispuesto para entrar en quirófano. La técnica anestésica que realizaremos es la siguiente: como premedicación, medetomidina y butorfanol (5 mg/kg y 1 mg/kg IM respectivamente en la misma jeringuilla). Una vez relajado y tranquilizado le induciremos mediante mascarilla con isofluorano al 5 %, manteniendo el estado anestésico con el mismo gas y mascarilla al 2 %. Las psitácidas se recuperan muy rápidamente una vez que dejamos de aplicar el isofluorano, pero es muy recomendable oxigenar hasta que comience a dar signos de sensibilidad (movimientos de cabeza, aleteo, sonido, etc.).

En primer lugar desinfectamos la zona, comprobamos su integridad y la ausencia de zonas necrosadas. Posteriormente la introducimos en una solución hipertónica (dextrano al 50 %) para reducir el edema restante, volvemos a desinfectar y a la cloaca, notablemente más reducida, le aplicamos una crema antibiótica y la introducimos con delicadeza. Canalizamos el orificio cloacal con el ano para evitar suturarlo. Posteriormente damos unos puntos de sutura en los laterales del ano, para limitar su abertura e impedir que el órgano vuelva a prolapsarse. Las suturas en bolsa de tabaco no están aconsejadas en este caso, pues cerrarían demasiado la abertura y podrían dificultar la defecación del animal. Por otra parte, habría que dar demasiados puntos corriendo el riesgo de dañar alguno de los muchos vasos sanguíneos que recorren esta zona, provocando una hemorragia.

Si se prolapsara nuevamente lo adecuado sería realizar una cloacopexia, fijando el órgano a una de las paredes abdominales.

El tiempo de recuperación de las psitácidas es corto una vez cerrado el circuito anestésico. El yako despierta algo aturdido, por lo que se debe introducir pronto en una jaula de hospitalización específica para aves, donde no pueda caerse si escala y sin palillos de apoyo. Hasta que esté despierto del todo retiraremos el agua y el alimento. Le colocaremos un collar isabelino para aves.

Figura 1. Animal anestesiado con mascarilla.
Figura 2. Limpieza de la cloaca.
Figura 3. La cloaca tras aplicar la solución hipertónica.
Figura 4. Aplicación de la crema antibiótica.
Figura 5. Introducimos la cloaca cuidadosamente.
Figura 6. Canalización del ano.
Figura 7. Realización de la sutura.
Figura 8. Aspecto de la herida al terminar la operación.

Posoperatorio

Como tratamiento posoperatorio le ponemos antibioterapia con ciprofloxacino (20 mg/kg IM y PO), primero en la clínica inyectado y posteriormente en casa en el agua de bebida durante 7 días.

Se revisa el animal dos días después de la cirugía. Su estado de consciencia es alto, está alegre, no hay sangrado y las heces son normales. Los propietarios nos dicen que el collar le causaba bastante desasosiego y que se lo quitó; como no se ha tocado ni se toca, prescindimos de él, aun sabiendo que es un riesgo, pues le sería fácil quitarse los puntos e incluso automutilarse.

En las siguientes revisiones el animal evoluciona de forma absolutamente normal.

Se propone quitar los puntos de sutura a los tres meses tras la cirugía. Ocho meses después el animal continua normal.

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    Últimos comentarios de los lectores (3)

    5984 | sergi - 03/08/2016 @ 11:58:14 (GMT+1)
    Cuando le administras el antibiotico en el agua le pones el mismo volumen de producto en el bebedero que im , tienes en cuenta la capacidad del bebedero. Me podrias explicar como lo haces. Gracias
    5166 | Javier - 30/01/2015 @ 10:37:11 (GMT+1)
    En este caso consideré que podía hacer uso excepcional de la dexametasona, por:
    - su buen y rápido efecto antiinflamatorio
    -no cargar el ap. Digestivo con aines
    -había una buena cobertura antibiótica.
    5165 | Alfonso - 29/01/2015 @ 00:36:41 (GMT+1)
    Y el tema de no utilizar corticoides en aves???

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