Salimos de un año 2009 de clara recesión económica y nos encaminamos, según los expertos, hacia la recuperación en 2011; el año que acabamos de comenzar hará de transición. Pero, ¿qué podemos esperar realmente de 2010?
Sheila Riera Forteza es licenciada en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza y coordinadora de redacción de la revista Argos.Parece ser que 2010 será el año de la transición, el puente necesario entre la recesión y la recuperación de la economía mundial. El profesor Rafael Pampillón, especialista en economía, resume los posibles escenarios que nos encontraremos este año en uno de sus artículos: el préstamo bancario seguirá relativamente cerrado para muchas empresas y familias y la economía mundial volverá a entrar en recesión (recuperación en W, 30% de probabilidad); aunque repuntaron con fuerza a finales de 2009, las economías tendrán un desempeño muy flojo este año y los siguientes (recuperación en L, 20% de probabilidad); la economía mundial mejorará de forma sólida y sostenible (recuperación en V, 50% de probabilidad).
Pero, vamos a lo que nos toca más de cerca. En nuestro sector, los datos arrojados por el estudio de mercado de VMS publicado en el número 115 de la revista
Argos pueden ayudar a que nos hagamos una idea de por dónde andarán los tiros. Según la compañía, el sector de clínicas veterinarias de pequeños animales en su conjunto presentó hasta noviembre de 2009 un crecimiento mínimo, del 1,53%.
¿Dónde está la clave para superar con buena nota estos momentos de incertidumbre? Según el propio Pere Mercader, autor del artículo, lo que hace a un cliente mantenerse fiel a un centro son los valores diferenciales que éste aporta. Pero, no nos confundamos, estos valores no dependen únicamente de nuestras instalaciones y aparatos, sino también –y en gran medida- de nuestros recursos humanos.
Como dijo en una ocasión Gregorio Marañón: “tienes más cualidades de las que tú mismo crees; pero para saber si las monedas son de oro bueno tienes que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro”.
En mi modesta opinión, Héctor Gómez aporta la clave de esta cuestión en su artículo de la página 32 del mismo número de
Argos: “si queremos que un trabajador se responsabilice de determinadas tareas, hemos de definir exactamente qué ha de hacer, cómo, cuándo y quién ha de ayudarle”.
¿Queremos aprobar con buena nota esta transición? Demos a nuestro equipo las herramientas para que “ruede”. Gastemos “nuestro tesoro” y, como en Fuenteovejuna, “¡todos a una!”… A por esa “V”, claro.