Raquel Picazo Alba y Mónica Prieto Nogueira forman parte del equipo de profesionales del Centro Médico Veterinario Delicias (www.cmvdelicias.com), de Madrid (España).
Es frecuente la presencia de sintomatología cardiorrespiratoria en animales que padecen hipertiroidismo, pudiendo confundir el diagnóstico de esta enfermedad si sólo nos centramos en dichas alteraciones como un problema primario sin llegar a pensar que pueden ser consecuencia de esta afección.
Lo fundamental en estos pacientes, es realizar una anamnesis detallada así cómo una exploración física minuciosa. Debemos pensar que en animales de edad avanzada (>10 años), una de las causas posibles del hallazgo de un soplo cardíaco (normalmente es uno de los primeros síntomas que detectamos), puede ser el hipertiroidismo.
Exploración y pruebas diagnósticas
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y afectan a diferentes sistemas orgánicos, por lo que se puede confundir nuestro diagnóstico.
Los signos más frecuentes son la pérdida de peso sin pérdida de apetito, polidipsia, poliuria, hiperexcitabilidad, debilidad, vómito, diarrea, volumen fecal abundante junto a la sintomatología cardiorrespiratoria que se produce en el 50% de animales (jadeo, disnea, taquipnea pulso hipercinético,…).
En la exploración debemos tener en cuenta la palpación cervical en la que podemos encontrar aumento de lóbulos de la glándula tiroidea, extrema delgadez, crecimiento de uñas, flexión ventral del cuello, agresividad, nerviosismo, alteraciones secundarias a hipertensión sistémica (mucosas hiperémicas, desprendimiento de retina, ceguera súbita…).
Auscultación
Detectaremos en un gran número de pacientes hipertiroideos soplo sistólico audible en la región apical izquierda, taquicardia (>240lpm) y en algunas ocasiones ritmo de galope.
Doppler
Es frecuente la presencia de hipertensión sistémica ligera o moderada con valores por encima de 160mmHg, aunque pueda ser reversible al instaurar el tratamiento de hipertiroidismo
Electrocardiografía
Encontraremos de forma habitual taquicardia sinusal (>240 lpm), así cómo aumento de amplitud de la onda R en derivación II. Otras alteraciones que se producen en un menor número de casos, pueden ser contracciones prematuras atriales, ventriculares y fibrilación atrial.
Diagnóstico por imagen - Radiografía
Al realizar un estudio detallado del tórax, podemos tener siluetas cardíacas normales o detectar un aumento de la aurícula y ventrículo izquierdos.
En estos animales se producirá hipertrofia concéntrica, de forma secundaria, debido a la estimulación que la hormona tiroidea ejerce sobre el miocardio. Para poder diferenciarla de una cardiomiopatía hipertrófica cómo enfermedad primaria debemos realizar pruebas más específicas cómo la ecocardiografía.
Diagnóstico por imagen - Ecocardiografía
Podemos encontrar diferentes tipos de hallazgos en estos pacientes, siendo los más frecuentes:
- Engrosamiento miocárdico del septo interventricular y pared libre del ventrículo izquierdo junto a dilatación de aurícula izquierda compatible con hipertrofia concéntrica miocárdica.
- Aumento del diámetro y volumen del ventrículo izquierdo así cómo de la fracción de acortamiento. Es muy poco frecuente y nos sugiere la presencia de cardiomiopatía dilatada.
- Fracciones de acortamiento normales sin signos de hipertrofia o dilatación de cámaras o signos muy leves de hipertrofia del miocardio (puede tratarse de hallazgos secundarios). En estos animales, normalmente, el aumento máximo de la pared ventricular suele ser menor o igual al 50%, pero en ningún caso será mayor, salvo que exista una patología cardíaca subyacente o el diagnóstico se produzca de forma tardía.
Por tanto, es importante conocer que un diagnóstico precoz de esta enfermedad puede evitar alteraciones cardiorrespiratorias, o en el caso de que ya se hayan instaurado, éstas pueden ser reversibles si estamos en una etapa temprana de la enfermedad. Por ello, siempre que tengamos un paciente mayor de 8 años con signos clínicos, hallazgos radiográficos, electrocardiográficos y ecocardiográficos compatibles con hipertiroidismo, debemos realizar una determinación de tiroxina sanguínea (T4) para confirmar o descartar el diagnóstico de esta enfermedad, ya que es una prueba sencilla de realizar y fácil de interpretar.
Bibliografía
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