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PV ARGOS 21/2012    
488/869
Por Tomás Conde Ayuda, Javier Fondevila Abenía y Tamara Martín Giménez
Última actualización 29/11/2010@13:24:20 GMT+1
Las enfermedades transmisibles genéticamente en los caballos de deporte están proliferando mucho; el wobblër y el shivering son las de mayor incidencia en España.
En los ultimos 10 años, debido al aumento de la presión genética sobre los ejemplares reproductores de caballos de salto y doma clásica, hemos conseguido fijar caracteres que les permiten saltar cada vez más alto y con mejor técnica, cambiar de manos y pie de una manera más rítmica y conseguir mejores extensiones de manos. Estos caracteres no son los que la naturaleza hubiera elegido, sino que se consideran superfluos desde un punto de vista ecológico, y en muchos casos están ligados a enfermedades genéticas.
El shivering se considera una enfermedad prácticamente desconocida del sistema nervioso central, que en muchas ocasiones se descubre por la dificultad que presenta el caballo para ser herrado en las extremidades posteriores por las constantes contracciones y calambres. Independientemente de los problemas de herraje, el animal se encuentra completamente normal, y sólo en determinados casos aparecen los síntomas, lo que puede hacer muy difícil su detección en los exámenes de compra, sobre todo en los estadios primarios.

Al principio, la enfermedad afecta a una o las dos extremidades posteriores y a la cola.
Definición y clínica
Según el diccionario se define shivering como temblor, tambaleo o estremecimiento. Se trata de una enfermedad neuromuscular propia de los équidos caracterizada por temblores en la cola mientras está erecta, temblores de los músculos de los muslos, y flexión y temblor generalizado de las extremidades posteriores.
La patología tiende a comenzar gradualmente, así que puede presentar una clínica muy marcada en ocasiones y no presentarse más tarde. Es progresiva y degenerativa, pero no existe un método para predecir cuándo empeorará el animal. No hay diferencias significativas en el sexo ni la edad.

Sintomatología
El diagnóstico rara vez representa un problema. Sin embargo, los síntomas pueden ser intermitentes, ocasionales o latentes y de difícil confirmación.
Al principio, la enfermedad afecta a una o las dos extremidades posteriores y a la cola. Aparecen espasmos periódicos e involuntarios de los músculos de la región pélvica de las extremidades posteriores y de la cola.
Los caballos medianamente afectados muestran tensión, temblores de las extremidades posteriores y repentinos movimientos extensores (sacudidas) de la cola. Precisamente cuando se eleva la cola, aumentan estos temblores. El grado de elevación varía considerablemente; en muchas ocasiones, al apoyar se levanta la extremidad posterior, semiflexionada y abducida con el casco en el aire, suspendida en un estado espástico, desde algunos segundos hasta varios minutos.
La extremidad tiembla en suspensión y la cola generalmente se eleva a la vez, y también tiembla. Los músculos superficiales del muslo tiemblan mientras la cola está elevada. Después de unos instantes los espasmos de la extremidad y de la cola decrecen gradualmente, y la extremidad se extiende lentamente y el pie vuelve despacio al suelo.
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Los síntomas pueden reaparecer cuando se obliga al animal a caminar hacia atrás, aunque ocasionalmente puede manifestarlos en su box, y en completa quietud. También puede apreciarse cuando levante un pie o cuando el caballo está siendo herrado (especialmente cuando el pie es golpeado con el martillo, ya que estas vibraciones estimulan los temblores).
En los estadios tempranos, el propietario nota que el animal retira las extremidades posteriores cuando le van a limpiar los cascos o lo van a herrar. Incluso en casos avanzados, los síntomas pueden no apreciarse cuando el caballo está parado. Cuando camina hacia delante puede no haber síntomas o estar restringidos a los primeros dos o tres pasos. En casos muy avanzados, el animal afectado sólo puede dar algunos pasos.
El estrés o la excitación que puede producir la salida del box o la entrada en una sala con suelo de madera, a menudo pueden iniciar episodios de shivering.
El shivering puede afectar ocasionalmente a los músculos de las orejas, cuello, labios, párpados y mejillas, de forma que se contraen espasmódicamente.
Con la progresión de la enfermedad, se produce una atrofia gradual y progresiva de los músculos de los muslos, y se puede desencadenar una atrofia muscular generalizada. Los animales así afectados duermen de pie y sus menudillos y rodillas están magullados y desfigurados por las frecuentes caídas.

A tener en cuenta
Los músculos implicados en el movimiento de tercio posterior, zona pélvica y cola se encuentran comprometidos y provocan temblores esporádicos cuando se levanta la cola.
Los espasmos aparecen más frecuentemente cuando se eleva la cola, y cuando se hacen con ella círculos cerrados.
Las manos rara vez presentan sintomatología; si lo hacen, suelen ser ambas a la vez.
Una superficie resbaladiza puede exacerbar los síntomas, especialmente si el animal está atado.
En casos graves, una o las dos extremidades posteriores pueden quedarse atrás en una extensión rígida y espástica, con lo que el animal puede permanecer de pie sobre los cascos con los talones alzados del suelo, e incluso puede caer al suelo.

Diagnóstico diferencial
En el shivering no hay anormalidades en la analítica bioquímica ni en las enzimas del músculo como la CK y la AST. Esta enfermedad se puede confundir por sus síntomas con los procesos que se indican a continuación.
Los caballos medianamente afectados muestran tensión, temblores de las extremidades posteriores y repentinas sacudidas de la cola.
  • Stringhalt. Es la enfermedad con la que más frecuentemente se confunde. Se caracteriza por una flexión espasmódica y excesiva de una o las dos extremidades posteriores que ocurre cuando se obliga al caballo a moverse, especialmente si gira o va hacia atrás. Los corvejones se flexionan repentina y violentamente hacia el abdomen y vuelven de golpe al suelo. Esta es la diferencia con el shivering, en el que se mantiene el estado espástico unos momentos.
  • Arpeo. Ocurre cuando el ligamento medial de la rodilla queda atrapado momentánea o permanentemente por la cresta medial troclear del fémur. Cuando la rodilla se relaja, la extremidad se flexiona rápidamente hacia delante.
  • Miopatía fibrosa. Se debe a la formación de una cicatriz consiguiente a una lesión del músculo semitendinoso y semimembranoso.
  • Stiff-horse syndrome (SHS) o “síndrome del caballo rígido”. Caballos con rigidez y espasmos intermitentes en los músculos axiales de la zona lumbar y los músculos de las extremidades posteriores. No hay debilidad ni atrofia muscular. Se ha descubierto recientemente en Bélgica y tiene similitudes con el síndrome SPS en humanos.
  • Enfermedad de la motoneurona equina (EMND). Clínicamente se caracteriza por una progresiva pérdida de peso, aunque el animal tiene buen apetito. Cursa con una pérdida simétrica de la masa muscular, excesiva sudoración y una manera de caminar normal.
  • Mieloencefalitis protozoica equina (EPM). Esta enfermedad provoca sintomatología nerviosa que en los casos agudos cursa con ataxia e incordinación generalizada.
Cuando se eleva la cola, los temblores aumentan.
Etiología
La etiología de esta enfermedad todavía no se conoce con certeza, pero existen diferentes hipótesis sobre sus causas:
  • Causas genéticas. También se cree que el shivering es heredado o tiene una predisposición genética, y, aunque no ha sido comprobado, se sospecha de propensión familiar. Se recomienda que los sementales con esta enfermedad no se usen con fines de cría.
  • Causas neurológicas. Es posible que una infección preceda a los síntomas del shivering y cause lesiones en el sistema neuromuscular, que podrían producir un daño neurológico y ocasionar la sintomatología. También podría deberse a un defecto tanto en la composición como en la ausencia en los neurotransmisores.
  • Enfermedad infecciosa. Se sospecha que el shivering podría ser precedido más o menos remotamente por un ataque de influenza equina u otras infecciones sistémicas. Esto lleva a pensar que dicha enfermedad está asociada a lesiones neuropáticas producidas por una infección o por toxinas derivadas de una enfermedad anterior. En nuestra clínica hemos detectado varios casos subsiguientes a una infección por influenza equina.
  • Causa miopática. Algunos estudios han puesto en evidencia que las biopsias del músculo mostraban un descenso en el contenido de carbohidratos. Se cree que los caballos con shivering pueden tener deficiencias en los depósitos de glucógeno, lo cual puede producir calambres musculares que se manifiestan cuando el caballo es obligado a caminar hacia atrás.
  • Traumas. Algunos casos de shivering han sido también atribuidos a lesiones accidentales, como pueden ser las originadas tras una gran caída. Sin embargo, la conexión no ha sido determinada todavía y creemos que es una hipótesis equivocada.
Pronóstico
Caballo en un trimmer para realizar ejercicio, como parte del tratamiento del shivering.
En la actualidad, no se conoce cura, y sólo algunos tratamientos son algo efectivos para el shivering. El pronóstico de los individuos afectados es generalmente desfavorable porque la enfermedad progresa lentamente y, en la mayoría de los casos, de manera inexorable. En un caballo con shivering, los espasmos suelen incrementar su frecuencia y gravedad. El pronóstico a largo plazo de la función atlética es grave.
Finalmente, puede acabar con la muerte o la eutanasia del animal debido a la profunda debilidad que sufre por la pérdida de masa muscular, un aparente malestar y una incapacidad asociados con los episódicos calambres musculares.

Tratamiento
Actualmente no hay un tratamiento efectivo. Ocasionalmente, los síntomas pueden mejorar tras largos periodos de descanso, pero la afección vuelve cuando se reanuda el trabajo.
Se sospecha que un tratamiento dietético que contenga un alto contenido en grasa y bajo en carbohidratos puede ser beneficioso si se establece pronto en el curso de la enfermedad. Sin embargo, los síntomas no se resuelven cuando los afectados son Caballos de Deporte Español (Raza CDE) procedentes de cruces con warmblood (de sangre caliente). Estas recomendaciones dietéticas han sido combinadas con un incremento gradual del ejercicio diario y una máxima asistencia, aunque nuestra experiencia ha sido variable en cuanto a resultados obtenidos con uno y otro tratamiento y, en todos los casos, la enfermedad no ha remitido. No obstante, mejoraban los síntomas, posibilitando un mejor nivel de vida al animal.
El ejercicio activo hace que mejore la condición corporal del caballo y los síntomas se alivian.
Los masajes y la acupuntura pueden ayudar a mantener al caballo confortable y competitivo.
Los caballos pueden perder masa y tono muscular en los cuartos traseros y les puede costar más volver a ponerse en forma si no realizan ejercicio periódico.
En este sentido, nuestro equipo veterinario recomienda la siguiente pauta de ejercicios, que se corresponden con los de recuperación de caballos fuera de forma física:
  • 1ª semana: trimmer (caminador) durante 15 minutos.
  • 2ª semana: trimmer 30 minutos y dos veces a la semana montar 20 minutos de paseo al paso.
  • 3ª semana: trimmer 40 minutos, los 5 últimos con una inclinación de 4 grados del firme y montar dos veces por semana 30 minutos.
  • 4ª semana: trimmer 40 minutos, los 5 últimos con una inclinación de 5 grados del firme y montar tres veces a la semana 45 minutos alternando paso y trote.
Por lo tanto, mantener a los caballos realizando un ejercicio activo, o realizar largos paseos, mejorará su condición corporal, y los síntomas se aliviarán.

Bibliografía

Web del “College of Veterinary Medicine” de la universidad de Minnesota. El artículo se llama “Shivers” y sus autores son: Stephanie Valberg DVM PhD Dip. ACVIM (College of Veterinary Medicine, University of Minnesota) y John Baird BVSc. PhD (Ontario Veterinary College, University of Guelph). El artículo se puede encontrar en la siguiente URL: http://www.cvm.umn.edu/umec/lab/shivers.html

Web del international veterinary information service: El artículo se llama “Shivers (Shivering) in the Horse” y los autores son J.D. Baird (Department of Clinical Studies, Ontario Veterinary College, University of Guelph, Guelph, Ontario, Canada), A.M. Firshman (Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Oregon State University, Corvallis, OR, USA) y S.J. Valberg (Department of Veterinary Population Medicine, College of Veterinary Medicine, University of Minnesota, St. Paul, MN, USA). El artículo se puede encontrar en la URL: http://www.ivis.org/proceedings/aaep/2006/baird/chapter.asp?LA=1
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