argos.portalveterinaria.com

Toni Piniés: “Estar sometido a situaciones dolorosas y de sufrimiento puede derivar en fatiga por compasión”

La “fatiga por compasión” es el estrés consecuencia de la relación terapéutica

Toni Piniés.
Toni Piniés.

Estudios realizados recientemente en Reino Unido y Estados Unidos han puesto de manifiesto los índices de estrés laboral que presentan los veterinarios clínicos en ambos países. El psicólogo Toni Piniés expone las razones que pueden llevar a desarrollar cuadros de estrés en el veterinario y cómo pueden prevenirse.

Toni Piniés Perea es psicólogo y coach sistémico especializado en equipos. Desarrolla su labor en la firma Valors i Persones, de la cual es socio, y en esta entrevista nos ayuda a entrar en un espinoso tema: la fatiga por compasión en la profesión veterinaria y sus consecuencias.

Según una encuesta realizada en Reino Unido a casi 2.000 veterinarios, sólo la mitad de los profesionales graduados en los últimos ocho años afirma que su carrera ha alcanzado las expectativas que tenían. Parece que la insatisfacción profesional es mayor entre los jóvenes que entre los veteranos. ¿Hasta qué punto la diferencia de edad se pone de manifiesto en la forma en que se valora el trabajo?

La edad es un factor determinante en la forma de mirar la carrera profesional. En términos generales, existen tres grandes etapas en la carrera profesional: la promesa, el ímpetu y la cosecha. Cuando somos jóvenes y recién titulados (etapa de la promesa de desarrollo de nuestro potencial) solemos ser más decididos y tener una expectativa elevada en cuanto a qué esperar de las posibilidades de carrera profesional que tenemos por delante. Esto da paso a una segunda etapa, digamos, de desarrollo de carrera, en la que podemos ir cambiando de posiciones profesionales hasta un óptimo desempeño (etapa de ímpetu, hasta aproximadamente los 50). Y, finalmente, la etapa de cosecha, en la cual el profesional desarrolla su máximo nivel profesional, sostenido por la experiencia que ha adquirido en los años precedentes.

Aquellos que se graduaron en los últimos ocho años están claramente en la etapa de la promesa: si en este momento no se les dan retos importantes con los que puedan validarse y mostrar su potencial, será muy fácil que sientan cierta decepción o incumplimiento de expectativas.

Por otro lado, debemos considerar el momento vital de un titulado reciente, que suele coincidir con la emancipación, cuando se deja el hogar familiar para construir una vida independiente con o sin pareja, por lo que las expectativas que depositamos en el trabajo son muy elevadas.

¿Qué consecuencias sobre la salud mental puede conllevar la falta de satisfacción profesional, si se da de manera sostenida en el tiempo?

Si consideramos la insatisfacción laboral como una predisposición negativa del trabajador en relación a su ocupación, puede depender tanto de las condiciones laborales (propias de la organización) como de la personalidad o estilo de respuesta de la persona.

En el contexto occidental el trabajo tiene una gran significación en la vida de las personas: provee de identidad, reconocimiento, sentido de utilidad y contribución, e incluso favorece el contacto social y la generación de relaciones personales. El contexto profesional es altamente satisfactorio cuando en él encontramos alguno o varios de estos elementos. Del mismo modo, cuando no los encontramos o son negativos es muy fácil poder observar, entre otros: caída del rendimiento y la productividad, falta de interés o motivación por el trabajo, desidia, ansiedad, estrés, mal ambiente laboral, rumorología y, en casos extremos, incluso depresión.

Por otro lado, según se puede extraer de las respuestas de las casi 12.000 personas que participaron en un estudio relacionado con la profesión veterinaria en Estados Unidos, cerca del 10 % de los veterinarios de ese país presentan estrés psicológico. A priori, ¿diría que se trata de un porcentaje llamativo?

Tomando la parte negativa del estrés, en tanto que es una respuesta de alarma sostenida en el tiempo ante una exigencia del puesto de trabajo o las condiciones del mismo, es un porcentaje significativo.

Ahora bien, según la Guía sobre el estrés relacionado con el trabajo de la Dirección General de Empleo y Asuntos Sociales de la Comisión Europea, de 1999: “Un 45 % (de los más de 140 millones de trabajadores europeos) afirma realizar tareas monótonas; para un 44 % no hay posibilidad de rotación; y el 50 % realiza tareas cortas repetitivas. Se piensa que estos “estresores” relacionados con el trabajo han contribuido a las actuales manifestaciones de enfermedad: un 13 % de los trabajadores se quejan de dolores de cabeza, un 17 % de dolores musculares, un 20 % de fatiga, un 28 % de estrés y un 30 % de dolor de espalda; muchos otros, incluso, de enfermedades que pueden poner en peligro la vida”.

Tomando esta perspectiva más global, y salvando los elementos de medida y culturales, parece que los estudios de estrés en profesionales veterinarios apuntan a unos índices de salud bastante satisfactorios.

De este 10 % de veterinarios con cuadros de estrés mencionados anteriormente, el 17 % reconoció haberse planteado alguna vez el suicidio desde que terminó la carrera. ¿Cómo se pasa de un cuadro de estrés a una conducta suicida?

Sería muy aventurado establecer una relación causal entra estas dos variables. Según datos de 2014 de la Organización Mundial de la Salud, existe una prevalencia de 0,71 suicidios por cada 10.000 habitantes en España, y el Ministerio de Sanidad informa de que la tasa de suicidios se multiplica por nueve en caso de esquizofrenia, y puede llegar a multiplicarse por 21 en caso de depresión mayor y hasta por 33 si existe toxicomanía.

Lo que puede llevar de una conducta de estrés al suicidio es un proceso de deterioro personal, en el que los intentos que realiza la persona para cambiar su realidad resultan fallidos. Si todas las acciones que emprende, tanto para cambiar su entorno como a sí mismo, resultan infructuosas, se produce una pérdida de esperanza y se cae en la depresión. Si a la vez se pierden también relaciones sociales de apoyo podemos encontrarnos ante una realidad potencial que termine en suicidio.

La OMS califica la prevención del suicidio -la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad- como un “imperativo global”. ¿Qué papel tienen familiares y amigos en su prevención y cómo pueden contribuir a ella?

Tanto el estrés como el suicidio llevan asociados en muchos casos la pérdida, desconexión o aislamiento de relaciones afectivas satisfactorias. Se ha comprobado que personas con unas relaciones personales sanas y fuertes muestran una mayor tolerancia al estrés y que este mismo hecho es un gran preventivo. Aumentar el contacto con familiares con quienes nos llevemos bien, con amigos o con grupos de apoyo, así como pertenecer a organizaciones o cultivar aficiones en grupo, favorecen un estilo de vida más saludable a corto y largo plazo.

Se habla de la fatiga por compasión -o desgaste por empatía- como una de las razones que explican estas cifras en la profesión veterinaria. ¿En qué consiste este síndrome y cómo puede reconocerse?

Se conoce como “fatiga por compasión” al estrés que se produce como consecuencia de la relación terapéutica. Afecta a profesionales de salud y está íntimamente conectada con el proceso de contacto constante con la parte más exigente de la profesión de ayuda: el estar sometido constantemente a situaciones dolorosas, de conflicto y de sufrimiento.

Existen algunos indicadores que pueden hacernos activar las alertas, como: dificultades en atención y memoria, vulnerabilidad, desconfianza, disminución de actividades de ocio, aislamiento de familia y amistad, pérdida de la alegría y la felicidad, descanso no reparador, sensación de poca competencia, aislamiento del resto del equipo o incomprensión.

Hasta ahora hemos hablado de estadounidenses y de británicos. A falta de cifras oficiales a este respecto en nuestro país, ¿podría decirnos qué importancia tienen factores como la cultura del trabajo de una nación determinada en la prevalencia del estrés de origen laboral?

Primero debemos dejar de lado el estrés relacionado con las condiciones de trabajo: la escasez de trabajo, las condiciones de riesgo para la vida, los países con alta peligrosidad o con un marco legal inexistente o muy pobre en cuando a medidas de protección del trabajador.

La cultura de un país, igual que la de una organización, determina qué es válido, valioso o digno de tener en cuenta o de ser rechazado. En este sentido, los occidentales damos mucha importancia a todo lo que significa nuestro trabajo, profesión, imagen social, etc. Las culturas anglosajonas, muy influidas por la corriente protestante de ganarse el cielo en la tierra, todavía muestran este fenómeno de una forma más intensa.

Recomendaciones ante el estrés

Si una persona realmente considera que sufre un cuadro de estrés, lo prioritario para ella es visitar a un profesional: el médico de cabecera suele ser un buen referente que nos derivará al mejor facultativo. Entre tanto, seguir una serie de principios puede ayudar:

  • Priorizar tareas: no, lo siento, no todo es urgente. Hacer una lista breve de las tareas pendientes –mejor el día de antes– y marcar las dos que son fundamentales.
  • Pedir ayuda: nuestro entorno es complejo, si nos ayudamos llegamos más lejos y más fácilmente a alcanzar nuestra meta.
  • Mantener buenos hábitos de vida: comer bien mejora el estado de ánimo. Seguir la dieta mediterránea: fruta, verdura, cereales, lácteos, frutos secos y pescado, y beber agua. Moverse: caminar, correr, o realizar cualquier actividad física 2-3 veces por semana reduce el estrés y mejora la autoconfianza y capacidad de concentración.
  • No castigarse: aceptar los errores, todos nos equivocamos. Cambiar el chip de “culpable” a “¿cómo es que ha pasado esto?”. Analizar, corregir y seguir.
  • Respetar los descansos: las jornadas eternas no nos hacen más productivos. Es recomendable organizarse y descansar las horas necesarias (para cada dos horas de trabajo, unos 10 minutos de descanso mejorarán la productividad).
  • Cuidar las relaciones: salir o llamar a familia y amigos, dedicarles tiempo, hacer cosas juntos, por el bien propio y el suyo.
  • No dramatizar: aprender a dar la importancia adecuada a cada cosa. El cielo no se caerá.
  • Usa el humor: ser riguroso y reirse en el trabajo no están reñidos. El humor es nuestra válvula de seguridad.
  • Compartir los sentimientos: no “comerse” todo solo, buscar un buen amigo y contarle nuestras cosas. Al hablar ordenamos nuestro pensamiento y recibimos apoyo en la escucha. Usémoslo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (20)    No(1)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit

Foro asociado a esta noticia:

  • Toni Piniés: “Estar sometido a situaciones dolorosas y de sufrimiento puede derivar en fatiga por compasión”

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    6528 | Ángeles - 18/05/2017 @ 03:52:12 (GMT+1)
    Muy buenos consejos. Pero es complicado respetar horarios y una dieta equilibrada cuando debes anestesiar, operar, y devolver sanos y despiertos a unos 8-9 animales al día, a unos dueños, que por supuesto, dan por sentado que eres una deidad incapaz de cometer errores. El hecho de que el animal que te presenten a operar tenga unos 12 años, sea obesa, y tenga algo muy parecido a un mastocitoma en un costado, no es relevante...
    Cada semana cometo fallos que se podrían haber evitado si se operasen cuatro al día, fallos que cuestan una vida, una vida que se va dejando a propietarios irascibles que aprovechan verte desarmada llorando la pérdida con ellos , para atacarte sin piedad. " Como harías tú ", me dicen. Precisamente, como yo lo padezco a diario, no se me ocurriría por grande que sea la pena.
    La responsabilidad no retribuída ( secundario, lo sé), mantenida años, hace que somatices el estrés de la forma más insospechada, lo he venido comprobando este último año, por suerte ya me he dado cuenta y no gastaré más dinero en buscar causas físicas.
    Y cómo no, aún tienen el valor de reprocharte que es por tu forma de ser, que no es la adecuada.
    Claro que de los errores se aprende.Pero nuestros errores tienen un nombre, estaban vivos antes de que se te pasase por alto la parada respiratoria porque decidiste usar la mascarilla y no intubar " que es algo rápido", y eran un miembro adorado de una familia, o la única compañía de alguien.
    Gracias por incluir este artículo, nunca idealicé esta profesión. Sabía que habría dueños en ella, pero no tenía ni idéa de lo paralizante que puede llegar a ser el peso de la responsabilidad. Siempre se puede hacer más, siempre se puede evitar algo. Al menos es la sensación que no logro quitarme, y que probablemente termine con mi carrera en breve.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

    Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
    Edita: Grupo Asís Biomedia, S.L. Centro Empresarial El Trovador, planta 8, oficina I, Plaza Antonio Beltrán Martínez, 1, 50002 Zaragoza (España) Contacto
    Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Especializados en medios de comunicación.