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PV ARGOS 44/2014    

Disponibilidad, prescripción y uso racional de medicamentos de uso veterinario

 (Foto: Sxc.hu)
(Foto: Sxc.hu)
Últimamente se han realizado importantes modificaciones en la disponibilidad, prescripción y administración de medicamentos de uso veterinario que van a resultar de interés para los profesionales que se dedican tanto a animales de producción como de compañía. En este artículo, elaborado en enero de 2010, se realiza una revisión de las condiciones de prescripción y de los límites que debe tener en cuenta el profesional veterinario a la hora de extender una receta.
Dr. Arturo Anadón Navarro
Dr. Pedro Díaz Peralta
Departamento de Toxicología
y Farmacología
Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid
28040-Madrid
Imágenes Argos

El veterinario que prescribe cualquier sustancia activa debe ser consciente de las limitaciones sobre el uso de determinados principios activos con actividad farmacológica. Estas limitaciones suponen que la práctica diaria está condicionada por unas restricciones a la libre disponibilidad de medicamentos que no puede, salvo excepciones muy determinadas, pasar por alto (Anadón et al., 2001). Así, un veterinario en ejercicio que desea prescribir un principio activo farmacológico, en la seguridad de que es la mejor alternativa terapéutica, puede encontrarse con alguna de estas limitaciones respecto a su uso:
a) No se encuentra autorizado para su uso veterinario.
b) Ni siquiera se encuentra disponible en el mercado.
c) Está limitado por razones de salud pública, protección de los consumidores u otra prioridad de gestión pública.
d) Aparece destinado en las indicaciones del prospecto a otra especie animal o para otra fase de producción distinta a la que desea utilizar.

Estos límites de prescripción sobre medicamentos de uso veterinario afectan tanto a los principios activos farmacológicos que pueden utilizar como a las especies animales a las que van destinadas en función de su aptitud (Anadón y Díaz, 2004c) y nos llevan a plantearnos una primera cuestión básica: ¿a qué colectivo animal va destinada nuestra receta?:
• A aquellos criados en explotaciones y cuyos productos pueden entrar de una forma u otra en la cadena alimentaria y que, por tanto, están sujetos a los requisitos generales de seguridad alimentaria.
• A otras especies utilizadas como animales de compañía, de recreo o de uso deportivo, en los que pueden coincidir limitaciones generales de política sanitaria y otras específicas, como las que condicionan, por ejemplo, los tratamientos de los équidos (Díaz y Anadón, 2006).


En los últimos tiempos hemos asistido a importantes cambios en la regulación de la disponibilidad, prescripción y administración de medicamentos de uso veterinario; cambios que por su calado y alcance van a variar algunos aspectos relacionados con las pautas de prescripción, en especial las de veterinarios de explotación y en general las de aquellos que trabajen en el ámbito de la fase primaria de la cadena alimentaria (explotaciones ganaderas) (Anadón et al., 2006a). En este sentido, la creciente preocupación sobre determinados efectos adversos provocados por el uso indebido de otros principios activos (antibióticos) condiciona, en la práctica, la disponibilidad de principios activos a través de las pautas de uso racional y de farmacovigilancia.

Cambios en las pautas de prescripción
Las nuevas disposiciones han modificado algunos aspectos de la regulación de las pautas de extrapolación a especies menores/usos menores: los tiempos de espera o periodos de retirada; la disponibilidad y uso de medicamentos de uso humano, incluyendo los principios activos sujetos a prescripción especial tales como medicamentos para usos y enfermedades raras; medicamentos huérfanos; hospitalarios; psicotrópicos; estupefacientes; y en general de los medicamentos especiales; como radiofármacos, medicamentos de origen humano o de terapia avanzada (Anadón y Díaz, 2004a).

En lo que se refiere a la prescripción veterinaria en nuestro país, si bien sigue vigente el Real Decreto 109/95, de 27 de enero, sobre medicamentos veterinarios (BOE de 3 de marzo de 1995), la posterior aprobación de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (BOE de 27 de julio de 2006) ha modificado algunos aspectos de la prescripción alternativa conocida como la prescripción excepcional por vacío terapéutico o “cascada de prescripción” tal como establece la Directiva 2001/82/CE (modificada por Directiva 2004/28/CE), por la que se establece un código comunitario sobre medicamentos veterinarios (DO L 311, 28.11.2001), entre ellas el uso veterinario de alternativas terapéuticas humanas. En ese sentido, la reciente publicación del Reglamento (CE) 470/2009, de 6 de mayo, que establece los procedimientos comunitarios para la fijación de los límites de residuos de sustancias farmacológicamente activas (DO L 152, 16.06.2009), y que deroga al Reglamento (CEE) 2377/90, modifica otros aspectos relacionados con la prescripción en animales cuyos productos entren en la cadena alimentaria.

En cuanto a la prescripción de piensos medicamentosos, el reciente Real Decreto 1409/2009, de 4 de septiembre, por el que se regula la elaboración, comercialización, uso y control de los piensos medicamentosos, (BOE de 18 de septiembre de 2009) establece (artículos 10 y 11) los requisitos de la receta y la obligación de prescripción por veterinarios legalmente autorizados, que deberán asumir la responsabilidad plena sobre las limitaciones de prescripción que deban aplicarse.

Principales definiciones
El artículo 7 de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios considera como medicamentos únicamente los siguientes (Anadón et al., 2008):
a. Los medicamentos de uso humano y de uso veterinario elaborados industrialmente.
b. Las fórmulas magistrales.
c. Los preparados oficinales.
d. Los medicamentos especiales previstos en esta Ley.

Según la Ley, medicamento de uso veterinario es: “toda sustancia o combinación de sustancias que se presente como poseedora de propiedades curativas o preventivas con respecto a las enfermedades animales o que pueda administrarse al animal con el fin de restablecer, corregir o modificar sus funciones fisiológicas ejerciendo una acción farmacológica, inmunológica o metabólica, o de establecer un diagnóstico [clínico] veterinario”. También se considerarán medicamentos veterinarios las premezclas para piensos medicamentosos elaboradas para ser incorporadas a un pienso.

El Real Decreto 1246/2008, de 18 de julio, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y farmacovigilancia de los medicamentos veterinarios fabricados industrialmente (BOE de 11 de agosto de 2008) define los principios activos como: “toda materia, cualquiera que sea su origen -humano, animal, vegetal, químico o de otro tipo-, a la que se atribuye una actividad apropiada para constituir un medicamento”.

Por último, el anteriormente citado Real Decreto 109/95 sobre medicamentos veterinarios, define los residuos de medicamentos veterinarios como: “todas las sustancias farmacológicamente activas, ya sean principios activos, excipientes o productos de degradación y sus metabolitos, que permanezcan en los productos alimenticios obtenidos a partir de animales a los que se les hubiera administrado el medicamento veterinario de que se trate”.

Medicamentos veterinarios para los que se exige genéricamente prescripción veterinaria
a. Los medicamentos respecto de los que los veterinarios deban adoptar precauciones especiales con objeto de evitar riesgos innecesarios a las especies a que se destinan, a la persona que administre dichos medicamentos a los animales y al medio ambiente.
b. Los destinados a tratamientos o procesos patológicos que requieran un diagnóstico preciso previo, o de cuyo uso puedan derivarse consecuencias que dificulten o interfieran las acciones diagnósticas o terapéuticas posteriores.
c. Los medicamentos de sustancias psicoactivas cuyo suministro o utilización estén sujetos a restricciones derivadas de la aplicación de los pertinentes convenios de la ONU contra el tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas o las derivadas de la legislación comunitaria.
d. Los medicamentos veterinarios destinados a animales productores de alimentos. No obstante, el Ministerio de Sanidad y Política Social tras consulta al Ministerio de Medioambiente y Medio Rural y Marino, podrá establecer excepciones a este requisito de acuerdo con las decisiones adoptadas por la Comisión Europea en esta materia.
e. Los medicamentos utilizados en los supuestos de prescripción excepcional por vacío terapéutico, incluidos los preparados oficinales, fórmulas magistrales y autovacunas.
f. Los inmunológicos.

Además, deben estar sujetos a prescripción los medicamentos con riesgo para la persona que los administre (riesgo laboral genérico y riesgo biológico) y, en general, los de aplicación inyectable.


Opciones de prescripción
Las obligaciones derivadas de la disponibilidad general de principios activos, sean de uso humano o veterinario y de otros medicamentos especiales, y especialmente las que imponen el destino final de los productos de origen animal (Anadón et al., 2006b), en su caso, imponen determinados límites de prescripción como hemos señalado.

En primer lugar, son medicamentos veterinarios de prescripción obligatoria los que establece el artículo 37 de la Ley 26/2006 y el artículo 10 del Real Decreto 1409/2009 para piensos medicamentosos. En todo caso y sin excepción, será precisa la administración bajo control veterinario estricto de todos aquellos medicamentos veterinarios en que así se prevea en la autorización de comercialización. Esta imposición afecta también a los que no se encuentran disponibles en el mercado nacional y que puedan ser importados por el veterinario y a los que constituyan su botiquín personal. El veterinario podrá administrar el medicamento personalmente o autorizar que lo haga otra persona bajo su directa responsabilidad (Anadón y Díaz, 2004 b).

En general y porque así lo regula la Ley, la prescripción veterinaria contenida en la receta veterinaria está sujeta a los límites y obligaciones genéricas que se aplican a las recetas extendidas por todos los facultativos sanitarios en territorio nacional (Anadón et al., 2001).


Se considera que la receta es el documento que asegura la instauración de un tratamiento con medicamentos por instrucción de un veterinario, único profesional con facultad para ordenar la prescripción de medicamentos veterinarios. Deberán contener los datos básicos de identificación del prescriptor, destinatario y principio activo. La receta será válida en todo el territorio nacional y se editará en la lengua oficial del Estado y en las respectivas lenguas cooficiales en las comunidades autónomas que dispongan de ellas.

El farmacéutico dispensará con receta aquellos medicamentos que la requieran. En éstos, el material de acondicionamiento debe reseñar dicho requisito expresamente. La dispensación al público de los medicamentos de uso veterinario se realizará exclusivamente por los establecimientos autorizados.

Cascada de prescripción
En lo esencial, la prescripción por facultativos veterinarios de alternativas terapéuticas, cuando no hay principio activo específico autorizado para uso veterinario, no han sufrido variaciones significativas tras la adopción del Reglamento (CE) 470/2009, pero hay que tener presente las limitaciones impuestas por este Reglamento y por la Ley 26/2006, de aplicación específica en nuestro territorio nacional.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 10 de la Directiva 2001/82/CE (modificada por Directiva 2004/28/CE) y el artículo 81 de prescripciones excepcionales del Real Decreto 109/1995 sobre medicamentos veterinarios, y con carácter de excepción, cuando no existan medicamentos veterinarios autorizados para una dolencia y para evitar un sufrimiento inaceptable a los animales de que se trate y previa prescripción veterinaria, se permitirá administrar a un animal o a un pequeño número de animales conforme a los principios de prescripción alternativa siguientes (Anadón y Díaz, 2004b):

1. Un medicamento veterinario autorizado en el propio Estado miembro para ser usado en una especie animal distinta o para animales de la misma especie pero para una enfermedad distinta (uso off-label);
2. Si el medicamento contemplado en el párrafo anterior no existe, un medicamento autorizado para uso humano;
3. De conformidad con medidas nacionales especiales, un medicamento veterinario autorizado en otro Estado miembro, de conformidad con la Directiva 2001/82/CE, para su uso en la misma especie o en otras especies para la enfermedad de que se trate u otra enfermedad (importado por un comercializador paralelo);
4. Si el medicamento contemplado en el párrafo 2) no existiese y dentro de los límites del presente Real Decreto, una fórmula magistral veterinaria o un preparado o fórmula oficinal de uso veterinario o una autovacuna veterinaria, según proceda.


En todos los casos de prescripción fuera de las indicaciones de la etiqueta (extra-label use) el veterinario deberá administrar él mismo los medicamentos o bajo su responsabilidad directa (Anadón et al., 2001), incluso cuando se trate de un medicamento autorizado en otro Estado miembro para el mismo uso y las mismas especies productoras de alimentos. De acuerdo con el Real Decreto 1785/2000 de 27 de octubre, sobre la circulación intracomunitaria de medicamentos de uso humano (BOE, 28 de octubre 2000), y en lo que se refiere a la aplicación del Real Decreto 1564/1992, de 18 de diciembre, por el que se desarrolla y regula el régimen de autorización de los laboratorios farmacéuticos e importadores de medicamentos y la garantía de calidad en su fabricación industrial (BOE 2 de febrero de 2003), el comercializador paralelo deberá contar con autorización como fabricante para realizar en el territorio nacional la totalidad o cualquiera de las fases de acondicionamiento, envasado y/o reetiquetado o, excepcionalmente, deberá contar con autorización administrativa para su distribución. En los animales de compañía y de acuerdo con la Directiva 2001/82/CE (modificada por Directiva 2004/28/CE) las alternativas anteriores deben aplicarse de la forma más flexible en las especies animales menores o exóticas que no sean productoras de alimentos.

El artículo 5, extrapolación, del Reglamento (CE) 470/2009 ha venido a clarificar algunos supuestos de prescripción alternativa en animales productores de alimentos: “Con el fin de garantizar la disponibilidad de medicamentos veterinarios autorizados para enfermedades que afectan a animales productores de alimentos y a la vez que se garantiza un nivel elevado de protección de la salud humana, cuando la Agencia (EMA) realice evaluaciones científicas de los riesgos y formule recomendaciones para la gestión de los riesgos, deberá considerar la posibilidad de utilizar los límites máximos de residuos (LMR) establecidos para una sustancia farmacológicamente activa en un producto alimenticio particular, en otro producto alimenticio derivado de la misma especie, o los LMR establecidos para una sustancia farmacológicamente activa en una o más especies para otras especies”.

Establecimientos autorizados para dispensación al público

• Las oficinas de farmacia legalmente establecidas, únicas autorizadas también para la elaboración y dispensación de fórmulas magistrales y preparados oficinales.
• Los establecimientos comerciales detallistas autorizados, siempre que cuenten con un servicio farmacéutico responsable.
• Las entidades o agrupaciones ganaderas autorizadas que cuenten con servicio farmacéutico responsable y para el uso exclusivo de sus miembros.
• Los medicamentos destinados a animales de terrario, pájaros domiciliarios, peces de acuario y pequeños roedores que no requieran prescripción veterinaria podrán distribuirse y venderse en otros establecimientos, en los términos previstos reglamentariamente.
• Por razones de urgencia y lejanía de las oficinas de farmacia podrán utilizarse botiquines de medicamentos veterinarios en las condiciones que reglamentariamente se determinen.


Disposiciones específicas relacionadas con el control de residuos de medicamentos utilizados como alternativas terapéuticas
El uso de antibióticos y otros medicamentos en los animales productores de alimentos genera residuos en carnes, leche y huevos que pueden producir efectos tóxicos directos y que constituye un riesgo para la salud pública (Díaz y Anadón, 2000a,b). Los principales riesgos están relacionados con la aparición de reacciones de hipersensibilidad y la selección de microorganismos patógenos resistentes por utilizar pautas inadecuadas de prescripción y cuya prevención promueve activamente en la actualidad la Unión Europea a través de la extensión de directrices para uso racional y prudente del medicamento; directrices que, en Veterinaria, han conllevado la prohibición del uso de antibióticos como aditivos en alimentación animal (Anadón et al., 2008).

Todas las sustancias farmacológicamente activas autorizadas que estaban incluidas en los Anexos I, II y III del derogado Reglamento (CEE) 2377/90, hasta julio de 2009, han pasado a incorporarse al nuevo Reglamento (CE) 470/2009. Para las preparaciones magistrales opera idéntica cascada alternativa de prescripción, pero en la práctica sólo se autoriza una preparación extemporánea para una especie animal productora de alimentos siempre que la sustancia activa contenida en una especialidad esté autorizada para tal especie animal y tenga fijado un límite máximo de residuos (LMR) en el ámbito comunitario o no tenga necesidad de fijarse un LMR.

En España también son de aplicación las restricciones de prescripción del Real Decreto 1246/2008, de 18 de julio, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y farmacovigilancia de los medicamentos veterinarios fabricados industrialmente. La adopción del Reglamento (CE) 470/2009 que lo sustituye, y por indicación expresa de su artículo 27, hará que se utilice sin modificación alguna el actual sistema de clasificación de estas sustancias activas en beneficio de la seguridad jurídica de todas las partes afectadas (industria farmacéutica, facultativos y autoridades de control, entre otros).

Algunas modificaciones introducidas por el nuevo Reglamento, que afectan directamente a las pautas de prescripción veterinaria, recogen las nuevas directrices para la extrapolación entre especies productoras de alimentos, que posibilitan la prescripción de un principio activo en la misma especie para su autorización de uso en otra producción diferente, o incluso en una especie diferente, previo resultado favorable de la evaluación científica del riesgo.

Un factor que debe influir favorablemente en la disponibilidad de medicamentos de uso veterinario y en la Unión Europea es la posibilidad de autorización de principios activos cuyos límites máximos de residuos haya fijado la Comisión del Codex Alimentarius. La autorización estará condicionada a la adopción de un Reglamento cuyo proyecto se elaborará dentro de los 30 días siguientes a la recepción del acuerdo de la Comisión del Codex sin que medie objeción de la Delegación de la Comunidad.

La regulación de biocidas de uso ganadero también se incluye específicamente, por lo que debe ser tenida en cuenta por los veterinarios de explotación y en general por los que prescriban a animales productores de alimentos.

En el caso de determinadas sustancias activas para las que no se ha fijado un límite máximo de residuos por ser perjudiciales para el consumidor a cualquier concentración, y a los efectos de armonizar el control de su comercio o uso ilícito, es necesario adoptar estándares mínimos de control que se definen en el nuevo Reglamento (CE) 470/2009 como “valor de referencia a efectos de intervención” [(concepto jurídicamente equivalente al de Límites Mínimos de Funcionamiento Exigidos (MPRL)]. A diferencia de la anterior regulación, se introducen criterios de flexibilidad cuando los resultados analíticos de los controles no sean concluyentes.


El periodo de espera será el establecido en el expediente de autorización. En todo caso, no deberá ser inferior a: 7 días para los huevos; 7 días para la leche; 28 días para las carnes de aves de corral y mamíferos, grasa y menudillos incluidos y 500 °-día (es decir, que si la temperatura media del agua es de 10 °C, el tiempo de espera será al menos de 50 días) para la carne de pescado. El veterinario deberá llevar un registro en el que conste la fecha de examen de los animales, la identificación del propietario, el número de animales tratados, el diagnóstico, los medicamentos prescritos, las dosis administradas, la duración del tratamiento, así como los tiempos de espera recomendados.

Para determinados colectivos animales (équidos registrados con pasaporte) se autorizan determinadas excepciones de prescripción en base a las Decisiones de la Comisión 93/623/CEE y 2000/68/CE, según establece el artículo 30 del Reglamento (CE) 470/2009. En este caso, el tiempo de espera de los medicamentos autorizados excepcionalmente no podrá ser inferior a los seis meses.

Medicamentos humanos susceptibles de uso veterinario. Uso racional de antibióticos y prescripción en cascada
Cada vez son más los medicamentos de uso humano que se emplean sobre todo en medicina de pequeños animales. Como hemos comentado, determinadas alternativas terapéuticas están sujetas específicamente a reservas como medicamentos para usos y enfermedades raras, medicamentos huérfanos, hospitalarios y otros.

Como hemos señalado, la Directiva 2001/82/CE (modificada por Directiva 2004/28/CE) permite que, de no existir otras alternativas en Veterinaria, los medicamentos humanos se pueden usar cuando lo permite el “sistema de cascada” (Anadón y Díaz, 2004). Hay que señalar que con los medicamentos humanos pueden darse a veces accidentes por sobredosis que suelen ser resultado de la inadaptación de las formas galénicas humanas al campo animal, bien por su posología o bien debido a la diferente fisiología y metabolismo que tienen algunas especies animales con respecto al hombre (Anadón et al., 2001). Para la selección de dosis y forma galénica deben tenerse en cuenta también los resultados de las pruebas de tolerancia en la propia especie animal de destino, como por ejemplo, cuando se administren medicamentos de uso humano para el tratamiento de enfermedades crónicas de perros y gatos adultos, y en general, para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, pulmonares, renales, gastrointestinales, oculares, cutáneas, del sistema nervioso y endocrinos en animales de compañía (Anadón et al., 2008).

La asociación británica veterinaria de pequeños animales (BSAVA) ha clasificado en cuatro categorías los medicamentos humanos susceptibles de uso veterinario:

1. Medicamentos humanos no autorizados para un uso veterinario: carbimazol (antitiroideo), mitotano (tratamiento del síndrome de Cushing), agentes anticancerosos, oftalmológicos de aplicación local, medicamentos para uso en cardiología y ciertos medicamentos destinados al diagnóstico.
2. Medicamentos humanos cuyos principios activos también se utilizan en medicina veterinaria pero con formulaciones diferentes o más eficaces (furosemida, fenilpropanolamina).
3. Medicamentos humanos que parecen presentar mayor eficacia, o que se consideran más apropiados que aquellos medicamentos veterinarios autorizados para la indicación clínica prevista (fenobarbital, benzodiacepinas, antihistamínicos, lindano, ivermectina, espironolactona, sulfasalazina).
4. Medicamentos humanos menos costosos que las especialidades veterinarias correspondientes.

En nuestro país se han desarrollado iniciativas similares destinadas a proporcionar información específica al veterinario que prescribe: Veterindustria ha elaborado información específica sobre Uso Responsable de Antibióticos en Veterinaria y ha publicado, en colaboración con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el cuaderno informativo Sanidad Animal, Garantía de Seguridad Alimentaria.

Bibliografía disponible en www.argos.grupoasis.com/bibliografias/medicamentosdeusoveterinario115.doc
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    Últimos comentarios de los lectores (6)

    3014 | Moderador del foro - 09/07/2012 @ 08:21:23 (GMT+1)
    Estimado Ernesto:
    No nos atrevemos a darle una respuesta tan concreta... Somos veterinarios pero ejercemos como periodistas, más bien. No nos gustaría darle una respuesta incorrecta. ¿Tiene posibilidad de consultar con algún otro compañero veterinario que le asesore? Si no, consulte directamente con el Departamento de Toxicología y Farmacología de la UCM (http://www.ucm.es/centros/webs/d513/). Ahí sí le podrán dar una respuesta segura.
    ¡Gracias por su interés!
    3011 | Ernesto - 07/07/2012 @ 17:08:03 (GMT+1)
    http://www.veterinaria.org/index.php?option=com_content&view=article&id=698:leishmaniosis-en-espana-iuna-zoonosis-emergente&catid=60:notadeprensa&Itemid=108

    http://www.veterinaria.org/index.php?option=com_content&view=article&id=579:leishmaniasis-y-el-uso-del-allopurinol&catid=79:articulo-de-opinion&Itemid=107

    Pueden Vds valorar estas informaciones. Saludos y gracias
    3010 | Ernesto - 07/07/2012 @ 14:59:39 (GMT+1)
    Mis disculpas por desconocimiento del funcionamiento del Foro. Entiendo por su respuesta que en el caso de la Leishmaniasis deberia utilizarse 1º miltefosina y alopurinol respecto a antimoniato de meglumina y alopurinol. ¿Es correcto el trª en canes que ya tienen daño renal, que con toda probabilidad se vá a agravar con la medicación? o es más ético en este caso el sacrificio humanitario? Saludos y gracias anticipadas.
    3006 | Moderador del foro - 05/07/2012 @ 08:35:50 (GMT+1)
    Estimado Ernesto:
    Lo primero aclararte que nuestra sede está en Zaragoza (España) y que no estamos las 24 horas conectados. Por eso hemos tardado hasta ahora en responderte, las ocho y media de la mañana hora española (lo digo por el segundo comentario en el que nos tachabas de "poco serios" por no responderte inmediatamente, y que como explico aquí no hemos validado).
    Lo segundo, responder a tu duda. En España y el resto de la Unión Europea existe lo que se llama cascada de prescripción:
    - Primero se puede prescribir un medicamento autorizado para la dolencia en cuestión y la especie en cuestión.
    - Si no existe el anterior, un medicamento para otra dolencia en la misma especie o para la misma dolencia en otra especie.
    - Si no existe lo anterior, se puede recurrir a medicamentos destinados a personas. Pero siempre hay que pasar por los dos puntos anteriores.
    Esperamos haber resuelto tu duda. Gracias por tu interés,
    3004 | ernesto guillén fontalba - 04/07/2012 @ 17:30:47 (GMT+1)
    Pregunta: En otros paises, Argentina, Brasil y Venezuela ,que yo conozca está prohibido el uso de medicamentos humanos en animales, para impedir la aparición de resistencias que perjudiquen el uso en humanos, sobre todo en enf. como la Leishmaniosis. ¿En España no existe reglamentación para estas situaciones?.
    2148 | nayadet arroyo - 19/07/2011 @ 01:55:25 (GMT+1)
    esta muy incompleto esta informacion
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