Según afirma un nuevo estudio, los perros que gruñen y muerden a las personas puede que no sean hostiles por naturaleza sino que estén deprimidos
Por
María Villagrasa Ferrer
Última actualización 23/07/2010@12:45:17 GMT+1
Los investigadores de la Universidad de Zaragoza creen que además de aplicar terapias conductuales, la terapia farmacológica servirá de ayuda para tratar los problemas de los perros agresivos.
Según publica Thelegraph.co.uk, los científicos que estudian a las mascotas con mal comportamiento han llegado a la conclusión de que estos animales tienen bajos niveles de serotonina, la "hormona del placer". En humanos, los bajos niveles de serotonina están ligados a depresión y ansiedad.
Los investigadores esperan que gracias a sus hallazgos se consiga enfocar de otro modo la agresión canina, que es el problema de comportamiento que lleva más perros a la consulta veterinaria.
En el estudio aparecido en Applied Animal Behaviour Science se recogieron muestras de sangre de 80 perros que estaban siendo tratados en hospitales después de que sus propietarios indicaran que mostraban comportamientos agresivos hacia las personas.
También se tomaron muestras de animales cuyo comportamiento se podría calificar como normal. Los test mostraron que los perros agresivos tenían niveles significativamente más bajos de serotonina en sangre. Los niveles más bajos de todos fueron los de un grupo de perros cuyo mal comportamiento parecía ser un intento por autodefenderse.
Los perros agresivos también tenían niveles significativamente elevados de una segunda hormona, el cortisol, la "hormona del estrés".
Se desconoce qué es lo que provoca los diferentes niveles de hormonas en la sangre de los perros, pero el hallazgo puede abrir la puerta a nuevas maneras de diagnosticar y tratar la agresión.
Según los autores de la investigación de la Universidad de Zaragoza, los resultados sugieren que los fármacos antidepresivos, que pueden elevar los niveles de serotonina en personas deprimidas, pueden ser de ayuda en el tratamiento de perros gresivos, junto con otras técnicas para cambiar su conducta.
Mark Johnston, portavoz de la British Small Animals Veterinary Association, afirma que "la capacidad para identificar perros con bajos niveles de serotonina puede ayudar a reconocer a aquellos perros que se pueden beneficiar del uso de la farmacología".