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PV ARGOS 21/2012    
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Por Dolores Pérez-Alenza y Roberto Elices
Última actualización 04/05/2009@16:48:09 GMT+1
La obesidad es un problema común que afecta a muchas de las mascotas que visitan los centros veterinarios. Dolores Pérez-Alenza y Roberto Elices responden a tres preguntas que habitualmente pueden hacer los clientes.
1. ¿Realmente mi mascota tiene el sobrepeso que usted me dice? Yo no la veo tan gorda!! Es usted un exagerado.
El 80% de los propietarios no reconocen el sobrepeso de sus animales. Una simple revisión demuestra que entre el 25 y el 40% de las mascotas padecen esta enfermedad. Uno de los métodos más simples para la comprensión de esta patología es hacer sentir al propietario tal y como se siente el animal cuando no está en su peso ideal. La idea pasa por valorar el porcentaje de sobrepeso/obesidad y extrapolárselo al propietario durante todo el periodo de consulta. Nosotros empleamos un chaleco al que le incorporamos pastillas de lastre de 2 kg. Por ejemplo: 20% sobrepeso y el propietario pesa 75 kg, colocamos el chaleco con 15 kg. Normalmente a los 2 minutos dicen que se lo quieren quitar. ¡¡¡Así se siente su mascota!!!

2. Tengo una perrita de 9 años con tumores en las mamas. ¿Si la hubiera cruzado habría evitado la aparición de los tumores?
No, no es cierto que el haber tenido camadas disminuya el riesgo de aparición de tumores de mama. Esto sí sucede en la mujer: las mujeres que no han sido madres tienen mayor riesgo de cáncer de mama, y por eso se extrapola este dato a la especie canina, pero en la perra no influye este hecho. El único factor que evita, y en gran medida, la aparición de tumores mamarios en las perras y gatas es la castración a una edad temprana (antes de los 2 años de vida) ya que estos tumores tienen una dependencia hormonal; principalmente su aparición depende de los estrógenos y la progesterona producidos en los ovarios. Es recomendable que, si no se tiene previsto cruzar a la mascota, se castre durante el primer año de vida, cuando ha alcanzado el desarrollo de adulto, antes o inmediatamente después del primer celo.

3. No puedo evitar darle “golosinas” a mi perro… pide continuamente!!! ¿Qué hago?
Hay dos problemas ante esta situación. El primero, y más importante, es no haber educado al animal sobre cuándo y cómo es el momento de la comida. En la naturaleza, la jerarquía queda establecida desde edades tempranas y esto se aplica, entre otras cosas, a la ingestión de alimento. Como propietario-dominante, hay que enseñar que el alimento se recibe dos o tres veces al día (preferiblemente), durante un periodo determinado (entre 10 y 20 minutos) y que no se vuelve a comer hasta el día siguiente. En segundo lugar, las mascotas piden porque nosotros les damos. Es la tríada amor-comida-felicidad. Si el propietario no puede evitar este comportamiento la mejor solución, para animales sanos, es introducir la ración diaria en un frasco y de ahí administrar su comida y la “golosina” (que no el premio!!). De este modo descontamos del total y así evitará la ingesta excesiva en calorías.
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