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Hemangiosarcoma atrial canino

A propósito de un caso clínico

El hemangiosarcoma es un tumor maligno proveniente de las células del endotelio vascular que representa en torno al 0,3-2 % del total de los tumores en el perro.

Ignacio Molina Angulo [1] y Pablo M. Cortés Sánchez [2]
[1] Miembro del GEVONC-AVEPA Miembro del ESVONC
Servicio de Oncología del Hospital Veterinario Estoril
[2] Miembro de GECAR-AVEPA. ESVPS Cert Cardio
Servicio de Cardiología del Hospital Veterinario Estoril. Madrid
nacho@estorilveterinarios.com
Imágenes cedidas por I. Molina

El bazo, la aurícula y el tejido subcutáneo son los lugares más frecuentes de presentación primaria del hemangiosarcoma (HSA) canino. Existen otros lugares de presentación primaria del HSA como hígado, riñón, vejiga, pulmón, peritoneo, aorta, arteria pulmonar, músculo, hueso, sistema nervioso central y cavidad oral.

La presentación clínica del HSA auricular suele ser aguda, ya que normalmente conlleva asociada derrame pericárdico.

De todas las neoplasias que encontramos en el corazón, el HSA es diez veces más frecuente que el resto.

Anamnesis

Se presenta en el Hospital Veterinario Estoril en horario de urgencias, el animal de la especie canina, raza Husky y llamado Kiara, de 8 años de edad. Acude a consulta por cuadro agudo de postración y disnea.

A la exploración apreciamos disnea marcada, pulso débil y mucosas pálidas. El sonido cardiaco está atenuado a la auscultación.

Debido la edad del animal y a su tamaño, se consideran como principales diagnósticos diferenciales un hemoabdomen por tumor esplénico o un taponamiento cardiaco.

Pruebas clínicas

Se realizan las siguientes pruebas diagnósticas:

Radiografía latero-lateral de tórax: se evidencia moderada cardiomegalia, sobre todo en la zona de proyección de corazón derecho (figura 1).

Figura 1. Radiografía latero-lateral de tórax. Se evidencia cardiomegalia moderada.

Radiografía latero-lateral de abdomen: en principio no se observa imagen compatible con hemoabdomen. El bazo tiene aparentemente forma y tamaño normal (figura 2).

Figura 2. Radiografía latero-lateral de abdo­men.

Ecocardiograma: ante la sospecha de un posible taponamiento cardiaco, debido a la auscultación atenuada del corazón y a la imagen radiográfica del mismo, realizamos un ecocardiograma y observamos derrame pericárdico, así como una masa en la zona de proyección de atrio derecho.

Ecografía abdominal: se descarta la presencia de tumores en otros lugares de presentación del HSA como bazo o hígado. El resto de la exploración resulta completamente normal.

Analítica general: se realiza analítica general de sangre apreciándose como valores más significativos:

  • Leucocitosis (26.700/mm³) con neutrofilia.
  • Anemia moderada (RBC 4.230.000, HTO 29,3 %, Hb 9,80).
  • Ligera elevación de transaminasas hepáticas (ALT 126, ALKP 209).

Diagnóstico

Se lleva a cabo pericardiocentesis resolutiva del derrame y toma de muestra por punción-aspiración con aguja fina de la masa auricular para su estudio citológico. La masa presenta un tamaño de unos 12 cm² (figuras 3 y 4).

Figuras 3 y 4. La masa presenta un tamaño de unos 12 cm².

El animal mejora clínicamente en cuanto se practica la pericardiocentesis. Se procede al alta hospitalaria ese mismo día en cuanto se comprueba que no hay recidiva del derrame.

En el informe citológico, además de la gran cantidad de eritrocitos y del resto de células nucleadas normalmente presentes en la sangre, se aprecia una población de células tisulares que forman grupos o nidos. Son células de morfología redondeada u ovalada, de mediano y en ocasiones gran tamaño, con el citoplasma vacuolizado, con nucleolos redondeados u ovalados y prominentes. Esta descripción, junto con el historial clínico de Kiara resulta sugerente de la presencia de un hemangiosarcoma auricular (figura 5, cortesía HISTOLAB).

Figura 5. En la imagen citológica se aprecia una población de células tisulares formando grupos o nidos. Presentan el citoplasma vacuolizado, con nucleolos redondeados-ovalados y prominentes. (Cortesía de HISTOLAB)

Tratamiento

Se propone al propietario tratamiento quimioterápico utilizando doxorrubicina como agente único en dosis de 30 mg/m² endovenoso en infusión lenta, pero pautada cada 15 días en lugar de cada 21. De sobra es conocido que los HSA son quimiosensibles a la doxorrubicina. Existen en la bibliografía artículos que proponen su uso cada dos o tres semanas como agente único [1].

En otro estudio retrospectivo sobre HSA auriculares tratados solamente con doxorrubicina, se llegó a la conclusión de que el tiempo de supervivencia media (TSM) fue de 139,5 días en comparación con los animales que solamente fueron sometidos a pericardiocentesis, donde dicho TSM fue de 30 días [2].

Se vuelve a chequear ecocardiográficamente al animal antes de comenzar el tratamiento para confirmar que no existe derrame pericárdico y para medir la fracción de acortamiento (FA) de cara a la utilización de la doxorrubicina.

Antes de cada sesión, dado el carácter nervioso del animal, se lleva a cabo su sedación utilizando una combinación de medetomidina y butorfanol.

Seguimiento

Antes de la segunda sesión de quimioterapia revisamos de nuevo el corazón, y se comprueba que se ha producido una disminución de tamaño de la masa atrial (9,5 cm²), además de no apreciarse derrame pericárdico (figura 6).

Figura 6. Revisión del corazón antes de la segunda sesión de quimioterapia. Se observa una disminución de tamaño de la masa atrial (9,5 cm²).

Después de la tercera sesión realizamos un nuevo ecocardiograma. La masa continúa reduciéndose (7,4 cm²) (figura 7) y la perra no ha manifestado ningún efecto secundario.

Figura 7. Tras la tercera sesión de quimioterapia se observa de nuevo disminución del tamaño de la masa (7,4 cm²).

Nuestro objetivo es tratar con doxorrubicina de manera indefinida cada 15 días realizando ecocardiogramas de control cada dos sesiones para ir monitorizando la FA. La dosis máxima acumulativa en perros de doxorrubicina es de 180-200 mg/m². Por encima de esa dosis, pueden comenzar a aparecer los efectos cardiotóxicos asociados a su uso. De ahí la importancia de ir midiendo el valor de la FA. Si en algún momento el valor de la FA desaconsejara el uso de la doxorrubicina, se propondría la utilización de la epirrubicina, quimioterápico con eficacia en el tratamiento del HSA y sin efectos cardiotóxicos, aunque con mayor toxicidad digestiva y de mayor coste económico.

Lo importante en este caso, dada la gravedad del pronóstico, es anteponer el beneficio clínico que conlleva el uso continuado de la doxorrubicina en el animal a sus posibles efectos secundarios.

Después de la sexta sesión, la masa se ha reducido aún más (6,5 cm²) y la fracción de acortamiento sigue estando en valores fisiológicos (33 %).

Dos días después de la séptima sesión el animal se presenta en nuestro servicio de urgencias con un cuadro agudo de disnea, postración y mucosas pálidas. Tras comprobar la recidiva del derrame pericárdico, se procede a la eutanasia humanitaria de Kiara.

Discusión

La aurícula derecha suele ser uno de los lugares de aparición del HSA, tanto de forma primaria como metastásica.

La aparición de este tipo de neoplasias suele darse de forma aguda tras la presentación de un animal sincopado a raíz de un taponamiento cardiaco.

Lo prioritario en estos animales es tratar la urgencia mediante vaciado del derrame pericárdico de forma ecoguiada, para seguidamente, si la masa es accesible y el animal no presenta trombocitopenia, tratar de realizar un diagnóstico mediante punción con aguja fina. Se debe comprobar seguidamente de realizar la punción que no aparezca sangrado en la zona.

El propietario debe ser consciente en todo momento de la gravedad de la situación y la eutanasia es siempre una opción en estos casos. Ahora bien, conociendo que los HSA son quimiosensibles a la doxorrubicina, la recomendación en estos casos siempre y cuando el animal esté en buenas condiciones fisiológicas, es intentar tratamiento quimioterápico. Como se cita anteriormente, el TSM es siempre mayor cuando utilizamos protocolos que incluyan la doxorrubicina como agente único o en combinación con otros, que cuando se practica en el animal únicamente una pericardiocentesis.

En el caso que nos ocupa, el TSM fue de casi cuatro meses. Durante el tratamiento el animal no sufrió ningún tipo de efecto secundario y su calidad de vida fue adecuada. El día que se presentó en consulta con un segundo derrame pericárdico se optó por su eutanasia humanitaria.

Referencias

- C.M. Mullin et al. “Doxorubicin chemotherapy for presumptive cardiac hemangiosarcoma in dogs”. Vet Comp Oncol. 2016 Dec;14(4):171-183.

- Ghaffari et al. “A retrospective evaluation of doxorubicin-based chemotherapy for dogs with rigth atrial masses and periardial effusion”. Vet Comp Oncol. 2016 Dec; 14(4):171-183.

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