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Fluidoterapia en aves

Las vías de administración son oral, subcutánea, intravenosa o intraósea, según el caso y la gravedad

Fluidoterapia en aves

En la clínica de aves es frecuente enfrentarse a animales que llegan en estado de deshidratación por diferentes causas. El bajo peso corporal asociado a un metabolismo basal alto hace que la pérdida de líquidos y electrolitos sea más difícil de compensar en este grupo de animales que en otras especies.

Belén Noguera García
Centro Veterinario Alhama
Alhama de Murcia, Murcia
info@centroveterinarioalhama.es
Imágenes cedidas por la autora

Con la fluidoterapia se restaura la pérdida de líquidos existente en aves con procesos patológicos o restricción del consumo de alimento, lo cual es algo fundamental para la recuperación del animal y evitar una de las principales causas de muerte.

El volumen total de agua es aproximadamente un 60 % del peso corporal en aves adultas, algo mayor en animales jóvenes. Un 18 a 24 % corresponde al agua extracelular y del 4,4 al 14,3 % es el volumen sanguíneo (células y plasma).

Las necesidades diarias de consumo de líquidos se estiman en 50 ml/kg/día, aproximadamente un 5 % del peso corporal. Estos datos son variables dependiendo de la especie, edad, tamaño, estado reproductivo, alimentación y condiciones de libertad o cautividad, pudiendo llegar a un 30 %. Por ejemplo en paseriformes las necesidades varían de 200 a 350 ml/kg.

Para calcular el déficit de líquidos estimado antes de aplicar fluidoterapia podemos utilizar esta sencilla fórmula:

Déficit de líquido estimado (ml) = Peso corporal (g) x Deshidratación estimada (%)

En las primeras 12 a 24 horas se administran las necesidades de líquido de mantenimiento diarias más la mitad del déficit de líquidos totales estimados. En las siguientes 48 horas se administran las dosis de mantenimiento diarias y un 50 % del déficit de líquido total hasta que el ave se hidrate por sí misma.

Las vías de administración son oral, subcutánea, intravenosa o intraósea según el caso y la gravedad.

Las soluciones cristaloides son las que contienen agua, electrolitos y/o azúcares en diferentes proporciones. Estas soluciones son las que se usan inicialmente en aves con deshidratación. La vida de las soluciones hidratantes es más corta que en otras especies porque se excretan más rápidamente. Por ello los resultados son tan sólo temporales y hay que repetir el tratamiento.

Siempre que sea posible se deben medir los niveles de sodio (Na+) y potasio (K+) para compensar los déficits electrolíticos, así como el desequilibrio ácido-básico.

En ocasiones se puede recurrir al suero hipertónico salino 7,5 % para restaurar la función circulatoria en caso de shock hemorrágico, ya que produce una expansión rápida del plasma. Tras la reanimación se emplean sueros isotónicos.

También es de gran utilidad el suero glucosado al 5 % por su aporte energético en animales debilitados.

Las soluciones coloides contienen partículas de alto peso molecular en suspensión por lo que actúan como expansores plasmáticos. Los efectos hemodinámicos son más duraderos que los de las soluciones cristaloides. Se utilizan soluciones de dextrano al 6 % sin superar el 20 % del volumen sanguíneo total para evitar posibles problemas de coagulación.

Si se dispone de donantes, las transfusiones de sangre homóloga están indicadas en aves con anemia crónica (Hto. < 20 %).

Estimación del estado de deshidratación de un ave
  • < 5 %. No detectable.
  • > 5 %. Deshidratación moderada: leve pérdida de la elasticidad en la piel, pérdida de brillo y turbidez de los ojos. Tiempo de llenado de la vena cubital superior: 1 a 2 segundos.
  • > 10 %. Deshidratación grave: pérdida manifiesta de la elasticidad en piel, ojos hundidos, membranas mucosas resecas, extremidades frías.
  • > 15 %. Deshidratación extrema: depresión grave, aumento de la frecuencia cardiaca, pulso débil, shock y, en algunos casos, la muerte.
Cambios hematológicos en aves deshidratadas:
  • Aumento del hematocrito: 15 a 30 %.
  • Aumento de las proteínas totales: 20 a 40 %.
  • Aumento del ácido úrico 6 a 15 veces por encima de valores normales.

Caso clínico

Se presenta en consulta un pichón de Loro Gris Africano (Psittacus erithacus) de dos meses y medio. El loro es alimentado exclusivamente con papilla, tres tomas diarias de 40 ml. Está con cinco pichones de la misma especie. Su dueño dice que todo iba bien pero desde hace dos días no ha comido nada. Rechaza la papilla y se pasa todo el día durmiendo.

Examen clínico

A la exploración el animal está muy débil, tiene los ojos sin brillo y ligeramente hundidos, le falta elasticidad en la piel y presenta hipotermia. No hay signos de lesiones externas. Pesa 375 g. A la exploración se palpa un cuerpo extraño en el buche.

Pruebas diagnósticas

Se realiza una radiografía laterolateral y se confirma la presencia de una sonda de alimentación metálica de unos cinco centímetros alojada en el buche. La presencia de este objeto es la causa de la deshidratación por falta de consumo de líquidos (figura 1).

Figura 1. Imagen radiográfica de una sonda metálica de alimentación alojada en buche.

En otras pruebas laboratoriales se detecta la presencia de Candida albicans en un frotis orofaríngeo y de buche.

Tratamiento

Se estima un grado de deshidratación de un 10 %. Se calcula el déficit de líquidos aproximado en relación con el peso:

Deshidratación estimada 10 % x Peso vivo del animal 375 g = Déficit de líquido estimado 37,5 ml

Las necesidades de líquido de mantenimiento diarias según el peso:

50 ml/kg = 50 x 0,375 = 18,75 ml

Teniendo en cuenta que es un animal joven y que, en este caso, las necesidades de mantenimiento son mayores, finalmente se establecen las necesidades diarias en 25 ml.

En las primeras 24 horas se administran 43,75 ml (25 ml de mantenimiento + ½ 37,5 ml de déficit).

Se decide aplicar un bolo intravenoso lento en unos cinco minutos que consiste en una solución cristaloide de 6 ml de volumen (10 a 15 ml/kg) atemperado a 38 °C (figura 2). Se utiliza suero salino de Ringer lactato para las pérdidas hidroelectrolíticas y para evitar la acidosis metabólica por su capacidad de metabolizar el lactato a bicarbonato en el hígado. También se aplica solución de cloruro sódico al 0,9 % para la reposición de líquidos y electrolitos y un suplemento electrolítico rico en minerales y vitaminas que proporciona además energía por su contenido en dextrosa al 5 %. La proporción es 2:2:1.

Figura 2. Administración de un bolo intravenoso de fluidos en la vena cubital. Es una vía de fácil acceso en caso de urgencia, pero se suelen formar hematomas.

Tras una primera actuación se coloca al animal en una cámara de temperatura y humedad controlada para favorecer la recuperación. En pocos minutos la mejoría fue evidente: mayor actividad, mucosas más hidratadas y recuperación del calor corporal.

Para la extracción del cuerpo extraño se decide anestesiar al animal induciendo directamente con isofluorano; se empieza con un porcentaje bajo (2 %) que va aumentando a razón de 0,5 % por minuto hasta llegar al 4 % con un flujo alto de oxígeno. Una vez colocado el tubo endotraqueal el mantenimiento osciló en un 3-4 % de isofluorano y un flujo de oxígeno más bajo.

Una vez anestesiado se colocó una cánula intraósea en la porción distal del cúbito. Se utilizó una aguja espinal con fiador de calibre 18 fijada a la piel con esparadrapo hipoalergénico a la que se conectó un sistema de infusión. La velocidad de perfusión se estableció en 4 ml/h para evitar extravasaciones al tejido subcutáneo y a una temperatura de 38 °C.

Se extrajo el cuerpo extraño mediante ingluviotomía (figura 3). El cierre del buche se realizó con material absorbible monofilamento sintético 4/0.

Figura 3. Ingluviotomía y extracción de la sonda de alimentación.

Se trasladó al animal a la cámara de reanimación y se mantuvo la fluidoterapia intraósea durante cuatro horas más. Al cabo de este tiempo se le dieron 5 ml de líquido mediante sonda de buche que toleró perfectamente. Se quitó la cánula intraósea y se procedió a la hidratación oral (figura 4).

Figura 4. Imagen radiográfica de la canulación intraósea en el cúbito distal con una aguja espinal.

El pichón recuperó rápidamente su actividad y comenzó a pedir comida de forma constante. Se administraron dosis de 5 a 10 ml de papilla comercial para psitácidas, cinco veces más diluida de lo normal cada dos horas, que el animal ingirió de forma voluntaria.

Al cabo de 24 horas de su ingreso se le dio el alta hospitalaria con una serie de recomendaciones:

  • Mantener al animal en una habitación tranquila a 25 °C.
  • Administrar papilla más diluida, a dosis más bajas (10 a 20 ml) y en 6 a 8 tomas al día, previa comprobación del vaciado completo del buche y durante los primeros días hasta volver a su pauta de alimentación normal.
  • Administración de nistatina por vía oral a dosis de 500.000 UI/kg cada 12 horas y durante 14 días.
Figura 5. Canulación intraósea en cúbito de un periquito.

Discusión

La fluidoterapia es una terapia de elevada importancia en la clínica de aves, ya que son animales altamente sensibles a la deshidratación por sus características anatómicas y fisiológicas. Muchas veces es la causa primaria de muerte.

Es aconsejable evaluar el estado de hidratación, los valores hematológicos y bioquímicos, el equilibrio electrolítico, ácido-básico y calórico de un ave antes de ser sometida a fluidoterapia.

La vía de administración dependerá del caso y grado de deshidratación.

Es muy importante administrar los líquidos atemperados (37 a 38 °C) y mantener al animal en un ambiente tranquilo con temperatura y humedad controladas.

Bibliografía

Avian Medicine. Jaime Samour. 2008.
Clinical Avian Medicine. Gregg J. Harrison & Theresa Lightfoot. 2005.
Exotic Animal Formulary. James W. Carpenter. 2012.
Essentials of Avian Medicine and Surgery. Brian Coles. 2007.
Fluidoterapia en aves ornamentales. Soto Piñeiro, Carlos Jesús, Cruz López, Eliécer. 2007.
Canulación intraosea en la terapia de emergencia aviar. A. M. López Beceiro, J.A. Domínguez Estévez, J.L. Fernández Iglesias, M. Vila Pastor, A. Barreiro Lois, J.L. Pereira Espinel.

Figura 6. Fluidoterapia intraósea en una oca.
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