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PV ARGOS 17/2014    
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Diarrea crónica

Última actualización 28/11/2001@15:15:45 GMT+1

El signo clínico más frecuente de enfermedad intestinal es la diarrea. Los mecanismos de la misma pueden categorizarse como osmóticos, secretorios, por alteración de la permeabilidad o de la motilidad. La mayoría de las enfermedades intestinales en perros y gatos abarca varios mecanismos. El plan inicial es separar los animales cuyos problemas son agudos y autolimitantes de los que requieren investigación y tratamiento más minuciosos. El enfoque de los pacientes con diarrea crónica se basa en detectar si el origen de la misma está en el intestino delgado o grueso, y la presencia de otros hallazgos clínicos específicos o localizados. La diferenciación es importante ya que los enfoques diagnósticos y terapeúticos para la diarrea de intestino delgado o grueso son distintos. Las causas de diarrea crónica de intestino delgado se agrupan en infecciosas, metabólicas, dietarias, insuficiencia pancreática exócrina, y enfermedades de intestino delgado estructurales, inflamatorias, neoplásicas, crecimiento bacteriano y funcionales. La diarrea de intestino grueso generalmente está causada por disfunciones colónicas. Los estudios iniciales de la diarrea de intestino delgado consisten en análisis fecales, recuento sanguíneo completo, perfil, urianálisis, serología y análisis de hormonas cuando esté indicado. La radiografía, ecografía, endoscopía, biopsia intestinal y exámenes de la función pancreática e intestinal se hacen según los hallazgos clínicos y clínicopatológicos. Algunas de las enfermedades de intestino delgado que provocan diarea crónica son la enfermedad intestinal inflamatoria idiopática, la enteritis linfoplasmocítica, enteritis eosinofílica y la linfangiectasia. Otra enfermedad intestinal implicada es el sindrome de hipermultiplicación bacteriana de intestino delgado (SIBO), término usado en pacientes con diarrea y pérdida de peso, asociados con una anormalidad gastrointestinal considerada la causa de la proliferación bacteriana intestinal. También ha sido aplicado a pacientes con signos clínicos similares sin una causa obvia para la proliferación bacteriana que responde a antibióticos. Se encuentran también enteropatías crónicas relacionadas con la dieta, generalmente categorizadas como sensibilidades (inmunomediadas) o intolerancias (con base farmacológica o tóxica).
Con respecto a las neoplasias, el linfosarcoma y el adenocarcinoma son los tumores intestinales más comunes en perros y gatos. El leiomioma y el fibrosarcoma son menos comunes mientras que los tumores de células cebadas y de células plasmáticas son raros. El sindrome intestino corto no permite la adecuada absorción de nutrientes y electrolitos y se produce la diarrea.
En cuanto al intestino grueso, la alteración de la integridad de la mucosa, del control neurohumoral de la secreción, de la absorción o de la motilidad, pueden provocar diarrea. En animales que se encuentran bien sistémicamente, el plan diagnóstico inicial consiste en un examen fecal, cultivo fecal y respuesta a la terapia sintomática. Cuando el animal está mal sistémicamente, o la diarrea de intestino grueso es severa o crónica, se necesita un perfil bioquímico, urianálisis y recuento sanguíneo completo para evaluar enfermedades sistémicas. Cuando los resultados ubican el problema en el intestino grueso, el siguiente paso es la colonoscopía. El estudio radiográfico puede usarse para ver masas o cuerpos extraños y para evaluar la relación del colon con otras vísceras y con el canal pélvico. La ecografía puede ser útil para localizar lesiones ileocecocólicas (difíciles de palpar y ver en radiografías) y determinar la infiltración mural de masas. Las enfermedades de intestino delgado incluyen colitis inflamatorias, neoplasias, sindrome de intestino/colon irritable e inversión cecal.

Fisiopatología de la diarrea

El signo clínico más frecuente de enfermedad intestinal es la diarrea -el pasaje de heces contienendo agua en exceso, resultan en un aumento de la fluidez, volumen o frecuencia de los movimientos intestinales. Los pato-mecanismos en el origen de la diarrea pueden ser categorizados como osmóticos, secretorios, por permeabilidad y motilidad.

Se considera que la diarrea osmótica se produce como consecuencia de la retención de agua por sustancias no absorbidas en el lumen intestinal ej. secundarias a la maldigestión o malabsorción .

La diarrea secretoria está causada por la hipersecreción de fluidos y electrolitos por las vellosidades de las criptas ej. en respuesta a la estimulación de la E. coli, o ácidos grasos hidroxilados.

La diarrea por alteración de la permeabilidad se caracteriza por pérdida incrementada en el intestino debido a la integridad mucosa reducida o a la presión hidrostática intestinal incrementada ej. inflamación o infiltración mucosa puede reducir la integridad mucosa, mientras que la obstrucción linfática o la hipertensión portal aumentan la presión hidrostática.

Los desórdenes de la motilidad están poco caracterizados, pero la diarrea es más a menudo el resultado de la motilidad segmental disminuida que de la hipermotilidad.

La mayoría de las enfermedades intestinales en perros y gatos abarca varios pato-mecanismos, por eso los intentos para categorizar los animales presentados para la investigación de la diarrea usando estos criterios son usualmente redundantes, ej. la acumulación de células inflamatorias dentro del intestino en respuesta a un estímulo antigénico y a otros estímulos no tan bien definidos, pueden ejercer sus efectos directa o indirectamente mediante la producción de mediadores inflamatorios como la prostaglandinas y los leucotrienos. El resultado neto es absorción mucosa, secreción, permeabilidad y motilidad intestinal anormales.

Enfoque general

El plan inicial para animales con diarrea es separar aquellos cuyos problemas son agudos y autolimitantes de aquellos que requieren investigación y tratamiento más minuciosos.

Diarrea aguda

Los pacientes con diarrea aguda que están despiertos y alertas y que no están deshidratados pueden no requerir más elaboración, ya que los signos a menudo se solucionan por sí solos o luego de una terapia sintomática de corto plazo.

Los pacientes con diarrea aguda que están apáticos o deprimidos, afiebrados, deshidratados, con taquicardia o bradicardia o tienen malestar intestinal, melena, hematoquecia o vómitos frecuentes, sin indicación específica de enfermedad intestinal primaria requieren una elaboración mayor para definir la naturaleza del problema.

Cuando las anormalidades físicas obvias como masas intestinales, engrosamiento o pliegues se localizan en el intestino delgado, el trabajo apunta a determinar y tratar la causa del problema usando diagnóstico por imagen, biopsia no-invasiva y cirugía.

Diarrea crónica

Se considera crónica la diarrea que ha durado 3 semanas o más. El enfoque de los pacientes con diarrea crónica se basa en el origen de la diarrea -intestino delgado o grueso, y la presencia de otros hallazgos clínicos específicos o localizados. La diferenciación es importante ya que los enfoques diagnósticos y terapeúticos para la diarrea de intestino delgado o grueso son distintos. La diferenciación se hace sobre la base de la información suministrada por el dueño en respuesta a preguntas sobre las características fecales, el volumen y la frecuencia y los signos relacionados como vómitos, pérdida de peso, tenesmo y disquesia.

El enfoque diagnóstico de los pacientes con diarrea crónica que están inestables o tienen hallazgos localizados, ej. anormalidades a la palpación abdominal, está centrado en torno a la definición y asistencia de las anormalidades sistémicas y a la determinación de la causa a través del diagnóstico por imagen y la cirugía.

El enfoque en pacientes con diarrea crónica que están estables, y no tienen hallazgos clínicos localizados específicos apunta a la ubicación -diarrea de intestino grueso o delgado.

Diarrea crónica

La diarrea de intestino delgado es consecuencia de enfermedades que afectan el intestino delgado o estructuras relacionadas como el páncreas exócrino.

Causas de la diarrea crónica de intestino delgado

Infecciosas

Salmonella, Campylobacter, Giardias, FelV/FIV, Histoplasmosis, Ficomicosis, algas

Metabólicas

Hipertiroidismo (gatos), hipoadrenocorticismo, enfermedad hepática, enfermedad de riñón

Dietarias

Intolerancia / alergia

Insuficiencia pancreática exócrina

Primaria o secundaria

Enfermedades de intestino delgado

Estructurales

Obstrucción parcial - intususcepción, cuerpos extraños, neoplasia, linfangiectasia, anomalías congénitas

Inflamatorias

Eosinofílica, linfoplasmocítica, granulomatosa

Neoplásicas

Linfosarcoma, adenocarcinoma, leiomioma, fibrosarcoma

Crecimiento Bacteriano

Secundario, idiopático

Funcionales

Desórdenes en la motilidad, idiopático

La diarrea de intestino grueso está usualmente causada por disfunciones colónicas. Vea las notas de diarrea de intestino grueso para aproximación diagnóstica, investigaciones y tratamiento de la enfermedad de intestino grueso.

Evaluación del paciente y aproximación diagnóstica

Reseña

Hay que identificar la edad y la raza del paciente -las enfermedades infecciosas y parasitarias son comunes en animales jóvenes, mientras que las neoplasias y los desórdenes metabólicos son más comunes en animales de mediana a mayor edad. Ciertas condiciones son más comunes en ciertas razas ej. enteropatías por pérdida de proteínas en los Lundehund y Wheaten Terrier de manto blando.

Anamnesis

  • Presencia de trastornos ej. diarrea, vómito, pérdida de peso

  • Duración de los trastornos -¿cuándo estuvo el paciente normal por última vez?

  • Carácter de los trastornos presentes

  • Naturaleza de la diarrea o vómito ej. cantidad, color, contenidos, sangre, tenesmo

  • Aparición, frecuencia, severidad y progresión de los signos

  • Pérdida de peso o cambios en el apetito

  • Dieta -tipo y contenido ¿algún cambio?

  • Acceso a cuerpos extraños o toxinas

  • Estado de vacunación

  • Cría -¿interna o externa?, ¿supervisada?, ¿en perrera?, otras mascotas

  • Historia clínica pasada, incluyendo tratamiento y respuesta

  • Revisaciones sistemáticas

  • Apetito, defecación (formada / diarrea), vómito o regurgitación, ingesta de agua y micción, tos o estornudos, secreciones óculonasales, tolerancia al ejercicio, cambios en la masa muscular o en el peso, cambios en el manto piloso, cambios en el comportamiento, actividad sexual.

Características de la diarrea de intestino grueso o delgado:

¿Diarrea de intestino grueso o delgado?

Signos

Delgado

Grueso

Tenesmo

raro

común

Frecuencia

2-3 veces la normal /día

3 veces la normal/día

Urgencia

No-común

común

Volumen de defecación

incrementada

Volúmenes pequeños múltiples

Moco

raro

común

Sangre fresca

No-común, melena

común

Vómito

A veces

No-común

Pérdida de Peso

común

Rara

Se asocia más comúnmente la diarrea de intestino delgado con la falta de desarrollo, cambios en el apetito, borborigmo, flatulencia, malestar intestinal, ascites y edema, que la diarrea de intestino grueso.

Examen físico

Se debe prestar atención especial al estado de hidratación y al examen y palpación de todo el tracto gastrointestinal y abdomen tanto como sea posible. La glándula tiroidea debe ser palpada en gatos mayores de 6 años. Se debe realizar un examen rectal cuidadoso en todos los perros con signos clínicos de enfermedades intestinales para examinar la consistencia de la deposición, detectar melena oculta y determinar la presencia de causas no-gastrointestinales de tenesmo como hernia perineal o prostatomegalia.

Interpretación de signos clínicos y anormalidades físicas

Signos clínicos

La diarrea acompañada de pérdida de peso sugiere que la malabsorción de nutrientes es severa o crónica. La pérdida de peso o la falta de desarrollo sin diarrea puede ser causada por enfermedad del intestino delgado. El vómito es una consecuencia común de la inflamación u obstrucción intestinal. El malestar abdominal se nota a menudo en animales con desórdenes inflamatorios, obstructivos o erosivos del intestino delgado. La sangre fresca o digerida (hematoquecia o melena) en las heces puede aparecer en enfermedades del intestino delgado inflamatorias y erosivas o ulcerativas. Una combinación de vómito, diarrea, dolor abdominal y hematoquecia es común en pacientes con enteritis infecciosa. Los borborigmos excesivos sugieren una malabsorción o maldigestión de nutrientes. Se pueden observar la coprofagia y la pica en desórdenes intestinales crónicos e insuficiencia pancreática exócrina. La polifagia es común en perros con insuficiencia pancreática exócrina y en gatos con hipertiroidismo. La anorexia o inapetencia a menudo acompañan desórdenes inflamatorios, obstructivos o neoplásticos. El ptialismo es común en gatos con cuerpos extraños lineales anclados en cavidad oral y anormalidades vasculares portosistémicas.

Interpretación de los hallazgos físicos en animales con signos de enfermedad gastrointestinal

Hallazgos físicos

Interpretación Posible

Secreción ocular o nasal

Enfermedad infecciosa sistémica ej. Distemper, Leucemia felina, Inmunodeficiencia felina

Uveítis, Coriorretinitis

Enfermedad infecciosa sistémica ej. Toxoplasma, PIF, moquillo

Estomatitis, ulceraciones linguales

Enfermedad infecciosa sistémica ej. Calicivirus o Herpesvirus, Uremia

Masa muscular disminuida o emaciación

Maldigestión o malabsorción severa, hipertiroidismo (gatos)

Edema

Enteropatía perdedora de proteína (EPP)

Ascites

Neoplasia intra-abdominal, EPP, PIF

Palidez

Anemia, perfusión disminuida

Pérdida de turgencia en piel

Deshidratación, debilitamiento crónico

Taquicardia

Hipovolemia, hipertiroidismo (gatos), dolor

Bradicardia

Hipoadrenocorticismo, dolor abdominal

Malestar abdominal

Generalizado - peritonitis, enfermedad intestinal infecciosa o inflamatoria
Localizado - cuerpos extraños, intususcepción, tumores

Engrosamiento Intestinal

Generalizado - enfermedad infiltrativa e inflamatoria
Localizado - cuerpos extraños, neoplasia, intususcepción

Linfadenopatía Mesentérica

Enfermedad neoplásica intestinal inflamatoria

Renomegalia

Anomalías vasculares portosistémicas, Linfoma, PIF

Pirexia

Enfermedad infecciosa o inflamatoria, peritonitis, sepsis, neoplasia

Investigación de la diarrea crónica de intestino delgado

Los estudios iniciales consisten en análisis fecales, recuento sanguíneo completo, perfil, urianálisis, serología y análisis de hormonas cuando esté indicado. La elección de otros exámenes diagnósticos como radiografía, ultrasonido, endoscopía, biopsia intestinal y exámenes de la función pancreática e intestinal se hacen sobre la base de los hallazgos clínicos y clínicopatológicos.

La aproximación a pacientes con diarrea crónica de intestino delgado que están estables, no tienen hallazgos clínicos localizados específicos y son negativos para parásitos fecales usualmente es:

  • Descartar endoparásitos y bacteria patogénica Fecal

  • Investigar enfermedades sistémicas CBC, perfil, UA ± T4, FelV, FIV, estimulación con ACTH

  • Descartar insuficiencia pancreática exócrina TLI

  • Descartar obstrucción parcial Palpación, radiografías, ultrasonido

  • Evaluar la estructura y función intestinal Biopsia - endoscópica / quirúrgica, B12/folato / H2 en la respiración / permeabilidad GI

En pacientes con vómito crónico, malestar abdominal, apatía o anormalidades clinicopatológicas marcadas hay que considerar el diagnóstico diferencial de estos otros problemas y el énfasis del diagnóstico a menudo está en las radiografías abdominales o el ultrasonido para definir la relación entre estos problemas y los intestinos.

Cuando se presenta melena, se debe evaluar el estado metabólico para detectar enfermedades asociadas con la ulceración de GI (enfermedad renal, enfermedad hepática, hipoadrenocorticismo)

Causas de la melena

Ingestión de sangre

Sangrado oral, nasal, faríngeo, pulmonar

Ulceración / erosión gastrointestinal

Metabólica Uremia, enfermedad hepática, hipoadrenocorticismo

Inflamatoria Gastritis, enteritis, HGE

Neoplástica Leiomioma, adenocarcinoma, linfosarcoma

Paraneoplástica Mastocitosis, hipergastrinemia / otros apudomas (tumores formados por células APUD, ej. gastrinoma, glucagonoma, insulinoma)

Vascular Fístula A-V, aneurismas

Isquemia Shock hipovolémico, hipoadrenoscorticismo, trombosis / infarto, reperfusión

Objetos extraños

Inducida por drogas Antiinflamatorios no-esteroides y esteroides

Coagulopatías

Trombocitopenia, deficiencia de factores de la coagulación, CID.

El recuento sanguíneo completo debería detectar anemia, microcitosis o trombocitopenia. Se puede requerir un recuento de reticulocitos y pruebas de hemostasia para determinar la causa de la anemia y la melena. Se emplean radiografías, ultrasonido, endoscopía o biopsia intestinal para localizar el sitio y la causa del sangrado gastrointestinal.

Evaluación de laboratorio de la diarrea crónica de intestino delgado

Análisis fecal

Giardias (trofozoítos, quistes), Coccidios, otros endoparásitos.
El análisis fecal para endosporas clostridiales (>5 esporas/HPF) y enterotoxinas puede ser útil para confirmar la presencia de Clostridios y sus toxinas.
Cultivo fecal para Salmonella en animales con deposiciones sanguinolentas, fiebre, o diarrea crónica sin definir.

El cultivo fecal no se puede usar para diagnosticar hipermultiplicación bacteriana en el intestino delgado.

Se detecta grasa y almidón sin digerir o sin absorber en las heces, usando colorante de Sudán o Solución de Lugol respectivamente. Estas pruebas son útiles para determinar si la maldigestión o malabsorción está ocurriendo, pero no son confiables para diferenciar sus causas. Un análisis cuantitativo de grasa fecal en una colecta fecal de 72 horas es engorrosa y está restringida a centros de investigación.

El análisis de las heces para detectar sangre puede ser útil para determinar la causa de la anemia cuando la sangre apreciable a simple vista o la melena están ausentes. La sangre fecal puede deteminarse usando un sistema de detección apropiado. Estas pruebas usualmente son sensibles y el paciente debe estar bajo una dieta libre de carne durante las 72 horas anteriores a la interpretación. Las drogas como la cimetidina pueden causar resultados falsos positivos.

Las pruebas para detectar actividad proteolítica fecal en perros con diarrea crónica de intestino delgado han sido reemplazadas por el ensayo de Inmunorreactividad de un análogo de tripsina (TLI). La determinación de actividad proteolítica fecal usando difusión radial es útil para distinguir insuficiencia pancreática exócrina en gatos con diarrea de intestino delgado, si bien la TLI felina ahora ha sido establecida. Un ensayo para detectar la a1 antitripsina en las heces está bajo desarrollo, para cuantificar la pérdida proteica intestinal.

Hematología:

La anemia - microcitosis (VCM <63 fl), la disminución de la hemoglobina de los glóbulos rojos y la trombocitosis son comunes en perros con deficiencia de hierro, secundaria a la pérdida gastrointestinal de sangre por parásitos o tumores (descartar anormalidades vasculares portosistémicas o fibrosis hepática en perros jóvenes con signos de enfermedad gastrointestinal).

La macrocitosis (VCM >53 fl) se puede observar en gatos con hipertiroidismo y FeLV.

La eosinofilia puede sugerir parasitismo intestinal, tumores de células cebadas, hipoadrenocorticismo, enteritis eosinofílica o síndrome hipereosinofílico.

La neutrofilia ± desvío a la izquierda, se puede encontrar en condiciones de inflamación o de infección.

La linfopenia está comúnmente asociada con estrés, enteropatías perdedoras de proteínas e inmunodeficiencia.

Bioquímica sérica

Detecta enfermedades no-intestinales que causan signos gastrointestinales, ej. enfermedades renales, hipoadrenocorticismo.

También detecta las consecuencias metabólicas de la diarrea ± vómito, ej. hipocaliemia, hiponatremia.

La hipercalemia combinada con hiponatremia sugiere la necesidad de realizar una prueba de estimulación con ACTH para detectar hipoadrenocorticismo o seudo-hipoadrenocorticismo asociado con Salmonella / gusanos látigo / ulceración GI.

Los incrementos leves a moderados de las enzimas hepáticas como ALT (por encima de 500 UI/l ), son comunes en gatos con hipertiroidismo y gatos y perros con enfermedad intestinal.

La hipocolesterolemia a menudo se observa en perros con enteropatía perdedora de proteínas, EPI y otras enteropatías crónicas.

Los ácidos biliares y el amoníaco son útiles para detectar shunt o disfunción hepática en perros con signos gastrointestinales.

La hipoglucemia, en perros y gatos con signos de enfermedad gastrointestinal, debe hacer sospechar de sepsis, enfermedad hepática, hipoadrenocorticismo o tumor pancreático.

La hipoalbuminemia + hipoglobulinemia se observa en las enteropatías perdedoras de proteínas.

La hipoalbuminemia con concentración normal o incrementada de globulinas tiene que diferenciarse de las nefropatías perdedoras de proteínas y enfermedad hepática.

La diarrea crónica asociada con hipoalbuminemia, usualmente requiere una biopsia intestinal para definir la causa de la enteropatía perdedora de proteína. Las causas no-intestinales de enteropatía perdedora de proteína como la enfermedad cardíaca congestiva, la obstrucción de la cava o la hipertensión portal, también deben ser consideradas. Cuando las concentraciones de globulinas son normales o elevadas, también deben investigarse las causas hepáticas y renales.

Enteropatías perdedoras de proteínas

Linfangiectasia Desórden linfático primario

Hipertensión venosa, ej. falla cardíaca derecha, cirrosis hepática

Infecciosa Parvovirus, Salmonella, Histoplasmosis

Estructural Intususcepción

Neoplasia Linfosarcoma

Inflamación Linfoplasmocítica, eosinofílica, granulomatosa

Endoparásitos Giardia, Ancylostoma

Hemorragia gastrointestinal HGE, Neoplasia, ulceración

Urianálisis

Se debe realizar un análisis de orina para ayudar a la interpretación de la urea y creatinina séricas y como parte de una evaluación de base, para detectar o descartar desórdenes urogenitales en pacientes con signos de enfermedad intestinal. La presencia de cristales de urato en la orina pueden sugerir la investigación de disfunción hepática como causa de los signos clínicos. Ante la presencia de un sedimento urinario inactivo, la relación proteína-creatinina urinaria es útil para determinar si el riñón está involucrado en el desarrollo de la hipoalbuminemia, en pacientes con signos gastrointestinales.

Serología y ensayos hormonales

La hormona T4 se debe medir en gatos (mayores de 6 años) con diarrea crónica.

Se debe evaluar la situación de FIV y FeLV en aquellos casos en que existe la posibilidad de infección con estos agentes.

La prueba de estimulación con ACTH se usa para confirmar hipoadrenocorticismo o seudo-hipoadrenocorticismo, cuando se sospecha por los resultados de la bioquímica sérica. También puede usarse para descubrir un hipoadrecorticismo atípico (pituitario dependiente), en pacientes con diarrea crónica sin explicación o con eosinofilia.

Se hace serología para Histoplasma, particularmente en perros que viven en áreas endémicas y tienen diarrea crónica, enteropatía perdedora de proteína y pérdida de peso (examinar por engrosamiento GI), coriorretinitis, cambios pulmonares, linfonódulos aumentados de tamaño (observar los GIT), complicación hepática, médula ósea.

Pruebas de función pancreática

La prueba de función hepática se usa más comúnmente en perros con diarrea crónica que están vivaces y alertas con pocos signos, además de diarrea crónica, como vómitos ocasionales, pérdida de peso o polifagia y resultados de pruebas clinicopatológicas normales o levemente anormales. Las pruebas de actividad proteolítica fecal y de actividad intestinal de quimotripsina (BT-PABA), han sido ampliamente superadas por el ensayo de inmunreactividad de un análogo de tripsina (TLI) (ver notas sobre insuficiencia pancreática exócrina).

La TLI es una prueba sensible y específica para detectar insuficiencia pancreática exócrina (TLI <2,5 µg/l), en el perro y se realiza en aquellos con diarrea crónica de intestino delgado. También puede ser útil para detectar pancreatitis en perros con dolor abdominal. La TLI es específica de especie y ha sido descubierta recientemente una prueba específica para el gato y está bajo investigación en esa especie. La insuficiencia pancreática exócrina es extremadamente rara en gatos, y usualmente está asociada con diarrea crónica y polifagia, y se puede detectar por estudios de la actividad proteolítica fecal o por el recientemente desarrollado test TLI felino (TLI = 8 µg/l).

Diagnóstico por imagen

Las radiografías y el ultrasonido tienen escasa utilidad en muchos de los pacientes con diarrea crónica, pero se utilizan para detectar obstrucciones causadas por intususcepciones, tumores o cuerpos extraños, para evaluar engrosamiento intestinal y para detectar linfoadenopatía mesentérica y anormalidades concurrentes del hígado riñón y bazo.

Radiografía

La inspección radiográfica a menudo no es útil en pacientes con diarrea crónica o efusión abdominal, pero provee una amplia visión del área de interés y es una guía para la evaluación ultrasonográfica de áreas específicas.

Ultrasonografía

El ultrasonido es particularmente útil para detectar lesiones intestinales como intususcepciones, masas y cuerpos extraños, y para valorar el engrosamiento de la pared intestinal. Los resultados de las radiografías y ecografías proveen una base racional para optar por la biopsia endoscópica (± análisis del fluido duodenal) o la laparotomía. Los intestinos de grosor normal o difusamente engrosados pueden evaluarse endoscópicamente en un inicio, mientras que las lesiones focales usualmente requieren una aspiración guiada o laparotomía.

Pruebas de función intestinal

Cuando el problema clínico no puede ser adecuadamente definido o localizado en el intestino delgado, pueden usarse una variedad de pruebas para valorar la función del intestino delgado. Las pruebas de función intestinal tienen el beneficio potencial de permitir una completa valoración de la función del intestino delgado, más que la limitada observación momentánea que provee la biopsia. Antes de adoptar estas pruebas se debe enfatizar que la mayoría de ellas no han sido adecuadamente caracterizadas o validadas en perros y gatos y se deben considerar como auxiliar de otros procedimientos diagnósticos. Las mismas deben evaluarse siempre críticamente en el contexto del paciente en su totalidad.

Cobalamina y folato

La medición de las concentraciones circulantes de cobalamina y folato pueden dar una indicación de la ubicación y causa de la disfunción intestinal en perros. El uso de las concentraciones de cobalamina y folato como un indicador indirecto de enfermedad intestinal, no se ha reportado en los gatos, aunque la deficiencia de cobalamina puede ocurrir en gatos con enfermedad pancreática exócrina, y enfermedad intestinal inflamatoria / linfoma (observación personal).

Las concentraciones plasmáticas de cobalamina y folato son lábiles y reflejan el balance entre lo que ingresa con la dieta, la utilización y producción bacteriana, y la absorción intestinal y pérdidas corporales.

Factores que influyen en las concentraciones séricas de cobalamina y folato

Aumento

Disminución

COBALAMINA

Alto contenido en la dieta

Suplementación parenteral

Deficiencia en la dieta

Enfermedad ileal

Bacterias intestinales

Insuficiencia pancreática exócrina (EPI)

FOLATO

Alto contenido en la dieta

Suplementación parenteral

Bacterias intestinales

pH intestinal bajo

EPI

Deficiencia en la dieta

Enfermedad del intestino delgado proximal

Drogas, ej. sulfasalazina

Las concentraciones séricas de cobalamina bajas se han observado en perros con EPI, enfermedad intestinal severa e hipermultiplicación bacteriana en el intestino delgado aparentemente idiopática (SIBO) (por favor, ver sección de SIBO). La deficiencia de cobalamina ha sido reconocida en el Schnauzer gigante con inapetencia y falta de desarrollo, con hallazgos de laboratorio como anemia, leucopenia y metil-malonil aciduria. Estas anormalidades parecen ser consecuencia de una síntesis deficiente del receptor ileal para el factor cobalamin-intrínseco, y es revertido completamente por la administración parenteral de cobalamina. Algunos Shar-pei también parecen tener un deficiencia de cobalamina. La significación fisiológica de las bajas concentraciones de cobalamina detectadas en otras enfermedades gastrointestinales, no han sido reportadas.

Las bajas concentraciones séricas de folato se han observado en perros con enfermedad yeyunal severa y en algunos Setter irlandeses con enteropatía sensible al gluten. Se han reportado altas concentraciones de folato en SIBO inducida experimentalmente, EPI, Ovejeros alemanes con aparente SIBO y algunos Setter irlandeses con enteropatía sensible al gluten. Las concentraciones plasmáticas de cobalamina y de folato también pueden ser afectadas por el contenido de la dieta, la suplementación y ciertos medicamentos, ej. sulfasalazina.

La interpretación de las concentraciones circulantes de cobalamina y folato en relación con la enfermedad del intestino delgado es válida sólo si la insuficiencia pancreática exócrina, el suplemento dietario y la administración parenteral han sido excluidas y la atención está puesta en el contenido vitaminínico de la dieta.

En mi experiencia, los hallazgos de concentraciones bajas de cobalamina y folato, son útiles para respaldar la presencia de un problema intestinal. Cuando se detectan bajas concentraciones de cobalamina y se han excluído una EPI, obstrucción intestinal y SIBO presumiblemente idiopática , se puede inferir que el problema está localizado en el íleon. La cobalamina y el folato son indicadores no sensibles de SIBO (ver sección sobre SIBO). La combinación de cobalamina baja y folato alto es más sugerente de SIBO idiopática que los hallazgos de folato incrementado por sí solo. Aumentos concomitantes de folato y cobalamina son más compatibles con un ingreso alto en la dieta o suplementación que con SIBO. Finalmente, las concentraciones normales de cobalamina y folato nunca excluyen ni respaldan un diagnótico de enfermedad intestinal.

Hidrógeno en la respiración

La medición del hidrógeno en muestras en la respiración obtenidas de perros y gatos da una indicación de la producción de hidrógeno por las bacterias intestinales. Se puede obtener información sobre el sitio y cantidad de hidrógeno producido por bacterias dentro del intestino, por la determinación secuencial del hidrógeno posterior a un alimento a prueba. Esta técnica ha demostrado ser valiosa en la investigación del tiempo de tránsito intestinal y digestibilidad dietaria en perros y gatos; en perros saludables se encuentra una producción significativa de hidrógeno cuando el alimento a prueba se metaboliza a hidrógeno por colonias bacterianas. Esta prueba también se puede usar para determinar si está presente una hipermultiplicación bacteriana de intestino delgado (SIBO); la detección de un pico doble de hidrógeno se considera sugestivo de SIBO. Un pico temprano y único, más que un pico doble, puede ser más compatible con un tránsito intestinal rápido que con SIBO.

Por el momento es prudente observar que el hidrógeno en la respiración se evalúa en forma experimental hasta que los alimentos a prueba, los procedimientos de recolección y la interpretación de los datos se optimicen y estandaricen para perros y gatos.

Pruebas de absorción intestinal, permeabilidad y pérdida de proteínas

La medición de xilosa en plasma u orina, posterior a una dosis oral, se usó para evaluar la absorción intestinal en perros y gatos. Esta prueba se abandonó totalmente en perros cuando el desarrollo del ensayo de TLI permitió discriminar en forma precisa entre la insuficiencia pancreática exócrina y la enfermedad del intestino delgado. La absorción de xilosa nunca se adoptó en gatos debido a la escasa cantidad absorbida en animales normales.

La medición de las concentraciones urinarias de xilosa y de otros azúcares como la lactulosa, ramnosa y 3-metil glucosa después de una dosis oral, se ha utilizado para evaluar la absorción intestinal y permeabilidad en humanos. Estas pruebas pretenden dar información sobre la capacidad y la ruta de absorción del azúcar (celular o paracelular), al medir la cantidad total o la proporción de cada uno de los azúcares en orina, luego de una dosis oral. La pruebas de permeabilidad al azúcar se han evaluado recientemente en perros y gatos con enfermedad intestinal. Estas pruebas pueden ser útiles para caracterizar la naturaleza del daño intestinal y determinar el tratamiento a seguir para la recuperación. Las mismas pueden ser aplicables particularmente al estudio de las condiciones de enfermedad definida como las enteropatías dietarias y enfermedades intestinales inflamatorias. El análisis de los azúcares es por HPLC y está restringida a laboratorios especializados. La adopción clínica de esas técnicas requiere el establecimiento de rangos control apropiados y la evaluación de la permeabilidad en una variedad de enfermedades intestinales y no-intestinales. Por eso la permeabilidad, por el momento, debe observarse como experimental más que como clínica.

La excreción de Cr51 EDTA en orina también se ha usado para evaluar la permeabilidad intestinal en perros. La excreción fecal de Cr51 EDTA albúmina luego de la administración endovenosa, ha sido usada para evaluar la pérdida de proteína en perros. Como este compuesto es radioactivo su aplicación clínica es limitada.

Un indicador no radioactivo de la pérdida de proteína intestinal sería útil para diagnosticar y monitorear las enteropatías perdedoras de proteínas. Investigaciones preliminares sugieren que la medición de las concentraciones fecales del inhibidor de a-1-proteasa puede ser útil al respecto, pero se requieren resultados adicionales antes de su aplicación clínica.

Biopsia intestinal

Frecuentemente se requiere la biopsia de intestino para obtener un diagnóstico en pacientes con diarrea crónica debida a malabsorción. En las enfermedades intestinales difusas y en animales con hipoproteinemia, la endoscopía es una forma muy poco invasiva y con bajo riesgo, de obtener una biopsia.

Utilidad de la endoscopía para la investigación de anormalidades del intestino delgado

Útil

Enfemedad intestinal inflamatoria

Duodenal

úlcera

neoplasia

cuerpos extraños

hipermultiplicación bacteriana

Giardias

Enfermedad ileocecocólica

± enfermedad ileal distal

No útil

Desórdenes de motilidad / funcional

Lesiones yeyunales

Lesiones ileales proximales

La duodenoscopía también permite recolectar jugo duodenal para su análisis. Se puede pasar un tubo estéril por el canal de biopsia y aspirar jugo duodenal para la evaluación microscópica y para el análisis bacteriológico cuantitativo. El cultivo bacteriano cuantitativo está ampliamente considerado como el mejor método para determinar si la hipermultiplicación bacteriana es una causa potencial de los signos de enfermedad intestinal en perros. La hipermultiplicación bacteriana en intestino delgado no ha sido identificada en gatos. Las muestras especializadas, los requerimientos de manipulación y técnicas de cultivo que requiere el fluido duodenal ha restringido su uso a unos pocos centros de referencia. Los aspirados duodenales también se pueden evaluar por presencia de parásitos como Giardias, aunque la proporción de aislamiento es menos consistente que tres flotaciones fecales.

Las biopsias endoscópicas, no obstante, están restringidas a la mucosa y son pequeñas, difíciles de procesar y orientar, y pueden obtenerse sólo del duodeno proximal y ocasionalmente del íleon distal. Por lo tanto, son necesarias las biopsias quirúrgicas en pacientes con lesiones intestinales focales y en aquellos donde la biopsia endoscópica no otorgó resultado. Las biopsias quirúrgicas se deben tomar de múltiples sitios a lo largo del intestino delgado aún cuando el intestino se vea macroscópicamente normal. Un pequeño punzón dermatológico ayuda al cirujano en la obtención de una biopsia de grosor completo y el sitio de donde se extrajo se sutura en forma apropiada. Se requiere extremo cuidado donde el intestino se ve se macroscópicamente anormal y en los pacientes hipoproteinémicos para asegurar que no ocurra una perforación. Se indican, por ej. parches de serosa u omento como medidas de precaución. También se deben obtener biopsias de linfonódulos mesentéricos. Otros órganos abdominales, como el hígado y páncreas, se pueden examinar macroscópicamente y, si es necesario, se obtienen biopsias.

La información que se puede obtener de las biopsias intestinales depende de la experiencia del patólogo. Una evaluación mínima debe incluir un examen microscópico de rutina con tinción H&E. En las biopsias quirúrgicas el patólogo debe ser capaz de dar una indicación de la altura de las vellosidades, de la proporción entre las criptas y las vellosidades y del tipo y grado de infiltración celular y recuento intraepitelial de linfocitos. Las tinciones para los diferentes subtipos de linfocitos, la valoración de enzimas marcadas, la microscopía electrónica y la enzimología mucosa están restringidas a centros especializados, pero pueden ser útiles en la subclasificación de desórdenes intestinales.

Diarrea crónica debida a enfermedades del intestino delgado

Enfermedad intestinal inflamatoria idiopática

Enfermedad intestinal inflamatoria idiopática es un término usado para describir un grupo diverso de desórdenes intestinales que se caracterizan por infiltración celular de la mucosa intestinal. El diagnóstico está basado sobre la descripción de los hallazgos histológicos en biopsias intestinales y la exclusión de causas conocidas de inflamación intestinal, ej. endoparásitos, sensibilidad alimentaria. La infiltración inflamatoria más común es de linfocitos y células plasmáticas o de eosinófilos.

Los neutrófilos o la infiltración granulomatosa se encuentran menos comunmente.

Enteritis linfoplasmocítica

La enteritis linfoplasmocítica es el tipo más común de enfermedad inflamatoria intestinal en perros y gatos. Está caracterizada por la acumulación de un número excesivo de linfocitos y células plasmáticas en la lámina propia del intestino. El grado de acumulación celular es variable y se categoriza, en forma subjetiva, como leve, moderado y severo. La enteritis linfoplasmocítica moderada a severa, a menudo está asociada con enteropatía perdedora de proteínas. Se reportó una forma severa de la enfemedad en Basenjis. La extensión de la inflamación es variable y va desde el duodeno hasta el intestino delgado y grueso.

Hallazgos clínicos

Los hallazgos más frecuentes en perros es la diarrea crónica de intestino delgado acompañada de pérdida de peso o vómitos, mientras que en el gato, el vómito es el signo clínico más común. Los vómitos a menudo contienen bilis. Las bolas de pelo son frecuentes en los gatos. Otros hallazgos incluyen cambios en el apetito, borborigmos excesivos y malestar abdominal. La severidad de la enfermedad es variable, va desde la diarrea intermitente y vómitos en los casos leves, hasta diarrea de intestino delgado intratable, anorexia y pérdida de peso en los severos. Se piensa que la severidad de la enfermedad se refleja en el grado de infiltración celular. Los hallazgos físicos van desde intestino normal a engrosado ± linfoadenopatía mesentérica, marcada pérdida de peso y ascites o edema en animales con enteropatía perdedora de proteínas severa.

Diagnóstico

El diagnóstico de la enteritis linfoplasmocítica idiopática se hace por exclusión de causas sistémicas, parasitarias, infecciosas, pancreáticas y estructurles de diarrea crónica, y demostrando un número excesivo de linfocitos y células plasmáticas en biopsias intestinales. Cuando el vómito está presente, también deben excluirse los desórdenes gástricos. No hay cambios clinicopatológicos específicos asociados con la enteritis linfoplasmocítica. La hipoproteinemia asociada con albúmina y globulina bajas, puede presentarse en perros pero es rara en gatos. La albúmina baja puede estar asociada con globulina normal a elevada, particularmente en Basenjis. En algunos animales puede estar presente una leucocitosis. Los estudios radiográficos están normales pero el ultrasonido puede revelar un engrosamiento difuso, linfoadenopatía mesentérica o leve efusión abdominal en casos severos. Las pruebas de función intestinal usualmente son pasadas por alto en pacientes con signos localizados como engrosamiento intestinal o linfoadenopatía mesentérica y en pacientes hipoproteinémicos, en favor de una endoscopía o una biopsia quirúrgica. El grado de infiltración linfoplasmocítica en las biopsias intestinales se clasifica como leve, moderado o severo. La atrofia de las vellosidades usualmente es mínima. La atrofia severa de las vellosidades y la infiltración linfoplasmocítica es común en linfosarcoma y también se ha encontrado en algunos perros con una enteropatía que se asemeja a la disentería catarral crónica tropical (esprue tropical) del hombre.

Tratamiento

El tratamiento se basa en el grado de infiltración celular asociado a los hallazgos clínicos y clinicopatológicos. Una inflamación intestinal leve a moderada puede estar asociada con sensibilidad o intolerancia alimentaria, o con una potencial hipermultiplicación bacteriana idiopática de intestino delgado. Un ensayo terapéutico con una dieta de alta digestibilidad restringida en grasa, libre de gluten y limitada a una única fuente proteica, puede encargarse de determinar si se trata de una sensibilidad o intolerancia alimentaria. Más allá de las seis semanas debería verse una respuesta. Asimismo un ensayo terapéutico (21 días) con Tilosina (10 mg/kg PO tres veces por día), metronidazol (15 mg/kg PO dos veces por día) u oxitetraciclina (10-20 mg/kg PO tres veces por día) puede responder en la hipermultiplicación bacteriana de intestino delgado. La modificación de la dieta rara vez es efectiva en gatos con enteropatía perdedora de proteínas y no se ha registrado la SIBO idiopática en gatos. En pacientes en los que este ensayo falla y en aquellos con infiltración moderada a severa o con hipoproteinemia, a menudo se requiere la administración de agentes inmunosupresores para lograr una respuesta. La prednisolona oral (1-2 mg/kg PO dos veces por día) es la droga de elección inicial. Usualmente se administra a una dosis inmunosupresora por 2-3 semanas, luego se disminuye un 50% cada 2-3 semanas y se continúa con una base en días alternos por 2-3 meses. Si la respuesta clínica es pobre o predominan los efectos adversos de la prednisolona, se puede sumar al régimen la azatioprina. En perros se da usualmente todos los días (2 mg/kg PO una vez por día) por cinco días y luego en días alternos a la prednisolona. Los gatos son más sensibles a la azatioprina y la dosis es de 0,3 mg/kg PO una vez por día. Cuando se está administrando azatioprina se debe monitorear el recuento de células blancas cada 2-4 semanas. El metronidazol (15 mg/kg PO dos veces por día durante 10-14 días y luego una vez por día durante 10-14 días) también puede usarse en conjunción con los corticosteroides y tiene efectos sobre bacterias y el sistema inmune. Un tratamiento exitoso se acompaña por una disminución de los signos clínicos y un incremento en las proteínas plasmáticas. Una vez que el paciente haya tenido 2-3 meses de remisión de los signos clínicos puede ser posible un retiro gradual de la terapia inmunosupresora. Si los signos recidivan, se continúa con la medicación diaria hasta que se resuelvan los signos y luego se reduce gradualmente. En pacientes con una respuesta pobre a la terapia o que recaen luego de una respuesta inicial, debería descartarse un linfosarcoma.

Pronóstico

El pronóstico para la enteritis linfoplasmocítica es variable y depende de su severidad. Muchos pacientes requieren tratamiento prolongado con glucocorticoides y dieta. Como no existe un criterio exacto para predecir la respuesta, es prudente dar un pronóstico cauto.

Enteritis eosinofílica

La enteritis eosinofílica se caracteriza por una acumulación excesiva de eosinófilos en la lámina propia. Se especula que puede ser el resultado de una reacción inmunológica a parásitos o a la dieta. La enfermedad también puede involucrar otras áreas del tracto gastrointestinal.

Hallazgos clínicos

Los principales signos clínicos son la diarrea crónica de intestino delgado acompañada de vómitos o pérdida de peso. En algunos casos predominan los signos de intestino grueso o vómitos. Los hallazgos físicos van desde normal a focal o difuso engrosamiento de intestinos y marcada pérdida de peso.

Diagnóstico

El diagnóstico de enteritis eosinofílica se realiza adoptando un acercamiento similar al descripto para la enteritis linfoplasmocítica (ver anterior). Las anormalidades clinicopatológicas pueden incluir eosinofilia periférica. Las neoplasias de células cebadas, el hipoadrenocorticismo y los endoparásitos pueden producir un espectro de signos clínicos similar y éstos deben descartarse. El grado de eosinofilia puede ser extremo en gatos y puede estar asociado con infiltración eosinofílica en el bazo, hígado, linfonódulos y médula ósea. La pérdida intestinal de proteínas es menos común que la enteritis linfoplasmocítica.

Tratamiento

Algunos pacientes pueden responder a una estricta dieta de exclusión, si bien usualmente se requiere prednisolona (2 mg/kg PO una vez por día). En los perros los signos generalmente se resuelven dentro de las dos semanas y se puede ir disminuyendo la prednisolona. La alimentación con una dieta fácilmente digestible, restringida a una única fuente proteica original, puede ayudar a mantener la remisión clínica. La administración profiláctica de un antihelmíntico como el fenbendazole (50 mg/kg PO una vez por día durante 3 días), es segura para tratar las potenciales larvas viscerales migrantes asociadas con la gastroenteritis eosinofílica. Los gatos con síndrome hipereosinofílico a menudo responden muy pobremente al tratamiento con agentes inmunosupresores, dieta y antihelmínticos.

Pronóstico

El pronóstico debe ser cauto ya que la recidiva es común. El pronóstico en gatos con síndrome hipereosinofílico es pobre.

Otras enteropatías inflamatorias

Se han descripto, en forma infrecuente en pequeños animales, otras enteropatías caracterizadas por inflamación neutrofílica o granulomatosa. Algunas de ellas pueden estar asociadas con infecciones bacterianas como Streptoccoccus, Campylobacter, Yersinia y Mycobacteria e infecciones fúngicas como Histoplasma. En casos de enteritis granulomatosa se deben hacer tinciones especiales y cultivos de biopsias mucosas y de linfonódulos intestinales y otros órganos, para detectar organismos infecciosos. La serología, las radiografías de tórax y las biopsias de médula ósea pueden ayudar a diagnosticar enfermedades fúngicas sistémicas. El pronóstico para las enteropatías idiopáticas granulomatosas o neutrofílicas es cauto a pobre.

Linfangiectasia

La linfangiectasia intestinal se caracteriza por la distensión anormal de los vasos linfáticos de la mucosa. La linfangiectasia es una consecuencia de una anormalidad linfática localizada o generalizada o de un incremento de la presión portal, ej. falla cardíaca derecha, obstrucción de cava o enfermedad hepática. Las anormalidades linfáticas frecuentemente están asociadas con inflamación lipogranulomatosa la cual se visualiza como gránulos blancos pequeños en el mesenterio intestinal. La infiltración tumoral de vasos linfáticos o linfonódulos también puede causar linfangiectasia. En algunos casos la linfografía revela anormalidad linfática generalizada. La dilatación de los vasos linfáticos está asociada con la exudación de abundates proteínas de la linfa dentro del intestino y malabsorción severa de grasas de cadena larga. Los Yorkshire Terriers, los Wheaten Terriers de manto blando y los Lundehound parecen estar sobreexpuestos, sugiriendo una posible causa familiar en algunos perros.

Hallazgos clínicos

La linfangiectasia intestinal es bastante común en perros, pero es rara en gatos. Los hallazgos clínicos son, esencialmente, consecuencia de la pérdida intestinal de proteínas y van desde pérdida de peso hasta diarrea crónica, ascites, edema y quilotórax.

Diagnóstico

Un diagnóstico de enteropatía perdedora de proteínas inicialmente se sospecha sobre la base de los hallazgos clínicos asociados con panhipoproteinemia. La hipocolesterolemia y la linfopenia son hallazgos comunes en la linfangiectasia. Cuando la diarrea está ausente o sólo la albúmina está disminuída, la pérdida renal de proteínas y la disminución de la función hepática deben ser excluídas. Los estudios radiográficos abdominales usualmente no son útiles. Las radiografías de tórax permiten la detección de fluido pleural. La ultrasonografía puede revelar engrosamiento intestinal difuso y permite la aspiración de linfonódulos mesentéricos, si están agrandados, y la recolección de efusiones abdominales subclínicas para su análisis. El diagnóstico requiere una biopsia mucosa para diferenciar la linfangiectasia de otras enteropatías perdedoras de proteínas. Las biopsias endoscópicas a menudo son adecuadas. La biopsias quirúrgicas deben ser realizadas cuidadosamente con medidas precautorias adecuadas para la dehiscencia.

Tratamiento

La causa de la linfangiectasia usualmente no se determina. El tratamiento generalmente es de sostén y sintomático. Las recomendaciones dietarias son similares a las de otros pacientes con diarrea de intestino delgado, pero la restricción en grasas debe ser más severa. Generalmente se adicionan a la dieta triglicéridos de cadena media (aceite MCT, aceite de coco 0,5-2 ml/kg de peso por día en la comida ) para brindar una fuente de calorías fácilmente asimilable. La prednisolona a menudo es necesaria (1-2 mg/kg PO dos veces por día) y trabajaría disminuyendo la inflamación granulomatosa. Una vez que se logra la remisión, la prednisolona se va disminuyendo a la dosis efectiva más baja. Se puede administrar una terapia adyuvante con metronidazol o tilosina.

Pronóstico

La respuesta a la terapia es variable, con algunos pacientes que mantienen la remisión por varios años mientras otros continúan camino hacia una hipoproteinemia fulminante. El pronóstico siempre debe ser cauto.

Hipermultiplicación bacteriana de intestino delgado (SIBO)

Hipermultiplicación bacteriana de intestino delgado (SIBO) = una acumulación anormal de bacterias en el intestino delgado.

La flora intestinal en los perros y gatos normales

Los humanos tienen un recuento total bacteriano menor a 5 (log 10 ufc/ml o gramo) en el jugo/tejido del intestino delgado y recuentos de bacterias anaeróbicas menor a 4.5 (log 10 ufc/ml o gramo). Predominan las bacterias aeróbicas Gram positivas como Streptococcus y Staphylococcus; son extremadamente raras las bacterias anaeróbicas como Clostridios y Bacteroides. Estos hallazgos en humanos no son aplicables a caninos y felinos sanos.

Se han publicado al menos 24 papers que describen la flora bacteriana del intestino delgado de perros o gatos sanos. La mayoría de los estudios indican que tanto perros como gatos sanos albergan un gran número de diversas bacterias en el intestino delgado. El recuento total bacteriano en el intestino delgado proximal de perros sanos va desde 0 a 9.43 (log 10 ufc/ml o gramo) y el de anaerobios desde 0 a 8.18 (log 10 ufc/ml o gramo). En semejanza los gatos tienen un recuento bacteriano total duodenal desde 2 a 8.3 (log 10 ufc/ml o gramo), y de bacterias anaerobias de 2 a 8.05 (log 10 ufc/ml o gramo). Las especies bacterianas aerobias comunes en perros y gatos incluyen Streptococcus spp., Staphylococcus spp., Bacillus spp., Escherichia coli, Corynebacterium spp., Enterobacter cloacea, Pseudomonas spp. y Pasteurella multocida. Las anaerobias comunes son Clostridium spp., Bifidobacterium spp., Eubacterium spp. y Bacteroides spp. También son comunes Lactobacillus spp.

Las diferencias en el ambiente, dieta, edad de los animales, raza, técnica de cultivo y país de origen pueden explicar potencialmente, la variación en el número y tipo de flora reportada en perros y gatos sanos.

  • Los perros de criadero y los de casa de familia tienen números similares de bacterias del intestino delgado.

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  • Diarrea crónica

    Últimos comentarios de los lectores (4)

    4474 | Eva Tovar - 06/02/2014 @ 21:37:54 (GMT+1)
    El artículo es bastante interesante....tengo un paciente de 4 meses con diarrea desde hace un mes,,,,he instaurado los procedimientos terapúticos que aquí se mencionan y ninguno me ha servido...AYUDA
    3980 | Moderador del foro - 19/07/2013 @ 08:03:40 (GMT+1)
    Hola María,
    Si te fijas en la fecha, este artículo es bastante antiguo y procede de la época en la que se encargaba del portal otro servidor. En el momento de hacer el traspaso se perdieron muchos datos, entre ellos el de algunos autores y referencias por lo tanto no podemos dártelas.
    Muchas gracias por tu interés.
    3977 | Maria Marti - 18/07/2013 @ 13:56:55 (GMT+1)
    Hola, buena síntesis de la diarrea crónica. No encuentro el autor del artículo ni las referencias ¿podríais indicarme? Gracias
    3848 | Angela Etelvina Alejo Siguenza - 06/06/2013 @ 04:00:20 (GMT+1)
    El articulo me ha parecido muy interesanta ya que la informacion que proporciona me va ser muy util y me va ayudar muchisimos con mis animales, ya que tengo gatos y un perro que tiene dierrea cronica. muchas gracias por la informacion.
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