Introducción
La población mundial aumenta a razón de 80 millones
de personas por año, para junio de 1999 se espera que
sobrepase los 6000 millones (Rodríguez. A; 1998). Para toda
esta población se considera por la FAO un estimado de
necesidades de proteína total/ persona/ día de 82
gramos y de ella más del 40 % debe ser de origen animal lo que
equivale a 24,8 gramos. La proporción en América Latina
representa 37%. Nuestro país en 1996 tenía una
población total de 11005866, con una tasa media anual de
crecimiento de la población (por 1000 habitantes) de 3.6, la
provincia Granma con 820.000 habitantes (CIEM; 1997). Según
los estimados de la oficina nacional de estadística, los
niveles de proteína consumida por nuestra población,
17% correspondía a la industria cárnica, 14% de láctea,
5% huevos y el 17% a pescado (ICA; 1997).
La provincia Granma cuenta con un programa denominado Titán
alimentario para la producción de proteína animal en
busca de satisfacer los niveles de requerimientos de nuestra
población; por ello introducimos en la provincia el Cuy (Cavia
porcellus), que está dado en el mundo, dentro de las especies
que se incluyen en la alimentación humana, como un futuro
económico promisorio (Microlivestock. Litle- Knowu Small
Animals With; 1991). En reportes desde el Ecuador se ha podido
constatar la importancia de esta especie animal en la alimentación
humana, la que fue introducida en Cuba en 1992, por el MINFAR y
CENPALAB, con la certeza de que podría convertirse, con el
devenir del tiempo en una alternativa como fuente de proteínas
en la alimentación familiar.
En Cuba hemos asimilado la raza “Macabea” procedente
de Ecuador, que alcanza más de 4 libras en condiciones idóneas
y con alimentación adecuada(MINFAR- CENPALAB; 1995).
El sistema agrario es aquel cuyos componente incluyen poblaciones
de plantas y animales, definidos así “un sistema es un
arreglo o conjunto de componentes unidos o relacionados de tal manera
que forman una entidad o un todo” (Hart, 1980). Por ello un
sistema agrario constituye una unidad vital en nuestro país,
en el que los cereales para la fabricación de pienso son
limitados y las ventajas de esta especie de alimentarlos con
vegetales y/o otros insumos no competitivos con el hombre, uso de
subproductos agrícolas, desechos de cocina, etc.; menor
requerimiento de volumen de alimentos, corto ciclo reproductivo,
engorde: desde el destete sacrificio duración de 60 a 80 días
entre 600 y 700 gramos de peso vivo, el contenido nutritivo de su
estiércol supera el nitrógeno en 2,4% a la gallina,
pato, cerdo, vaca y caballo, muy rico en fósforo y potasio, de
ahí por su importancia como fertilizante para las áreas
agrícolas, por todo lo anteriormente reflejado nos propusimos
esta monografía para docentes, investigadores, estudiantes y
productores, que desean desarrollar este sistema.
Cuy (Cavia porcellus)
Es una especie doméstica que se explota en cautiverio en
muchos países latinoamericanos, desde la época de la
conquista ha constituido una fuente alimenticia y económica
muy importante. Pulgar Vidal refiere que en las conquistas de las
sabanas de Bogotá los soldados de Gonzalo Jiménez de
Quesada sacrificaban diariamente 500 cuyes, y así vivieron
durante dos años conquistando esa región.
El cuy constituye un producto alimenticio nativo, de alto valor
nutritivo y bajo costo de producción, que contribuye a la
seguridad alimentaria de la población rural de escasos
recursos. El cuy reviste en los hogares rurales, un significado
simbólico asociado a la familia y a la condición
femenina. Es signo de comida, y es el reforzador de las relaciones
sociales, del prestigio y de las virtudes medicinales.
Características del cuy
Denominaciones: curi, huanco, conejillo de India, curiel,
conejillo de América, rata de América, guinea pig,
sacha cuy, cavia aporeal patzeal.
Además de esto podemos decir que es un mamífero
doméstico, que pertenece a la familia de los roedores, las
patas posteriores son más largas que las delanteras; su peso
promedio es de 1,5 kg pudiendo alcanzar 2 kg de peso en cuyes
mejorados, su vida productiva útil es de dos años, pero
pueden vivir hasta cinco a seis años, a los tres meses de edad
las hembras alcanzan su edad reproductiva y los machos a los 4 meses.
Los cuyes son animales de ovulación múltiple, en cada
ciclo liberan varios óvulos, por lo que tienen de una a cuatro
crías por parto.
Importancia del cuy en la agricultura
El cuy es una especie animal que se presenta para ser utilizado,
en diversas actividades como:
Animal productor de carne.
Animal productor de pelo.
Animal para trabajo.
Animal para laboratorio (investigación).
Productor de carne
En todo los países donde se cría el cuy, ésta
se realiza con la finalidad exclusiva de producir carne. La crianza
del cuy y el consumo de sus carnes se remonta a tiempos antiguos, tal
es así que en la época incaica, los Chaquis utilizaban
la carne del cuy como su principal alimento en virtud de su alto
valor nutritivo y por su poder de conservación prolongado. La
costumbre de llevar cuyes como fuente de alimento todavía se
práctica en la actualidad, esto lo observamos cuando los
campesinos realizan sus romerías a lugares distantes, siendo
el cuy el principal alimento de la ración que llevan consigo;
en la mayoría de las veces preparan tal cantidad que restan
cuyes para ser consumidos a su regreso.
Productor de pelo
Al poseer el cuy un pelo de similares características
estructurales a las del ser humano, el cual es utilizado en la
industria farmacéutica en pruebas de valoración de
tintes para el cabello.
Animal de trabajo
En la sierra ecuatoriana se aprovecha la capacidad de roer del cuy
para utilizarlo como animal de trabajo, es el caso que los campesinos
durante los meses de julio, agosto y septiembre cosechan el fruto de
la planta Junglas Regía, más conocida como nogal o
tocte, cuyos frutos son colocados en el cuyero con fin de que los
cuyes roan su cáscara y el fruto limpio puedan
comercializarlo.
Investigación
El cuy, al igual que otros de su mismo orden como: ratas, conejos,
hámster, debido a su alta susceptibilidad a enfermedades que
padecen los seres humanos es muy utilizado en la investigación.
Últimamente en varios países se está
utilizando la sangre del cuy para el tratamiento de algunas clases de
tumores o neoplasia, aprovechando como principio activo una enzima
presente en la sangre de este roedor, que la han denominado como alfa
asparaginasa.
Raza a explotar en la provincia Granma
Los cuyes se han clasificado por tipos, basándose en su
forma, conformación y pelaje, en los que se agrupan.
Tipo 1 Inglés.
Tipo 2 Abisinio
Tipo 3 Londoso
Tipo 4 Merino
Tipo 5 Macabea
El criollo
Las líneas de animales con las que se ha trabajado
principalmente, son las Hartley del tipo Inglés de origen
canadiense, que existe en Cuba hace años y la Macabea que fue
traída del Ecuador. A través del cruzamiento de estas
dos se trabaja también con el F-I que presenta aceptables
condiciones bastante próximas al Macabeo en cuanto a talla y
peso. En nuestra provincia se explota la raza Macabea.
Características principales
La gestación es de 56 a 72 días.
El peso promedio de las crías al nacer es de 85 a 90
gr.
El peso promedio de las crías a los 6 meses es de 2 a
2,5 kg.
El número de crías por parto es entre 1-4 con
un promedio de 2 crías.
La presentación del primer celo es a los 28 días.
La edad al destete es de 14 a 21 días con peso
promedio de 260 gr.
El consumo promedio de alimentos es de 15 a 43 gr.
El consumo de agua es de 80 a 100 ml (con suplemento de
forraje) y de 250 ml (sin suplemento de forraje)
La ganancia de peso es de 4 a 7 gr. diario.
La edad óptima de apareamiento es:
Macho: 10 a 12 semanas con peso promedio de 500 a 550 gr.
Hembra: 8 a 10 semanas con un peso promedio de 400 a 500 gr.
Reproducción
Dado el gran número de descendientes que se pueden obtener
de una pareja, hembra y macho, y a la capacidad para multiplicarse
que caracteriza el cuy, se comprende fácilmente que es preciso
establecer un programa de reproducción, lo cual no es otra
cosa que escoger y seleccionar animales tantos hembras como machos,
que reúnan características en cuanto a conformación,
sanidad, rusticidad, tamaño aceptable y alcance los pesos
deseados para el consumo en un tiempo racional (Gali; A. J, 1952).
Pubertad
Tanto los cuyes hembras como los machos llegan a su madurez sexual
cuando son muy jóvenes, lo que explica que las hembras
destetadas a los 30 días de edad ya salen cubiertas por sus
propios padres. Las hembras llegan a su madurez sexual cuando tienen
25 a 30 días de edad, esto no quiere decir que están en
la edad óptima para ser cubiertas por cuanto físicamente
aún no están desarrolladas y aptas para ser madres. En
caso de que esto hubiera sucedido la cuy, sufrirá un retraso
total en su desarrollo, y como producto del acoplamiento temprano
dará crías completamente pequeñas y raquíticas,
susceptibles a enfermedades.
En los machos la pubertad hace su aparición más
tardíamente que en las hembras, es decir entre los 50 y 70
días; su sexualidad está regida por su gran
virilización y en consecuencia restringen su actividad
únicamente a la monta o cópula.
La duración del ciclo estrual es entre 16 – 18 horas
dividido en cuatro fases bien definidas.
Proestro: en esta fase se incrementa la acción de los
órganos reproductores y tiene una duración promedio de
18 horas.
Estro: esta fase tiene una duración promedio de 10 horas y
es donde la hembra acepta voluntariamente al macho.
El celo tiene una duración promedio de nueve horas,
existiendo casos de duración mayor o menor.
Una cualidad benéfica en los cuyes es la presentación
de un celo pos- partum a las pocas horas de su alumbramiento,
generalmente estos celos tienen un 75 a 80 % de fertilidad. En este
período el macho al copular expulsa en la parte final del
eyaculado una sustancia gelatinosa, la misma que permite mantener la
matriz con un pH adecuado para la supervivencia de los gametos
masculinos y al mismo tiempo formar un tapón con el fin de
enviar la salida de la esperma, por este motivo a esta sustancia
también se le conoce con el nombre de “tapón
plus”.
Metaestro: tiene una duración aproximada 24 horas, después
del cual la cuy rechaza al macho; aquí se inicia el
crecimiento del cuerpo lúteo y el útero adquiere
ciertas características fisiológicas para permitir la
implantación del óvulo fecundado.
Diestro: es la llamada fase de reposo o descanso, su tiempo de
duración es más largo que las otras fases, durando
aproximadamente de 13 a 15 días.
Monta (empadre)
La unión de las hembras con el macho se realiza en la
proporción de 10 H x 1 M, la edad del empadre en las hembras
debe de ser a los 3 ó 4 meses con peso de 400 a 500 gr. y los
machos 4 meses con 500 ó 550 gr. de peso.
El número de montas en la especie Cavia porcellus (cuy) las
10 H x 1 M que se encuentran en cada posa de reproducción, se
acoplan cada vez que la hembra se encuentra en período de
estro, lo cual ocurre cada 16 días; en caso de haber sido
fecundada, tendrá un período de gestación entre
63-67 días, luego del cual vendrá un celo post- partum
con 85 % fertilidad, que en caso de ser aprovechado por la hembra, el
período entre parto y parto será entre 63 y 67 días.
La monta se presenta durante todo el año, comúnmente
por la noche.
Parto-gestación
La gestación tiene un período promedio de 63-67
días, pudiendo variar en más o menos días, de
acuerdo al número de crías que esté gestando la
cuy.
Las hembras son policíclicas continuas, en las cuales los
celos se presentan durante todo el año, con una periodicidad
muy característica en la especie Cavia.
Para la seguridad de la vida de los espermatozoides, la hembra
secreta en el canal vaginal un tapón vaginal, que es una pasta
cremosa que se acumula en la región. El promedio de vida de
los óvulos desprendidos del folículo del ovario dura 20
horas.
En la hembra el número de partos se encuentra entre 4 a 5
partos por año, con un número de crías entre 2-5
hijos por parto con peso de 80 a 160 gr. A las 2 horas después
del parto, la hembra está en condiciones de ser gestada
nuevamente, pero esto sólo debe permitirse en explotaciones
intensivas, con alimentación controlada que suministre todos
los requerimientos, de no ser así se aconseja esperar 28 a 30
días, edad en que los nacidos han duplicado su peso gracias a
la concentración de proteínas y grasas de la leche
materna.
Nutrición y alimentación
El cuy, especie herbívora monogástrica, tiene dos
tipos de digestión: la enzimática, a nivel del estómago
e intestino delgado, y la microbiana, a nivel del ciego. Su mayor o
menor actividad depende de la composición de la ración
alimenticia, este factor contribuye a dar variabilidad a los sistemas
de alimentación.
Los sistemas de alimentación se adecuan a la disponibilidad
de alimento, la combinación de alimentos, dada por la
restricción del concentrado o forraje, lo que hace del cuy una
especie de alimentación versátil. El animal puede, en
efecto, ser exclusivamente herbívoro o aceptar una
alimentación suplementada en la cual se hace un mayor uso de
los alimentos concentrados.
La nutrición juega un papel importante en toda explotación
pecuaria, por cuanto las raciones alimenticias de los cuyes deberán
contener en lo posible todos los nutrientes conforme a sus
necesidades fisiológicas y de producción.
|
Requerimientos nutritivos del cuy en (%)
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Proteína 14-21
Energía (NDT) 56-65
Fibra 8-15
Minerales 3-4
|
Los requerimientos de vitamina están dados por cada
categoría por lo que no se puede generalizar su porcentaje.
Alimentación
En toda explotación pecuaria la alimentación es uno
de los factores que mayor incidencia tiene en la productividad
animal. Recuerde que un animal bien alimentado puede estar mal
nutrido.
Alimentar no es el hecho simplemente de administrar al cuy una
cantidad de alimento con el fin de llenar su capacidad digestiva,
sino administrarlo en cantidades adecuadas y con nutrientes
suficientes que puedan satisfacer sus requerimientos; por esta razón
la alimentación en los cuyes debe ser sobre base de una
selección y combinación de productos que tengan ciertos
constituyentes que suplan las necesidades del cuy.
De ahí que sea necesario conocer los ingredientes y la
composición química de estos para poder formular y
administrar el alimento ideal.
De todo esto colegimos que la alimentación en los cuyes es
el factor que tiene una incidencia directa en el éxito de la
explotación. Las escalas de alimentación están
dadas por las diferentes categorías y en que la alimentación
de los cuyes está basada en una proporción cercana a 90
% de forraje y 10 % de concentrado. Teniendo en cuenta esos aspectos
las cantidades son las siguientes.
|
Categoría
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Cantidad
|
Producto
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Reproductores
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252 gr. 28 gr.
|
Forraje Concentrado
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Lactantes
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81 gr. 9 gr.
|
Forraje Concentrado
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Recría I
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144 gr. 16 gr.
|
Forraje Concentrado
|
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Recría II
|
167 gr. 18 gr.
|
Forraje Concentrado
|
A los cuyes se le pueden administrar alimentos de todo tipo tanto
del reino vegetal como animal, en estado fresco, secos, cocinados y
subproductos de cocina. Siendo el cuy un animal herbívoro por
excelencia al proporcionarle pasto y forraje verde, estamos
administrándole proteínas, minerales, vitaminas, agua y
la fibra bruta suficiente para su digestibilidad, y al suministrarlo
alimento concentrado, completamos los requerimientos que el pasto
verde no puede proporcionar. Los alimentos que se utilizan aportan
las sustancias nutritivas antes señaladas y cumplen sus
funciones en el organismo tales como:
Hidratos de carbono
Los hidratos de carbono que se utilizan provienen del reino
vegetal, éstos tienen la propiedad de fermentarse y asimilarse
fácilmente en el organismo del cuy. Entre los principales
alimentos que contienen abundante hidratos de carbono, se tiene la
caña de azúcar, la remolacha azucarera, la zanahoria,
los forrajes verdes, etc. Entre los subproductos, la melaza que se
encuentra en cantidades abundantes en nuestro medio, siendo de bajo
costo.
En los cuyes por su fisiología digestiva, la melaza puede
intervenir del 10 al 30 % en la composición de la ración,
cantidades mayores pueden causar disturbios digestivos, como
enteritis y diarrea.
Grasa
Las grasas al igual que los hidratos de carbono, son alimentos
energéticos de vital ya que cumplen funciones indispensables
como el aporte al organismo de ciertas vitaminas que se encuentran
presentes en ellas (grasas), a las cuales se les denomina
liposolubles como la A, D, E, K, al mismo tiempo las grasas favorecen
la buena asimilación de las proteínas. Las principales
grasas que intervienen en la composición de la ración
para cuyes son de origen vegetal. Cuando se utiliza grasa de origen
animal se debe tener en cuenta su manejo porque cuando estas están
expuestas al aire libre o almacenadas por mucho tiempo, se oxidan
fácilmente dando sabor y olor desagradable por lo los cuyes
rechazan su consumo; por tanto al preparar concentrados en los que se
utilizan grasas de origen animal, es necesario utilizar antioxidante.
Vitaminas y minerales
El organismo del cuy al igual que el de otros animales, necesita
poca cantidad de vitaminas y minerales para poder subsistir, pero su
ingestión debe ser continua y en proporciones ajustadas a los
requerimientos, pues su deficiencia puede provocar serias
alteraciones y en algunos casos la muerte del animal. Una ración
puede contener una elevada cantidad de vitaminas, pero al faltar solo
una ocasionaría deficiencia en el organismo del animal con
graves repercusiones. Es importante anotar que en una explotación
de cuyes es necesario que exista un control en la administración
correcta de vitaminas y minerales en la ración. Para ello se
debe administrar un pasto adecuado, mas un sobre alimento acorde con
las necesidades del cuy.
Los minerales cumplen importantes funciones en la composición
de la ración y el organismo de los animales tal es así
que muchos de ellos, participan directamente en la formación
del sistema óseo, intervienen en la regulación del
fisiológismo animal. Así conocemos que los minerales
intervienen en las fases de crecimiento, reproducción, etc. En
ocasiones su deficiencia ocasiona alteraciones diversas como falta de
apetito, huesos frágiles, desproporción articular,
arrastre del tren posterior, abortos, agalactia.
Existen minerales esenciales y no esenciales, siendo más de
doce los primeros para el normal desarrollo del animal. Entre éstos
podríamos citar: Ca, P, Mg, K, Mn, Na, Cl, F, I, Co, S, Zn.
De todos los minerales vale hacer hincapié sobre el calcio,
fósforo, magnesio, potasio, manganeso.
Calcio
Es de importancia en la actividad de cada elemento la relación
calcio- fósforo de la dieta. Al respecto, se encontró
que un desbalance de estos minerales producían una lenta
velocidad de crecimiento, rigidez en las articulaciones y alta
incidencia de depósitos de sulfato de calcio (0-0,28) y
vitamina D.
Los estudios de la relación Ca – Mg en deficiencia y
exceso demuestran que el exceso de calcio incrementa el requerimiento
de Mg y acentúa los síntomas de deficiencia de Mg. El
antagonismo de Ca y Mg son importantes en cuyes, porque éstos
tienen una adsorción alta de Ca y rápidamente excretan
cualquier exceso por vía urinaria. No hay estudios específicos
de los requerimientos de calcio en cuyes. Cuando otros elementos,
particularmente P y Mg están presentes en las cantidades
normales, un porcentaje de 0,8- 1,0 de Ca en la dieta es adecuado.
Fósforo
El nivel de fósforo en la dieta de cuyes es importante,
porque modifica los requerimientos de otros elementos. Un exceso de
fósforo en la dieta incrementa el requerimiento de Mg. Por
ejemplo, los cuyes alimentados con dietas purificadas con 0,9 % de Ca
y 0,4 5 de P requieren 90 mg de Mg por 100 gr de dieta. Mientras que
aquellos alimentados con 1,7 % de P en la misma dieta, requieren 240
mg por 100 grs.
El fósforo es el elemento determinante en el desarrollo de
la calcificación del tejido blando, cuando la dieta el
limitante de Mg y K. El efecto del exceso de P, y el efecto
determinante al suplir con Mg y O, se han sido explicados
parcialmente por la observación de que los cuyes excretan
relativamente pequeñas cantidades de amonio vía renal y
consecuentemente, son muy sensibles a raciones ácidas. Es muy
importante considerar el contenido de fósforo en las dietas
experimentales para cuyes.
Magnesio
El exceso de P y Ca, independiente, incrementa el requerimiento
mínimo de Mg y sus efectos son aditivos. Muchos estudios
muestran que no sólo el P y Ca modifican el requerimiento de
Mg, sino que los cuyes pueden tolerar raciones con rangos amplios de
la relación Ca- P, si el nivel de Mg es adecuado.
Ha sido reportado por Grace y O’Dell (1970) que existen
interacciones fisiológicas entre el Mg y el K en cuyes. Una
dieta con niveles sub-óptimos de Mg, con adición de K
sobre los requerimientos, estimula el crecimiento.
Según O’Dell et al (1970), los requerimientos de Mg
dependen de los niveles de otros elementos en la dieta. Cuando el Ca
y P están presentes al nivel de 0,9 y 0,4 %, respectivamente,
un nivel de 0,08 de Mg es adecuado. Posteriormente se reportó
que 0,3 % de Mg en dietas purificadas es adecuado para el
crecimiento, permitiendo algunas variaciones en la relación
Ca- P.
Potasio
Los cuyes jóvenes alimentados con dietas deficientes en
potasio retardan su crecimiento. El requerimiento es de menos de 1,4
% cuando existen suficientes cantidades de otros cationes en la
dieta.
Manganeso
Según estudios, los efectos de la deficiencia de Mn en las
hembras en producción son la reducción del número
de crías por camada, debido a reabsorción embrionaria.
Todas las crías jóvenes presentaron signos de ataxia,
los cuales persistían en animales que se mantuvieron vivos por
2-3 meses.
Mucho se ha hablado de las vitaminas y los investigadores
coinciden en que las vitaminas son compuestos indispensables para la
vida del animal, aunque se requieren en cantidades pequeñas,
éstas cumplen funciones importantes en el organismo. Los
requerimientos de vitaminas en las diferentes etapas de la vida del
cuy son similares; así para el crecimiento, reproducción,
engorde y lactancia, las necesidades varían. La ventaja en la
explotación de este roedor radica en que el 90 % de la
alimentación, esta basada en pastos y forraje, siendo estos
especialmente ricos en estos elementos, lo que disminuye las
deficiencias de vitaminas (Esquivel, 1997).
Esto se explica por cuanto los pastos y forrajes contienen grandes
cantidades de vitaminas, por esta razón en los cuyes no
podemos encontrar deficiencias puras y cuando se presenta es debido a
una avitaminosis múltiple, tan es así que podemos
observar un retraso en el crecimiento, pelaje deslustrado, anorexia,
enflaquecimiento. De todas maneras en la formulación de
raciones para cuyes no debemos olvidar la adición de vitaminas
y minerales en cada ración.
Vitamina A
La capacidad del cuy para almacenar esta vitamina es variable y
escasa, por lo que su buena salud depende de la frecuencia de su
ingestión. Se ha demostrado que a las 24 horas, sólo el
6 % de la vitamina A suministrada se encontraba en el hígado
de los cuyes, contra el 71 % encontrado en ratas.
La deficiencia de vitamina A produce los siguientes síntomas:
Severo retardo en el crecimiento de huesos y dientes.
Xeroftalmia.
El epitelio normal de muchos tejidos es reemplazado por
epitelio estratificado y queratinizado antes de que ocurra una
definitiva atrofia de los órganos.
Muerte del animal.
En cuanto a los requerimientos de vitamina A, de acuerdo con
Bentley y Morgan (1945), con los miligramos de vitamina A por
kilogramo de peso, normalmente el cuy satisface sus requerimientos
por la libre asimilación de B- Caroteno, constituyentes normal
de la dieta.
Vitamina B1 (Tiamina)
Es la vitamina del apetito, por lo que su deficiencia produce
anorexia.
Los síntomas de deficiencia son.
Emaciación
Temblores
Pérdida de equilibrio (caminar inseguro)
Tendencia a la retracción de la cabeza durante los
estadios finales.
En la autopsia se encuentra alimentos parcialmente digeridos
en el ciego y no se observa grasa alrededor de los órganos.
Los requerimientos son de 4,0 a 6,5 Mg./ Kg. de ración para
animales en crecimiento y de 6,0 a 8,0 Mg./ Kg. de ración para
adultos. No han sido determinados los requerimientos para
reproducción.
Vitamina B2 (Riboflavina)
Para un óptimo crecimiento, los requerimientos de
riboflavina son de 3 mg/kg de alimento.
La deficiencia de vitamina B2 no produce dermatitis, ni perdida
del apetito.
Produce:
Vitamina B6 (Piridoxina)
En los cuyes es difícil que se presente esta deficiencia,
por lo que sus síntomas no han sido determinados. Reíd
1954 produjo artificialmente la deficiencia en cuyes de tres a cinco
días de edad, los que crecieron normalmente por unos días,
para luego mostrar:
Al prolongarse la deficiencia, algunos animales sufrían
convulsiones y daban vueltas rápidamente por el interior de la
jaula. Más o menos el 50 % de ellos murieron al final del
experimento. En la autopsia se encontró el ciego hemorrágico,
los riñones y las glándulas adrenales alargados, los
órganos sexuales atrofiados y degeneración grasa del
hígado.
Los requerimientos de vitamina B6 es de 16 mg/ kg de dieta.
Vitamina B12 (Cobalamina)
Los requerimientos parecen ser satisfechos por la síntesis
bacterial del tracto gastrointestinal, siempre que la dieta contenga
adecuada cantidad de cobalto. En caso contrario, la dieta debe
contener de 4 a 6,5 mg/ kg de ración.
Vitamina D
Cuando el nivel de calcio y fósforo de la dieta está
bien balanceado, aparentemente el cuy no requiere vitamina D
adicional.
Vitamina E
Su deficiencia produce distrofia de los músculos, y en
algunos casos, lesiones en el músculo cardíaco, lo cual
afecta la reproducción y conduce con frecuencia a una muerte
repentina. En la autopsia se observa a menudo una moderada
degeneración de la grasa de infiltración.
No se ha establecido los requerimientos de vitamina D para los
cuyes. Se recomienda utilizar entre 1000 y 2000 U. I / kg de ración.
Para hembras primerizas son necesarios 3 mg / día. Esta
cantidad se reduce en animales adultos.
Vitamina K
Es necesario suplir en las hembras preñadas, pues su
carencia ocasiona hemorragias en la placenta y abortos, o las crías
mueren al nacer como consecuencia de hemorragias subcutáneas,
musculares y cerebrales. No existe evidencia que la vitamina K sea
esencial para el crecimiento. 50 ml de vitamina K / kg de ración
protege a los cuyes.
Vitamina C (Ácido ascórbico)
En la mayoría de las especies animales se forman cantidades
abundantes de vitamina C a partir de otras sustancias. El humano y
los cuyes carecen de la capacidad de sintetizar el ácido
ascórbico. Al producirse deficiencia de vitamina C, los
síntomas tempranos (tercer día) son:
Cambio de voz.
Pérdida de peso.
Encías inflamadas, sangrantes y ulceras.
Dientes flojos.
Articulaciones inflamadas y dolorosas (el animal se niega a
apoyarse en ellas, adoptando una posición particular de
acostado sobre el dorso, posición escorbútica).
Las lesiones microscópicas originadas por la deficiencia de
vitamina C son:
Desorden en las células de las zonas de desarrollo de
los huesos.
Atrofia y desorganización de los odontoblastos.
Degeneración de los tejidos del sistema nervioso.
Debilidad de las paredes de las arterias y venas.
Anemia.
Disminución de las proteínas plasmáticas,
con disminución de la relación albúmina –
globulina.
Hipertrofia de las adrenales.
Trastornos hepáticos.
Degeneración de los ovarios en las hembras y del
epitelio germinal en los machos.
Muerte entre 25 y 28 días.
Los requerimientos de vitamina C son de 1 mg de ácido
ascórbico por 100 gr de peso para prevenir las lesiones
patológicas, 4 mg de ácido ascórbico por 100 gr
de peso es indicado para animales en crecimiento activo. Se debe
tener en cuenta que el forraje no es un simple vehículo de
vitamina C, esto quedo demostrado al administrar a un grupo de
animales una cantidad de vitamina C equivalente a lo que recibía
otro grupo de forraje (40 mg / día) donde el segundo grupo
creció más.
Trabajos realizados en el Perú demuestran que se obtienen
mejores curvas de crecimiento en animales mayores de cinco meses
suministrando 20 mg / animal / día de vitamina C, sintética,
cuando el suministro de forraje es restringido (60 gr/ animal / día).
En cuanto a los animales en crecimiento, se ha obtenido buenos
resultados en ejemplares de 4 a 13 semanas de edad con 10 mg.
Ácido fólico
Es esencial en la dieta de estos animales. Cuyes en crecimiento
sometidos a dietas deficientes presentaron los siguientes síntomas:
Pérdida gradual del apetito y la actividad.
Retardo del crecimiento.
Debilidad.
Salivación profusa.
Convulsiones.
Tendencia a diarreas en sus últimas etapas.
Muerte.
En la autopsia se observa tendencia a la infiltración
grasa en el hígado y hemorragia en las adrenales.
Ácido pantoténico
Los requerimientos de ácido pantoténico son de 15
-20 mg / kg de ración para animales en crecimiento. Para
adultos el requerimiento es menor, las deficiencias causan:
Pérdida de apetito.
Crecimiento retardado.
Pelo áspero, desarreglado y descolorido.
Tendencia a la diarrea.
Pérdida del vigor.
Muerte.
En la autopsia se encuentra un alargamiento e hiperemia de
las adrenales, y en algunos casos hemorragias.
Colina
Vitamina esencial para el cuy. Su deficiencia produce retardo en
el crecimiento, debilidad muscular, disminución de la
concentración de glóbulos rojos de los valores de
hematocrito y hemoglobina; pequeñas hemorragias subcutáneas
y en las adrenales; y palidez de los riñones. Los
requerimientos de esta vitamina son de 1,0 a 1,5 gr de cloruro de
colina por kilogramo de dieta.
Inositol
Cuando la dieta está bien balanceada de aminoácidos,
no es necesario suplementar. En caso contrario, y en ausencia de
inositol, se presenta caída del pelo, especialmente en las
márgenes de las orejas y dermatitis.
Niacina
Esta vitamina es esencial, su deficiencia produce:
Retardo del crecimiento.
Pérdida de apetencia por alimento y agua.
Babeo.
Diarrea.
Palidez de las patas, nariz y orejas.
Estudios efectuados en la sangre determinaron baja
concentración de hemoglobina y hematocrito.
Según Reíd (1964), 10 a 20 mg/ kg de ración
satisface los requerimientos de crecimiento.
Proteínas
Como se había anotado, son compuestos orgánicos de
composición compleja, están constituidos por diferentes
aminoácidos que intervienen en la creación de tejidos
para la formación de leche, carne, pelo, uñas, sangre.
Las proteínas intervienen también como material
energético, no siendo recomendable por su alto valor. Por
cuanto existen alimentos que producen energía y son de bajo
costo.
Se ha demostrado que cuando los cuyes reciben las cantidades
adecuadas de proteínas, sus organismos presentan mayor
resistencia a las enfermedades tanto de origen bacteriano como
orgánica. Así mismo cuando existe un déficit
proteico en la ración, los animales sufren una disminución
de peso y se limita su crecimiento.
Siendo el cuy un animal herbívoro por excelencia, la forma
correcta de alimentarlo es proporcionándoles forrajes que
contengan aminoácidos que requieren, así por ejemplo si
alimentamos con Guinea, King grass, Don Carlos, más
concentrado a partir de soja, maíz, trigo, maní,
estaremos aportando al animal aminoácidos como metionina,
glicina, cistina y triptófano. Con este sistema de
alimentación más un buen potencial genético de
los cuyes y un manejo adecuado se obtendrá animales de optima
calidad y un buen poder de conversión. Vale mencionar que los
alimentos de origen animal, poseen proteínas de mayor calidad
que la de origen vegetal, por eso aunque resultan un poco onerosos,
debemos utilizar nutrientes proteicos de origen animal como la harina
de pescado, de carne, de sangre, suero de leche, harina de vísceras.
Al ser la sangre un producto de fácil utilización y
de bajo costo, en la alimentación de cuyes puede intervenir en
un 15 a 25 % (Ezquivel, R. 1997). De lo indicado decimos que la
rentabilidad en la explotación de cuyes esta supeditada a una
elección y correcta mezcla de materias primas. Así
obtendremos un producto que a bajo costo venga a satisfacer las
necesidades del cuy. Cuando por desconocimiento en la formulación
de raciones exista una ración con exceso de proteínas,
esta no se pierde, ya que parte de ella es utilizada en la producción
de energía. En este caso si bien la proteína no se
pierde, sin embargo resulta demasiado cara, lo cual va en mengua de
la economía del criador y trae consigo trastorno de salud como
la acetonemia.
Los pastos y forrajes en la alimentación de los cuyes
El cuy es muy hábil para consumir pastos y forrajes durante
el día y la noche, está en capacidad de consumir
proporcionalmente a su peso, tres veces más que un bovino o un
ovino, obteniendo de esta forma un rápido crecimiento.
Ya se indicó que el 90 % de la alimentación del cuy
está fundamentada en forraje verde, por cuanto en dependencia
de la especie de pasto o forraje que le administremos le estamos
aportando proteína, energía y otros nutrientes,
básicamente son fuente de agua y vitamina c.
El cuy por naturaleza consume toda clase de forraje, ya sea
gramíneas o leguminosas, hojas de ciertos árboles o
arbustos y malezas las que se mezclan con los pastos, forrajes y
desperdicios de cocina. Los cuyes pueden vivir con raciones
exclusivamente a base de pastos y forrajes pero para aumentar la
producción y productividad, especialmente en aquellos animales
genéticamente mejorados, se puede y se debe utilizar
concentrados, subproductos de cereales, desechos de cosecha,
hortalizas, etc.
Plantas alimenticias y tóxicas
Las plantas alimenticias se van a agrupar en diferentes grupos de
acuerdo al uso que se le da en la alimentación de los cuyes.
Forrajes (60-70 %): King grass, Hierba Guinea, hojas y tallo de
maíz y caña, Don Carlos, Pangola, hojas y tallos
tiernos de Cañabrava.
Proteína (20-30%): Glicinia, hojas y tallos de leguminosas
(fríjol, alfalfa, soja, maní), Leucaena (sólo en
un 5-10 %), Desmodium, Piñón forrajero, Eritrina
glauca.
Como no sintetizan vitamina C hay que suministrarles residuos de
toronja, limón, mandarina. Otros alimentos lo constituyen el
bejuco de boniato, bledo, romerillo, maracuyá (hojas y
frutas), orozuz, verdolaga, escoba amarga, hojas de plátano
(en pocas cantidades).
Plantas tóxicas
Las plantas tóxicas en nuestro medio las encontramos
mezcladas entre los pastos o en los cultivos y cuando el cuy las
consume le provoca la muerte.
Al hablar de plantas podemos dividirlas en dos grupos, los
mortales como Morí viví o Dormidera, Hierva mora y las
tóxicas como la Lengua de vaca, Perejil, Rabo de gato, Hierva
de sapo, hojas de papa, yuca, Higuereta y Belladona. Éstas las
podemos encontrar en nuestro medio mezcladas entre los pastos.
También vale la pena aclarar que muchos pastos y forrajes,
cuando son administrados a los cuyes en condiciones inapropiadas,
producen toxicidad, como por ejemplo la alfalfa mojada y caliente
provoca timpanismo, ocasionando la muerte del animal.
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