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PV ARGOS 43/2014    

Endoscopia en los reptiles

(Foto: Sxc.hu)
(Foto: Sxc.hu)
La endoscopia es una técnica poco invasiva y fácil de aprender, cuyas principales indicaciones en los reptiles son diagnósticas. Sin embargo, presenta inconvenientes como son la necesidad de una anestesia general y el alto coste del material.
Dr. Norin Chai
DVM, MSc, MScVet, PhD
Jefe del Departamento de Veterinaria
Ménagerie du Jardin des Plantes
Muséum d'Histoire Naturelle de Paris (Francia)
Imágenes cedidas por la autora
Traducción de Teresa García

La endoscopia se desarrolló a principios de los años 70, especialmente en las aves. Después se empezó a practicar en los carnívoros domésticos, los grandes animales y los reptiles.

Esta técnica es interesante porque es poco invasiva y, además, no es muy difícil de aprender como es, por ejemplo, el caso de la ecografía. Sin embargo, es indispensable el conocimiento macroscópico de los órganos y de las principales topografías. Sus principales inconvenientes son la necesidad de una anestesia general y el alto coste del material.

Los límites de la endoscopia dependen de la extensión del campo de exploración y la visión en dos dimensiones. El límite del campo de visión depende, a su vez, del tipo de ocular: de su diámetro y de su posición en la cavidad abdominal, que limita el acceso a ciertos órganos.


Figura 1. Material endoscópico: cámara conectada
al ocular, insuflador unido a la camisa del ocular
y aguja de punción insertada en la cánula del ocular.
Evitaremos la endocospia en su forma invasiva como examen complementario en los animales obesos, ya que el acúmulo de grasa dificulta la exploración y los movimientos quirúrgicos difíciles, en los que presentan una insuficiencia cardiaca o una insuficiencia respiratoria grave, en animales con problemas de coagulación, con una ascitis y en las hembras en gestación avanzada.

Material necesario
El endoscopio está compuesto de un sistema de insuflación controlada, puesto que para ver los órganos es indispensable introducir aire filtrado o CO2 con un insuflador automático, o en el caso de encontrarse en condiciones de campo con una pera. En general, es suficiente una presión de 100 mm Hg, un ocular (rígido o flexible) unido a una fuente luminosa, un instrumento para ejercer presión (pinzas de presión), otro para el desplazamiento y la extracción de tejidos (agujas, pinzas de disección, de biopsias) y una cámara y un monitor (figura 1). Para los reptiles entre 50 g y 50 kg de peso vivo los oculares adecuados son los de 2,7 mm. Una lentilla con un ángulo de vista de 30° ofrece un confortable campo de visión. La endoscopia flexible se utiliza, sobre todo, en los ofidios.

Principales indicaciones
Las indicaciones de la endoscopia en los reptiles son más diagnósticas que terapéuticas. Entre ellas encontramos:
• El sexaje de especies que no presentan dimorfismo sexual, de reptiles jóvenes que no han expresado todavía sus características secundarias, etc.
• La evaluación del estado reproductor de las gónadas (figuras 2 y 3).
• La evaluación del estado sanitario del animal a través de la exploración del conjunto de vísceras y órganos intra-abdominales, especialmente en los animales en cuarentena.
• Biopsias selectivas.
• Balances de extensión en oncología.
• Intervenciones endoquirúrgicas.


Figura 2. Testículo de un
camaleón común (Chameleo chameleo).

Figura 3. Ovario arracimado de un
escíncido de lengua azul.

¿Cómo realizar la endoscopia?
A continuación se explican los pasos a seguir para realizar una endoscopia en los reptiles.

Anestesia
Se debe someter a dieta previa durante 18 h a los quelónidos y saurios, y durante 72-96 h a los ofidios.

El animal debe aclimatarse, manteniéndolo en el límite superior de su temperatura corporal. Ya que cada especie posee su temperatua media, lo más conveniente es que la mayor parte del tiempo la temperatura se encuentre alrededor de los 30 °C (se deben utilizar incubadoras, alfombras calefactoras, bolsas de agua caliente, etc.).

Los protocolos de inmovilización química utilizados en los reptiles para la realización de una endoscopia se encuentran resumidos en la tabla.


La desinfección es habitual. La incisión de la piel se efectúa con un bisturí (entre la primera y la segunda escama en las serpientes).

Para la disección se alcanza la membrana celómica, se levanta con una pinza cocodrilo y se punciona con la ayuda de una tijeras o de una lámina. Después del examen, el peritoneo y los músculos se suturan en un solo plano con un hilo reabsorbible con uno o dos puntos simples en U. La piel se vuelve a suturar con hilo no reabsorbible de la misma forma.

Las vías de acceso
En el caso de las tortugas, los animales se colocan en decúbito lateral y se accede por el medio de la fosa ínguino-femoral derecha.

Los lagartos se colocan en decúbito lateral o dorsal, para acceder por el límite entre el segundo y el último tercio del segmento tórax-abdomen (figura 4). Evitaremos una incisión en el medio del abdomen, ya que se encuentra la vena ventral. Un solo enfoque permite examinar la mayoría de los órganos. Los dos puntos de referencia son el corazón (que lo adivinamos pegado detrás del hígado) y los riñones (los órganos más caudales, excluyendo el aparato digestivo).


Figura 4. Una de las vías de acceso en los lagartos: segundo/último tercio del segmento toracoabdominal, con el animal en decúbito dorsal.

Las serpientes se posicionan en decúbito lateral.
En los ofidios a veces es necesario abrir varias vías de acceso para poder efectuar una exploración completa. Presentan la peculiaridad de que la neumoscopia puede efectuarse por vía percutánea, de forma retrógrada, entrando en los sacos aéreos (muy poco vascularizados). El acceso se efectúa a la derecha, a media distancia entre el corazón (localizado visualmente) y la posición del polo craneal del riñón derecho (hacia el 52-58% de la longitud de la cabeza-cloaca en los boidos).

Exploración general en los lagartos
En el caso de los lagartos la exploración se inicia por la parte caudal: el polo craneal de los riñones a veces es visible. Si existe nefromegalia, los riñones se extienden en el celoma caudo-dorsalmente, lo que facilita una eventual biopsia.

Siguiendo dorsalmente las venas renales, cranealmente nos encontramos encima de las gónadas (ovarios o testículos). En la estrechez próxima a las gónadas se encuentran las glándulas suprarrenales. La observación de la glándula suprarrenal izquierda no supone, en general, ningún problema. La derecha es más difícil de localizar.

En la fase de actividad sexual las glándulas pueden estar ocultas por unas gónadas voluminosas. Podemos seguir los uréteres hasta el urodeum de la cloaca. La vejiga presenta una posición caudo-ventral entre los cuerpos grasos. Se puede mostrar voluminosa o, a veces, casi ausente. Es necesario prestar mucha atención para no causar un traumatismo en su fina membrana. La primera dificultad, relativa gracias al insuflador automático, consiste en deshacerse de los importantes cuerpos grasos situados lateral y caudalmente en la cavidad celómica.

El hígado es el órgano más fácil de observar. Está situado en posición ventral. Caudalmente al hígado se encuentran el estómago, el bazo y el páncreas. Aunque el resto del tracto digestivo, incluido el intestino grueso, es a menudo voluminoso, el ciego ocupa una gran parte del celoma, la segunda mitad caudal generalmente a la derecha. Es necesario manipular el tracto gastrointestinal para visualizar bien el páncreas y el bazo.

Rodeando cranealmente al hígado, podemos observar el pleuroperitoneo, el corazón y las partes craneales del pulmón. Los pulmones se observan con insuflaciones intermitentes.

Órganos visibles en la cavidad peritoneal
En todos los casos los riñones se sitúan en la extremidad caudal de la cavidad. El segmento posterior del riñón en ciertos lagartos macho es dimórfico; aumenta el volumen durante la estación reproductiva, ya que contribuye a la producción de fluido seminal.

En las tortugas la vejiga es bilobulada. La membrana vesical es fina en la mayoría de los reptiles. El examen endoscópico permite un diagnóstico del sexo en las especies monomórficas en un estado precoz. El aspecto de los ovarios varía en función del estado fisiológico de la reproducción (figura 5). Se encuentra, más o menos, la tríada gónadas-riñones-suprarrenales en las tortugas. En los lagartos se observa el dúo suprarrenales-gónadas. El ovario derecho está situado al lado de la vena cava. El izquierdo está separado de la vena cava por la glándula suprarrenal.

La exploración del aparato digestivo permitirá visualizar el peristaltismo. El hígado es oscuro con bordes puntiagudos. En los reptiles la pigmentación melánica observada es fisiológica y corresponde a los melanomacrófagos (figura 6). En las tortugas el hígado está pegado al corazón y los pulmones fijados dorsalmente al caparazón.

En los iguánidos el bazo es alargado, en forma de judía en los quelonios y más o menos esférico en los ofidios. Los pulmones se presentan con aspecto típico en malla de abeja (figuras 7 y 8). Los largos vasos recorren superficialmente la superficie.

El pericardio es traslúcido con vasos superficiales. En la mayoría de las especies está fijado al esternón ventralmente por un tejido blando (excepto en los varanos) que puede aparecer fisiológicamente menos transparente, incluso coloreado, en función de las especies.

Figura 5. Ovario en forma de racimo con el cuerno uterino de un galápago europeo (Emys orbicularis). Figura 6. Hígado marrón con bordes puntiagudos. Hígado normal de una tortuga griega.
Figura 7. Pulmón insuflado de una iguana verde. Los pulmones se presentan con el aspecto típico de malla de abeja. Figura 8. Neumonía en una iguana. Comparar el aspecto de los pulmones con el de los pulmones de la figura anterior.

Endoscopia no invasiva
Los endoscopios rígidos pueden utilizarse para explorar la tráquea, el esófago y el estómago en los reptiles de pequeño tamaño (5 kg de peso vivo). En el resto de los casos es indispensable un endoscopio flexible. A menudo es necesario insuflar las vías digestivas.

En los reptiles la tráquea está compuesta de anillos cartilaginosos. Los anillos son completos en las tortugas y en muchas serpientes, pero incompletos en la mayoría de los lagartos. En los boidos los anillos también son incompletos (la cara ventral de la tráquea es cartilaginosa, su cara dorsal es únicamente membranosa), por lo que los exámenes deben efectuarse con suavidad para evitar cualquier traumatismo.

El esófago es, en general, muy dilatable, con las paredes delgadas y plisadas longitudinalmente. La mucosa es simple y ciliada. En los quelonios este epitelio es de tipo pavimentoso estratificado. La cavidad estomacal está, normalmente, cubierta de pliegues longitudinales orientados hacia el píloro. Es preciso prestar atención a la cobertura del estómago que siempre está bien marcada en los quelonios. Esta cobertura en los cocodrilos es de tal forma que el cardias y el píloro están muy próximos el uno al otro. En los dos casos la exploración endoscópica completa de este órgano es imposible.

Peculiaridades anatómicas
En el momento de la realización de una endoscopia a un reptil es importante tener en cuenta algunos detalles de su anatomía.

Lagartos
Los lagartos (escíncidos, iguánidos, helodermátidos, agamidas y geckónidos) no poseen separación de la cavidad pleuroperitoneal entre los hombros. Caudalmente al corazón se encuentra el hígado, casi en el centro del cuerpo. El intestino está fijado dorsalmente por el mesenterio. En la cavidad peritoneal se encuentran dos cuerpos grasos simétricos, laterales y caudales. Partiendo de la pelvis, pueden extenderse cranealmente hasta el corazón en los animales obesos.
En los varanos y en los cocodrilos existe un septo pospulmonar que separa la cavidad peritoneal de la pleural, dividida a su vez en dos cavidades simétricas por el mediastino.

Quelonios
En los quelonios, los pulmones se fijan dorsalmente al caparazón y están separados ventralmente de otros órganos internos por un septo horizontal. Los septos horizontal y pospulmonar son normalmente transparentes.

Serpientes
A pesar de que existen muchas diferencias en la coloración, la talla o la biología de las distintas especies, la topografía anatómica de las serpientes es relativamente estable. En la mayoría, el pulmón izquierdo es mucho más pequeño que el derecho, así como ausente en numerosos casos. Sin embargo, en los boidos los dos pulmones tienen casi la misma longitud.
El esófago, el estómago, el hígado y los órganos genitourinarios son todos alargados. El hígado generalmente no está dividido en lóbulos. En su borde posterior se encuentran la vesícula biliar y el páncreas. Ningún límite preciso separa ordinariamente el estómago y el esófago, muy estrecho.
Los riñones son pares y lobulados. Su cara ventral es plana mientras que la dorsal es convexa y está dividida en numerosos lóbulos dispuestos en una serie cráneo-caudal. El rinón derecho está, por regla general, situado más cranealmente. No tienen vejiga. Las glándulas suprarrenales y las gónadas están situadas cerca del polo craneal del riñón.


Bibliografía disponible en: www.argos.grupoasis.com/bibliografias/endoscopiareptiles115.doc
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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    3295 | Peter James bryan Fernandez - 02/12/2012 @ 20:45:05 (GMT+1)
    Me ha gustado la presentación. Pero me gustaria saber que diferencia hay entre la traque de los reptiles y la nuestra
    2115 | Pablo Teijeiro López - 19/06/2011 @ 10:01:03 (GMT+1)
    Buen artículo Norin, enhorabuena.
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