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Métodos de enriquecimiento ambiental en psitácidas

Un loro que no puede expresar su comportamiento normal no disfruta de bienestar

Se debe entender el enriquecimiento ambiental como parte imprescindible del bienestar animal, factor de enorme importancia en cualquier especie. En psitácidas, este enriquecimiento se consigue básicamente mediante el juego ya que es así como interactúan, aprenden y se ejercitan la mayoría de los loros.

Métodos de enriquecimiento ambiental en psitácidas

Asier López Paramio
Máster en Práctica Clínica y Urgencias en Animales Exóticos. AEVA Veterinaria
Imágenes cedidas por AEVA Veterinaria

En la actualidad es muy común hablar de bienestar animal y de enriquecimiento ambiental en las psitácidas como dos asignaturas diferentes, en vez de partes complementarias. Entre las cinco libertades de los animales para alcanzar el bienestar, la cuarta: “ser libre de expresar su comportamiento normal” y la quinta: “estar libres de miedo y angustia, asegurando las condiciones que eviten el sufrimiento mental” (Farm Animal Welfare Advisory Committee) es aquella que atañe al enriquecimiento ambiental.

De esta forma un loro sin enriquecimiento ambiental, sin el que no puede expresar su comportamiento normal (jugar, buscar comida, romper objetos) y por lo tanto, sufre algún tipo de estrés (sufrimiento mental), es un loro sin bienestar animal. Aplicado a la época actual se puede definir como la modificación de ambiente, horarios y/o rutinas diarias en beneficio de la salud física, mental y social de los animales en cautividad, minimizando los comportamientos anómalos, miedos o estrés, así como la aparición de estereotipias. De forma práctica, se traduce en evitar el aburrimiento del animal a través del aprendizaje y entretenimiento, la socialización y la actividad física y mental. De forma particular en las aves psitácidas, es a través del juego como la mayoría interactúan, aprenden y se mantienen en forma. Los loros en cautividad, que viven exclusivamente con su “bandada” de humanos, son las principales víctimas del aburrimiento. Muchas veces los propietarios pasan gran parte del día fuera de casa y no pueden dedicarle el tiempo necesario a sus mascotas. Otras veces, se dan casos de aves agresivas o ruidosas. Estas son tres de las principales razones por las que es necesario estimular el día a día del animal emplumado.

Indicaciones para el enriquecimiento ambiental

Divertido, dinámico, seguro y palatable son las cuatro características del juguete ideal y de los ejercicios que se van a ver a continuación. El juego se aplica a tres ámbitos principales: la jaula, la dieta y las relaciones sociales (Nuevo, 2008).

La jaula

Es donde pasará la mayor parte del día. Debe ser un espacio lo suficientemente grande para permitirle extender las alas y hacer pequeños vuelos o saltos. Cuanto menor sea la jaula, mayor debe ser la interacción con la mascota fuera de ella.

Será el lugar más íntimo del loro, por lo que es esencial no invadir su espacio sin previo aviso. Las dos herramientas básicas son el juego interactivo (con propietarios, otros animales u objetos de la casa) y los juguetes destructibles e indestructibles (Sue, 2001).

El juego interactivo

Figura 1. El propietario debe probar distintos tipos de juguetes.

Se les puede proporcionar desde el exterior de la jaula con juegos similares a los que se practican con bebés de corta edad. Por ejemplo, el tradicional “cu-cú, tas-tás”. Esconderse detrás de una puerta o en la esquina de la habitación es muy útil en loros que llaman cuando no está el dueño. Sirve también para sustituir gritos por sonidos menos molestos o nombres de la familia. También se puede invertir el juego, es decir, tapar la jaula con una tela y llamar al ave hasta conseguir una respuesta, destapándolo en el momento que diga lo que se quiere oír (Nuevo, 2008).

Música

La música es otro de los juegos interactivos que se pueden practicar. Con un reproductor de música o radio se puede conseguir entretenimiento durante un tiempo relativamente largo. Hay que destacar la importancia de que la música no esté continuamente sonando ya que pasará de ser “un sonido divertido” a un “ruido de fondo” que lo aburrirá profundamente. Es útil programar el momento y la duración del sonido emitido por el aparato en caso de que los dueños no se encuentren en casa. Lo ideal sería que la persona al cargo pusiera música en distintos momentos del día e incentivara a la mascota a cantar y bailar. Son auténticos imitadores, si ven bailar a alguien puede que con el tiempo se unan a la fiesta con un vaivén de cabeza y pasitos muy graciosos.

Juguetes

Los juguetes se colocan dentro de la jaula y por lo general dejan a los humanos fuera de juego. Los juguetes “indestructibles” son muy llamativos, con colores fuertes y materiales duros. Tienen la ventaja de ser muy duraderos pero pueden llegar a causar frustración al loro al no conseguir romperlos y pueden acabar apartándolos. Por ello el enriquecimiento ambiental ha de ser dinámico. Si el loro se aburre de un juguete debe ser sustituido por otro; simplemente se puede guardar durante unos meses y al volverlo a sacar lo aceptará de buen grado. Una solución es tener de dos a cuatro juguetes indestructibles que se irán alternando a lo largo del año y todos los demás “destructibles” o no renovables.

Figura 2. Se pueden crear juguetes adaptados a cada necesidad.

Los juguetes destructibles serían todos aquellos que el ave puede romper o desmontar: juguetes (comprados o hechos a mano) de madera, cartón, papel, hojas o frutos, cuerdas, etc. Son muy recomendables las ramas de árboles frutales (sin pesticidas), las sogas gruesas hechas de algodón, las cestas de mimbre, los rollos de papel higiénico y los frutos secos con sus respectivas cáscaras (nueces y avellanas). Cada propietario debe probar con distintos tipos de juguetes, y comprobar cuáles son aquellos con los que su pájaro disfruta jugando (Grant, 2004). En cualquier caso, lo más importante es la seguridad de los materiales utilizados ya que los juguetes hechos de metal pueden ser tóxicos al igual que las ramas de árboles tratados (U. Luescher, 2006).

La dieta

La alimentación es una parte fundamental que hay que tener en cuenta cuando se habla de enriquecimiento ambiental. Ya que las psitácidas pasan la mayor parte del día buscando comida en su entorno natural, se deben proporcionar juegos y pasatiempos que incentiven la búsqueda de alimento. Además de favorecer el desarrollo del comportamiento natural (beneficioso para la salud psicológica), se evita el aburrimiento durante largos periodos de tiempo a la vez que se premia por un trabajo realizado. Se recomiendan los juegos o actividades que finalicen con una golosina como premio (cualquier alimento sano por el cual tenga predilección el loro mascota) y los juguetes o rompecabezas con golosina en su interior. El primer paso es adivinar cuál es el alimento preferido del loro. Este se debe apartar de la dieta diaria y utilizarlo exclusivamente en estos juegos para que mantenga su atractivo. Por norma general, los frutos secos y las frutas son los más deseados; en casos menos frecuentes, la verdura o incluso el pienso son aceptados de buen grado. Se pueden inventar juegos y juguetes adaptados a cada caso particular, ya que en el juego existe gran variabilidad individual. Las posibilidades son casi ilimitadas. Los juegos más básicos consisten en animar a la mascota a seguir un recorrido, hacer un giro, meterse en una cesta o salir de la jaula mostrando el premio antes de ofrecerlo. Esto debe ir acompañado de una palabra o frase corta como “gira”, “sígueme”, “sal”, etc. De esta forma, el loro asociará la palabra a la actividad y al cabo de varios intentos no será necesario mostrarle el premio para conseguir el movimiento. Una vez haya obedecido, se le debe ofrecer el premio prometido para evitar frustración en el animal.

Los juguetes, sin embargo, cumplen la función sin necesidad de la presencia del propietario. Contienen cavidades en las que se pueden esconder los premios y obligan al animal a realizar un esfuerzo mental y/o físico para conseguirlo.

Relaciones sociales

En esta parte se pondrá especial atención en la persona más cercana al animal. Al igual que sucede entre seres humanos, las relaciones que se establecen con el animal son particulares para con cada persona de la casa (Sue, 2001). Es importante establecer relaciones sanas con todos los componentes de la familia e intentar socializarlos con la mayor cantidad de desconocidos posibles desde que son pollos. El loro aceptará mejor a un extraño siempre y cuando lo presente un conocido común. El juego también es muy importante en este caso. Puede tratarse de un juego pasivo (observar a los humanos en sus actividades diarias) o activo (interactuar con los humanos como parte de la bandada).

El enriquecimiento ambiental en este caso pasa por conseguir una sensación de grupo en el animal. Una familia estable en lo referente a jerarquía pero dinámica en lo referente a actividad. Un ejercicio eficaz a la hora de incentivar a las psitácidas a relacionarse con personas desconocidas consiste en ofrecerle un premio en la mano para que salga de su jaula. Es necesario enseñar el premio, pero se le dará solo cuando se encuentre en nuestra mano. Una vez logrado y si hay más personas desconocidas en el entorno, se tratará de hacerlo pasar de mano en mano, premiándolo cada vez.

El tiempo estimado para estas actividades no debe superar los 10 minutos diarios (Sue, 2001). Se dejará tranquilo una vez conseguido y solo en caso de que él quiera se continuará con el juego. Una actividad que va un paso más lejos consiste en que el ave tenga que dar pequeños saltos o realizar vuelos cortos de una mano a otra para conseguir el premio. A medida que se acostumbre, se podrá aumentar la distancia de vuelo. Es de vital importancia que todos los componentes de la familia tomen consciencia de que deben interactuar con el animal y quecuanto más lo hagan menos problemas de conducta habrá en el futuro.

Conclusiones

Se debe entender el enriquecimiento ambiental como parte imprescindible del bienestar animal. En psitácidas el enriquecimiento ambiental se consigue básicamente mediante el juego, así es como interactúan, aprenden y se ejercitan la mayoría de los loros. Este se aplica principalmente a la jaula, la dieta y las relaciones sociales. En la jaula se distinguen los juguetes (destructibles e indestructibles) y el juego interactivo con el ser humano. La dieta se enriquece mediante juguetes que contengan golosinas y juegos con recompensa. Las relaciones sociales han de ser sanas e incentivadas por la persona más apegada al animal. De esta forma se puede lograr un loro equilibrado física y psicológicamente.

Bibliografía

Rachel Grant. “¡A jugar!”. Hablemos de loros, 2004, N.º6, pg. 20-27.
Ángel Nuevo González. “Enriquecimiento Ambiental (2. El juego de los loros)”. Hablemos de loros, 2008, N.º30, pg. 48-55.
Sue Athan, Mattie. Guía para un Loro Bien Adiestrado. 2.ª edición. Texas: Barron’s Educational Series Inc., 2001.
U. Luescher, Andrew. Manual of parrot behavior. 1.ª edición. EE.UU.: Blackwell Publishing, 2006.
Assessment of farm animal welfare - Five Freedoms and a Life Worth Living, https://www.gov.uk/government/groups/farm-animal-welfare-committee-fawc#assessment-of-farm-animal-welfare---five-freedoms-and-a-life-worth-living (15/06/2015).
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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    6384 | Camino - 24/02/2017 @ 11:48:24 (GMT+1)
    Excelente!! Un artículo para llevar a la práctica!!!
    6383 | Sabi - 24/02/2017 @ 10:22:38 (GMT+1)
    Genial, un artículo fantástico!!!

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