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PV ARGOS 36/2014    
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Por Lluís Ferrer y Xavier Roura

La leishmaniosis canina como zoonosis

Última actualización 04/04/2011@09:41:45 GMT+1
Como se ha mencionado en artículos anteriores, la leishmaniosis canina que se presenta en España y en los países mediterráneos está causada por Leishmania infantum. Esta misma especie causa las formas de leishmaniosis humana que se observan en este país y, de hecho, el perro es el principal reservorio de la leishmaniosis humana.


Lluís Ferrer, med vet, PhD, Dipl ECVD (1). Xavier Roura, med vet, PhD, Dipl ECVIM-CA. (2)

(1) Miembro del grupo LeishVet. Facultad de Veterinaria, Universitat Autònoma de Barcelona.
(2) Miembro del Grupo de Estudio de la Leishmaniosis Canina (GSLC). Hospital Clínic Veterinari, Universitat Autònoma de Barcelona.



Figura 1. Lesión de leishmaniosis cutánea en región frontal. (Foto Dra. M. Pérez)


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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en España se presentan dos formas de leishmaniosis humana: la leishmaniosis cutánea y la leishmaniosis visceral, y ambas están causadas por L. infantum de origen zoonótico (WHO, 2010). La mayoría de infecciones en personas en nuestro país son subclínicas y el sistema inmunitario controla la progresión del parásito pero, en un porcentaje de casos reducido, se presenta la enfermedad clínica, bien en forma cutánea o visceral.

Un estudio muy completo realizado en la isla de Ibiza -una zona endémica- detectó la infección por Leishmania en un 22% de los donantes de sangre, un colectivo de elevada salud (Riera et al., 2004). Es de suponer, por tanto, que en regiones endémicas el porcentaje de personas que han sido infectadas sea incluso mayor. Tradicionalmente, los niños y las personas con enfermedades debilitantes eran la población de riesgo, si bien a partir de la década de los 80 las personas infectadas con el virus de la inmmunodeficiencia humana (HIV) se han convertido en el primer grupo de afectados.

Figura 2. Leishmaniosis cutánea en la cara de un niño. (Foto Dra. M. Pérez)


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La incidencia de la leishmaniosis clínica (cutánea o visceral) en humanos en España se desconoce, aunque se supone que es muy baja. En los años en que fue considerada enfermedad de declaración obligatoria (1986-1996), según datos de Instituto Nacional de Estadística se declaraban unos cien casos anuales (INE; http://www.ine.es). Es posible, sin embargo, que la incidencia real sea algo más elevada por la infra-declaración.

Leishmaniosis en las personas

La forma cutánea se caracteriza por la aparición de una pápula o nódulo en zonas de exposición al flebótomo, que se ulcera y se cubre con una costra (figuras 1, 2 y 3). De forma espontánea, en un periodo inferior a un año suele curarse dejando una cicatriz e inmunidad.

La forma visceral es mucho más grave: los pacientes presentan fiebre, pérdida de peso, astenia, anemia, esplenomegalia y, ocasionalmente, hepatomegalia. Es una enfermedad grave, que sin tratamiento adecuado puede resultar fatal.

En la tabla incluida a continuación se indican las principales terapias que recomienda la OMS para el tratamiento de estas dos presentaciones clínicas.

Principales terapias recomendadas contra la leishmaniosis humana
en el Viejo Mundo (WHO, 2010).
Leishmaniosis cutánea - Crioterapia
- Termoterapia
- Derivados antimoniales intralesionales
- Aminosidina tópica
Leishmaniosis visceral - Anfotericina B liposomal
- Derivados antimoniales pentavalentes
- Anfotericina deoxicolato

¿Qué debe hacer el veterinario ante un caso de leishmaniosis humana?

Figura 3. Leishmaniosis cutánea ulcerada, crónica, en una extremidad. (Foto Dra. M. Pérez)


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El veterinario ha de ser consciente que en España el perro es el reservorio del parásito y de la enfermedad humana. Es cierto que no se ha demostrado que convivir con un perro ni tampoco con un perro enfermo de leishmaniosis aumente el riesgo de desarrollar leishmaniosis, lo cual es lógico si se entiende la diferencia entre infección y enfermedad. De hecho, el riesgo de ser infectado es por en vivir en las zonas endémicas para esta infección. Sin embargo, es cierto que los perros, en especial los enfermos, son la fuente de transmisión del parásito a los vectores y, finalmente, a las personas. Además, es posible que la utilización de los mismos fármacos para tratar la leishmaniosis canina y la leishmaniosis humana puede facilitar la génesis y extensión de resistencias en las poblaciones de parásitos. Sin duda, los veterinarios, en especial los clínicos de pequeños animales, tenemos un papel en la prevención de la leishmaniosis humana en España.

En primer lugar nuestra obligación es informar correctamente y sin generar alarma a los propietarios de los animales enfermos. No deben esperar ni temer a un contagio directo, ni siquiera la aparición de casos en la familia, pero los propietarios deben saber que su perro puede ayudar a la extensión de la enfermedad entre los perros y entre los humanos, especialmente si no recibe tratamiento. El tratamiento debe ser correcto y completo y la monitorización de los pacientes debe mantenerse durante toda la vida del animal. Un reciente decreto de la Junta de Andalucía obliga, con buen criterio, a que los propietarios se comprometan a seguir de forma completa el tratamiento y el seguimiento prescritos por el veterinario (BOJA 81, 2010). Además, hay que minimizar el uso de fármacos que se utilizan en el tratamiento de la leishmaniosis humana y utilizarlos siempre a las dosis correctas. Los protocolos actuales (que se han comentado en otros apartados de esta serie) restringen el uso de los leishmanicidas de uso en leishmaniosis humana a unas pocas semanas, mientras que el alopurinol, que no se administra en la leishmaniosis humana se utiliza durante meses, en línea con las recomendaciones de la OMS.

En segundo lugar, en el plano preventivo, y sabiendo que se ha demostrado que el uso de insecticidas tópicos reduce la prevalencia de la leishmaniosis canina y humana, hay que recomendar su uso entre nuestros pacientes. Cuanto mayor sea el número de animales tratados preventivamente, mayor será la reducción de la prevalencia de la leishmaniosis en la región. Además, enseguida que se disponga de una vacuna hay que considerar la vacunación masiva, puesto que también existen datos preliminares que demuestran la reducción de los casos de leishmaniosis canina y humana en las regiones en los que se ha vacunado de forma masiva.

Bibliografía

  1. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía nº 81. Orden del 19 de abril de 2010 de la Consejería de Agricultura y Pesca (2010)

  2. Riera C, Fisa R, Udina M, Gallego M, Portus M. Detection of Leishmania infantum cryptic infection in asymptomatic blood donors living in an endemic area (Eivissa, Balearic Islands, Spain) by different diagnostic methods. Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene 98, 102-110, 2004

  3. WHO. Control of the leishmaniasis: report of a meeting of the WHO Expert Committee on the Control of Leishmaniases. WHO Technical Report Series 99, 2010

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    2530 | clinica veterinaria kynos - 07/02/2012 @ 23:50:05 (GMT+1)
    Algo de informacion nunca viene mal...para aclarar dudas sobre esta enfermedad, mas importante de lo que se piensa!
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