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Mycoplasma haemocanis: reporte de un caso en el País Vasco

Las micoplasmosis hemotróficas son patologías infrecuentes que debemos tener presentes siempre que nos hallemos ante un paciente con un proceso anémico, independientemente de la región geográfica en la que se encuentre.
Mycoplasma haemocanis: reporte de un caso en el País Vasco

Pablo Marcelo García Luccioni y José Carlos Rodríguez López
Centro Veterinario Zaunk
Imágenes cedidas por los autores

Los micoplasmas hemotróficos son microorganismos de distribución mundial que se adhieren a los eritrocitos, lo que causa anemia, y que afectan a diversos mamíferos. Antiguamente se conocían como Haemobartonella o Eperythrozoon, pero dadas sus características genéticas se estableció que pertenecen al género Myco­plasma. Se han descrito Mycoplasma hae­mocanis (MH) y Candidatus Mycoplasma haematoparvum como los principales que afectan al perro [1, 4, 5, 7, 8].

Según diversos autores está estable­cida la transmisión de este agente a tra­vés de la garrapata marrón del perro, Riphicephalus sanguineus (RS) [4, 5, 6], así como de manera iatrogénica (a tra­vés de transfusiones). Sin embargo, en otros trabajos se menciona la posibilidad de transmisión por ingestión oral de san­gre infectada (como podría ser a través de peleas), por vía transplacentaria, así como también por pulgas, e incluso algu­nos autores consideran una acción mecá­nica por parte de ácaros [2, 7, 8, 12]. Con relación a la transmisión por la RS cabría esperar que esta patología se manifieste fundamentalmente en áreas concordan­tes con la presencia de dicha garrapata. Se pueden hallar publicaciones de diver­sos países (Francia, España, Portugal, Grecia, Italia) sobre la prevalencia del MH [3, 6, 7, 9].

La sintomatología clásica es (además de síntomas generales como anorexia, fiebre, letargo) consecuencia de un proceso de anemia hemolítica inmunomediada [3], y se sugieren como factores de riesgo la esplenectomía y la inmunosupresión, la edad, la residencia en perreras o infeccio­nes concurrentes [1, 6].

Caso clínico

Anamnesis

Paciente canino (figura 1), hembra de cinco años, mestizo de Jack Russell Terrier, de 6,5 kg de peso al momento de la con­sulta (mayo de 2017). Vive en un caserío donde está en contacto con perros de caza y de vez en cuando con animales de granja (cabras y ovejas principalmente). La despa­rasitan internamente cada tres meses con milbemicina oxima y prazicuantel; y no tiene tratamiento antiparasitario externo. Con relación a las vacunas el animal está correctamente vacunado de rabia y poliva­lente (DHPPi +L). La alimentan con pienso seco y sobras de comida. Comentan que padeció infestación por garrapatas en octubre de 2016 y en febrero de 2017. Res­pecto de los padres del animal, el macho es de la misma zona mientras que la hem­bra (que falleció el año anterior y llevaba diez en el País Vasco) provenía de otra comunidad (Andalucía). Además, la perra de este estudio ha residido en Vizcaya y se ha desplazado solo en dos ocasiones al área de Navarra.


Figura 1. La paciente padeció infestaciones por garrapatas.

Examen clínico

El motivo de la consulta es el estado de apatía del animal, con una evolución pro­gresiva de tres días que fue empeorando hasta que los propietarios decidieron lle­varlo a consulta. Además, en estos días previos a la consulta el animal presentó heces pastosas y muy negras (melena).

El animal presentaba mucosas páli­das y secas, tiempo de relleno capilar superior a 2 segundos, un grado de des­hidratación del 5 %, ganglios linfáticos normales, frecuencia respiratoria 29 rpm, frecuencia cardiaca 96 lpm, pulso rítmico, sincrónico y normotenso, auscultación pulmonar normal, ligera molestia a la palpación del abdomen craneal. Tempe­ratura 38,8 °C.

Se tomó muestra de sangre para anali­zar (hemograma y bioquímica) (ver tabla, apartado A). También se realizó un frotis y toma de muestra para test de Coombs que se envió a un laboratorio externo, dado que en el diferencial se podía considerar que el proceso era resultado de una pato­logía hemolítica autoinmune.



Se realizó una radiografía de abdomen que no evidenciaba alteraciones.

Diagnóstico y tratamiento

Dada la gravedad de la anemia se proce­dió a dejar ingresada a la perra y se le rea­lizó una transfusión sanguínea; el donante era un perro de raza Mastín español de 1,5 años de edad cuyo estado general y analítica eran correctos.

El tratamiento consistió en amoxicilina - ácido clavulánico 12,5 mg/kg c/12 h, ranitidina inyectable 2 mg/kg c/8 h y sucralfato 1 g/kg c/12 h. Inicialmente hubo una recuperación en el hemograma (tabla, apartado B), pero después de 72 h volvía a decaer de manera notable (tabla, apartado C), por lo que se procedió a agregar corticoides (prednisolona 2,5 mg/ kg al día en pauta de reducción diez días).

El test de Coombs había dado un resul­tado positivo débil. Sin embargo, pos­teriormente, al obtener el resultado del frotis sanguíneo (serie roja: policromasia, anisocitosis y macrocitosis e inclusiones compatibles con corpúsculos de MH; serie blanca: leucocitosis con neutrofilia y desviación a la izquierda) se optó por cambiar de antibiótico y darle doxiciclina en dosis de 10 mg/kg c/12 h durante un mes. A la semana de iniciado el mismo, y con una evolución favorable, se repitió el hemograma obteniendo valores más normalizados (tabla, apartado D). Un mes después, ya finalizado el tratamiento, se repitió el estudio por frotis (resultado negativo) y un hemograma (tabla, apar­tado E). Dos meses después de finalizado su tratamiento se repitió el frotis, con resultado normal y sin alteraciones por lo que se le dio el alta clínica a la paciente.

Conclusiones

Se asocia a la garrapata RS como res­ponsable de la transmisión de MH. Sin embargo, no hay estudios que presenten evidencias claras acerca del modo de trans­misión, por lo tanto no podemos establecer que nuestro paciente se haya contagiado por esta garrapata, la cual, si bien está pre­sente en todo el territorio nacional y con un pico de actividad de marzo a julio según un estudio de febrero de 2017 [11], es pre­dominante en la cuenca mediterránea (figura 2), mientras que en la zona norte hay un predominio de los géneros Ixodes spp., hallando también Dermacentor en el área cantábrica. Sería necesario realizar estudios más profundos con relación al contagio y modo de transmisión de esta enfermedad en los perros. No obstante, en un paciente que se presente a consulta con un proceso anémico, debemos tener en cuenta esta patología [5] si hay historia de exposición a garrapatas, independien­temente del área geográfica en que nos hallemos y de si el animal ha viajado o no.

Figura 2. Garrapatas en Europa según datos de la ESCCAP (European Scientific Counsel Companion Animal Parasites, 2012): Riphicephalus sanguineus en el sur fundamentalmente, hallándose más frecuentemente en el área inferior a la línea roja (imagen de la izquierda); Dermacentor reticulatus se halla en toda el área grisácea, predominando en el norte, encima de la línea roja (imagen derecha).

El tratamiento descrito se centra en doxiciclina [4,10], el cual se administró a la paciente durante un mes, y consiguió la remisión de los síntomas y no se halló nuevamente presencia de este microorga­nismo en sangre.

Bibliografía

  1. Messick JB, 2003. New perspectives about Hemo­trophic mycoplasma (formerly, Haemobartonella and Eperythrozoon species) infections in dogs and cats. Vet Clin North Am Small Anim Pract 33(6):1453-1465.
    2. Kemming G.I. et al., 2004. Mycoplasma haemocanis Infection — A Kennel Disease? Comp Med 54(4):404-409.
    3. Kenny M.J. et al., 2004. Demonstration of two distinct hemotropic mycoplasmas in French dogs. J Clin Micro­biol 42(11):5397-5399.
    4. Greene, C.E., 2008. Enfermedades Infecciosas del pe­rro y el gato (vol. 1, 3a ed., Intermédica), pág. 282-291.
    5. Wengi N. et al., 2008. Real-time PCR-based prevalen­ce study, infection follow-up and molecular characteri­zation of canine hemotropic mycoplasmas. Vet Micro­biol 1;126(1-3):132-141.
    6. Novacco M. et al., 2010. Prevalence and geographical distribution of canine hemotropic mycoplasma infec­tions in mediterranean countries and analysis of risk factors for infection. Vet Microbiol 19;142(3-4):276-84.
    7. Roura X. et al., 2010. Prevalence of hemotropic mycoplasmas in healthy and unhealthy cats and dogs in Spain. J Vet Diagn Invest 22(2):270-274.
    8. Willi B. et al., 2010. Haemotropic mycoplasmas of cats and dogs: transmission, diagnosis, prevalence and importance in Europe. Schweiz Arch Tierheilkd 152(5):237-244.
    9. Tennant K.V. et al., 2011. Real-time quantitative po­lymerase chain reaction detection of haemoplasmas in healthy and unhealthy dogs from Central Macedonia, Greece. J Small Anim Pract 52(12):645–649.
    10. Pitorri F. et al., 2012. Use of real-time quantitative PCR to document successful treatment of Mycoplasma haemocanis infection with doxycycline in a dog. Vet Clin Pathol 41(4):493-496.
    11. Estrada-Peña A. et al., 2017. Species of ticks and ca­rried pathogens in owned dogs in Spain: Results of a one-year national survey. Ticks Tick Borne Dis 8(4):443- 452.
    12. Ravagnan S., et al., 2017. Prevalence and molecu­lar characterization of canine and feline hemotropic Mycoplasmas (hemoplasmas) in northern Italy. Parasit Vectors 13(1):132.
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