argos.portalveterinaria.com

Cómo mejorar la eficacia de la inmunoterapia en el tratamiento de las enfermedades alérgicas

Cómo mejorar la eficacia de la inmunoterapia en el tratamiento de las enfermedades alérgicas
Los datos sobre la eficacia de la inmunoterapia varían entre el 50% y el 85%, según el autor. Aunque son muchos los factores que interfieren en la mejoría del paciente, la constancia en el tratamiento y un abordaje terapéutico integral son claves para situar dicha eficacia en el porcentaje más elevado.
Vicente Zalve
Director General de Alergovet
Imágenes cedidas por el autor

Las enfermedades alérgicas son cada día más frecuentes en la consulta veterinaria, y llegan a representar unos porcentajes tan altos que en algunos casos se ha hablado de ellas como la epidemia del siglo XXI. Lo que sí es cierto es que enfermedades como la dermatitis atópica (DA), la dermatitis atópica por picadura de pulga (DAPP), la alergia alimentaria (AL) y ciertos trastornos de tipo asmático son parte muy importante en el trabajo diario de los veterinarios y deben ser consideradas como posible etiología de problemas dérmicos, respiratorios o gastrointestinales en los protocolos diagnósticos.

Aunque no debemos olvidar nunca que el diagnóstico de estas enfermedades es clínico, la realización de pruebas complementarias que nos permitan identificar los alergenos causantes de estas patologías -como pruebas intradérmicas o serológicas- son fundamentales a la hora de planificar el tratamiento etiológico de las mismas: inmunoterapia y dietas de eliminación.

La inmunoterapia debería ser el tratamiento de elección en el manejo de la DA y de problemas de tipo asmático (más frecuentes en caballos y gatos). Así lo indica la OMS en un artículo de opinión en el caso de alergia en humanos. El motivo es que es el “único tratamiento etiológico” que existe para este tipo de enfermedad.

Sin embargo, según todos los estudios realizados, su eficacia no es del 100%, y el porcentaje varía entre el 50% y el 85% según especies y autores. Siempre que se instaure un tratamiento de hiposensibilización, el objetivo debe ser alcanzar el máximo nivel de eficacia.

Para ello debemos tener en cuenta una serie de factores que pueden incrementar este nivel:

Selección del animal
Aunque a priori es imposible determinar qué animales van a responder mejor o peor, sí que podemos establecer unos criterios que nos ayuden a decidir a qué animales poner en tratamiento hiposensibilizante:
• El primer factor y más importante es el convencimiento y colaboración del propietario. Sin su total colaboración y paciencia es difícil poder mantener el tratamiento el tiempo suficiente para que sea efectivo, y que además esta efectividad se mantenga en el tiempo.
• La edad del animal también es un punto importante. Normalmente, hasta el año de edad el animal no suele tener su sistema inmunitario maduro, por lo que los niveles de IgE frente a determinados alergenos pueden variar, aumentando, disminuyendo e incluso cambiando los alergenos positivos.


Aplicación de inmunoterapia.

Selección de los alergenos
Quizás este punto sea el más importante de todos. Una buena selección cualitativa y cuantitativa de los alergenos es primordial para el buen funcionamiento de la inmunoterapia.

Historia clínica
La historia clínica nos va a dar la primera orientación sobre qué alergenos incluir en la vacuna.
• Estacionalidad: nos indica si el origen es más de alergenos de exterior o de interior.
• Hábitat del animal: nos va a orientar -si es un animal casero- hacia ácaros y hongos, o -si es un animal con contacto exterior- hacia pólenes y ácaros.
• Ubicación geográfica: aunque en cualquier región de España puede aparecer alergia a cualquier tipo de alergeno, hay una clara prevalencia de ciertos alergenos por áreas geográficas que nos indican una mayor o menor importancia. Así, en zonas costeras e islas la mayor prevalencia e importancia corresponde a los ácaros (polvo y almacenamiento) debido a la relación temperatura/humedad que favorece su proliferación. En cambio, en zonas de interior como ambas mesetas, Aragón, etc. suele ser mucho más frecuente la alergia a pólenes.

Alergenicidad
No todos los alergenos tienen la misma capacidad alergénica. Por tanto, a nivel clínico e importancia a la hora de incluirlos en una vacuna o no, podemos diferenciar tres grandes grupos:
• Alta alergenicidad. Entendemos por alergenicidad la capacidad de inducir una respuesta alérgica sintomática en el animal debido a la composición proteica y a su frecuencia en el medio ambiente. Por tanto, estos alergenos serán los prioritarios a la hora de decidir si se incluyen en la inmunoterapia o no.
• Alergenicidad media. Sólo deberán incluirse en el caso de niveles de IgE muy altos en comparación con otros alergenos o cuando el número total de alergenos sea bajo.
• Alergenicidad baja. Sólo se incluirán si aparecen como únicos responsables de la sintomatología.

Los principales alergenos se clasifican en la tabla 1. De todos modos, esta clasificación debe siempre matizarse en función de otros parámetros, como los indicados en el punto anterior.


Número de alergenos positivos
Aunque no existe ninguna regla definitiva, está claro que cuantos menos alergenos diferentes se incluyan en la inmunoterapia mejor, ya que a medida que aumenta el número disminuye la concentración de cada uno de ellos. Así, se recomienda no incluir más de cinco alergenos, y como máximo ocho ó diez. Si tenemos un animal que presente reactividad a un número alto de alergenos, deberemos hacer una selección de los mismos, incluyendo sólo los más importantes.

Los criterios de selección serán los indicados en los puntos anteriores, y los otros dos criterios que también deben ser siempre considerados son:
• Grupos de alergenos. Es conveniente centrarse en los grupos más importantes, e intentar mezclarlos lo menos posible. Un grupo que debe incluirse sólo en caso de alta reactividad y que no debe mezclarse con otros es el de los hongos.
• Reactividad cruzada. Muchos pólenes y ácaros presentan reactividad cruzada, por lo que si incluimos los más alergizantes estaremos cubriendo muchos de ellos.
En este punto, y aunque de la dieta hablaremos más adelante, conviene saber que muchas proteínas que producen reacciones alérgicas son comunes entre algunos pólenes y algunos alimentos; por lo que a la hora de elegir una dieta para un animal alérgico siempre deberemos tener este factor en cuenta.
En las tablas 2 y 3 se muestran unas reactividades cruzadas más importantes.
• Umbral del prurito. También es muy importante tenerlo en cuenta este concepto a la hora de diseñar el contenido de alergenos de un tratamiento hiposensibilizante.

El efecto de la reacción inmunológica de los complejos alergeno–IgE es un efecto aditivo. Sólo a partir de un determinado umbral comienzan a aparecer los distintos síntomas, especialmente el prurito. Por tanto, es mucho más importante y efectivo “atacar” a un número bajo de alergenos, pero hacerlo de una forma efectiva -ya que con esto conseguiremos bajar por debajo del umbral y clínicamente el animal mejorará sustancialmente-, que no “atacar” a todos los alergenos reactivos pero con concentraciones de extractos alergénicos tan bajos que no son efectivas.



Pautas de aplicación
Hoy en día existen distintas pautas de inicio para aplicación de la inmunoterapia. En España las más comunes son las dos que se utilizan con los extractos tipo depot: pauta de veinte semanas y de dos semanas o “agrupada”.

Las dos presentan unos niveles de eficacia y seguridad similares, y la única diferencia es el factor tiempo, más corto en la segunda. La utilización de pautas agrupadas mejora el nivel de respuesta por tres motivos claros:
• Mejor control por parte del veterinario. Al realizarse en tres sesiones programadas evitamos riesgos de olvido de las inyecciones, intervalos inadecuados, etc.
• El propietario acepta mucho mejor este tipo de calendario y el nivel de cumplimiento es mucho mayor.
• La mejoría de los síntomas aparece mucho antes.

Ácaro de almacenamiento. Olivo polinizando.

Duración del tratamiento
En este punto tampoco hay un consenso total, pero sí que parece que casi todos los especialistas marcan dos pautas muy claras:
• Antes de retirar el tratamiento por falta de eficacia debemos tener al animal con inmunoterapia al menos un año.
• En caso de mejoría de la sintomatología (total o parcial) el tratamiento debe mantenerse al menos durante 3-5 años, aunque algunos autores recomiendan mantenerlo de por vida.

Estos dos puntos son muy importantes a la hora de conseguir la máxima eficacia en la inmunoterapia.

En caso de una suspensión del tratamiento -bien por desidia del propietario, bien por decisión del veterinario- y una recaída del animal; antes de retomar el mismo se debe analizar cuidadosamente la situación:
• Si han pasado tres meses o menos desde la última inyección se puede retomar la vacunación sin problemas.
• Entre tres y seis meses se debe empezar con dosis más bajas (la mitad aproximadamente) e ir aumentándolas poco a poco.
• En caso de más de seis meses se debe realizar de nuevo una pauta de inicio. En estos casos es muy conveniente plantearse si la reaparición sintomática se ha debido sólo a un cese del tratamiento o a una nueva causa de alergia (nuevos alergenos ambientales o alimentarios).

Medidas complementarias
La alergia y la DA son enfermedades que requieren un abordaje terapéutico integral. El confiar la remisión sintomatológica exclusivamente a la inmunoterapia es un error, que en muchas ocasiones nos lleva a desechar esta opción terapéutica, cuando unida a otras medidas complementarias podría alcanzar ciertos niveles de eficacia.

Estas medidas son muy variadas, y es muy importante explicar en profundidad al propietario que sin ellas, y sin una constancia, no alcanzaremos el éxito terapéutico.

Tratamientos coadyuvantes
En ocasiones la inmunoterapia no genera por sí sola una remisión del 100% de la sintomatología y es necesario un apoyo de otros tratamientos farmacológicos.

En principio el más utilizado es la corticoterapia, siempre que las dosis utilizadas sean antiinflamatorias y no inmunosupresoras (<1mg/kg/día) no existe ningún problema en la combinación; es más, en determinadas circunstancias es recomendable. Así, en las fases iniciales de la inmunoterapia una combinación de dosis bajas de corticoides evita que la persistencia sintomatológica haga que el propietario abandone el tratamiento, y mejora la calidad de vida del animal hasta que la hiposensibilización haga efecto.

También es importante tener en cuenta que si con la inmunoterapia conseguimos bajar la dosis de corticoides de forma drástica, esto significa un éxito y debemos mantener ambos tratamientos.

Otros tratamientos como corticoides locales, antihistamínicos, etc. pueden ayudar a mejorar la eficacia de la inmunoterapia en momentos puntuales.

Baños
Si tenemos en cuenta que en los animales (especialmente perros y gatos) la vía más importante de entrada de los alergenos es la vía transdérmica; los baños contribuirán de forma muy importante a la eficacia de otros tratamientos mediante tres efectos:
• Efecto arrastre. El agua elimina de la piel del animal los alergenos depositados en ella.
• Efecto calmante. El agua fría del enjuagado calma el prurito y disminuye la inflamación.
• Efecto regenerador dérmico. Un champú adecuado al problema del animal va a mejorar la integridad de la barrera dérmica, evitando así la entrada de alergenos.

Los baños deben ser lo más frecuentes posible, según las características de cada animal (tamaño, hábitat, disponibilidad del propietario, etc.).

Dieta
Aun en el caso de que el animal no presente alergia alimentaria, una buena dieta es clave.

Las dietas específicamente formuladas para problemas dérmicos mejoran la barrera dérmica, con la importancia que ya hemos visto que esto tiene.

Otro punto importante es el manejo de los piensos en caso de la alergia a ácaros. Hay estudios que han demostrado que un pienso abierto 20-30 días desarrolla la presencia de ácaros de almacenamiento en su interior (Acarus siro y Tyrophagus putrescientiae, principalmente). También se ha demostrado que proteínas de estos ácaros atraviesan la barrera intestinal y alcanzan el flujo sanguíneo, generando así reacciones alérgicas. Para solucionar este aspecto, se recomienda que en caso de animales alérgicos a ácaros se compren sacos pequeños de pienso o se hagan porciones y se congele, evitando de esta manera la contaminación por ácaros.

Control de infecciones
Es muy importante la vigilancia continua del animal para evitar piodermas o infecciones por levaduras. Si el animal tiene una infección puede entrar en un círculo vicioso infección -> aumento del prurito -> rascado -> lesiones en piel -> empeoramiento de la infección, etc., del que puede ser difícil salir.

Así, un tratamiento rápido puede ser clave. Incluso muchos autores recomiendan que en animales con mucha propensión a las piodermas, se les administre una terapia antibiótica en pulsos para mantener la colonia bacteriana de la piel controlada. Esta terapia consiste en la administración de cefalosporinas a dosis habituales pero sólo dos días a la semana.

Además, hay que recordar que el estafilococo (bacteria más frecuente en la piel) es pruriginoso per se, con lo que un buen control del mismo ayuda a la disminución del prurito.


Polen al microscopio electrónico.
Otras medidas
Existen muchas otras medidas que nos ayudan a mejorar el estado del animal y, por tanto, la eficacia de la inmunoterapia, como son: un buen control de pulgas, evitar zonas con alto índice de pólenes en la época de polinización (sobre todo al amanecer y al atardecer), no limpiar las habitaciones en presencia del animal, cepillarlos lo más frecuentemente posible, evitar que se tumben en mantas, colchas, edredones y alfombras, etc.

Sin embargo, la más importante de todas es la comunicación con el propietario para transmitirle la importancia de todos estos puntos, y detectar posibles cambios en el animal cuanto antes para poder actuar a tiempo y de forma eficaz, así como transmitir la importancia de cualquier mejoría en el animal por pequeña que pueda parecer.

Conclusiones
Como conclusión podemos decir que el abordaje terapéutico en las enfermedades alérgicas debe ser integral. Se debe contemplar el máximo de aspectos posible y ser constante en el tiempo.

Si tenemos en cuenta todo esto podremos alcanzar unos niveles de eficacia con la inmunoterapia que se acercarán más al 85% de algunos autores que al 50% de otros.

Tampoco debemos olvidar que cualquier nivel de mejoría en la sintomatología del animal supone un éxito en una enfermedad compleja y, por tanto, debemos seguir ese camino y no abandonarlo por no haber alcanzado el 100%.


Fabricación de inmunoterapia.

Gramínea.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (11)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit

Foro asociado a esta noticia:

  • Cómo mejorar la eficacia de la inmunoterapia en el tratamiento de las enfermedades alérgicas

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    2131 | paula - 30/06/2011 @ 18:05:49 (GMT+1)
    Muy buenas las dos notas que salieron sobre hipersensibilidad e inmunoterapia, muy utiles! Me aportaron muchos datos. Gracias. Paula

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

    Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
    Edita: Grupo Asís Biomedia, S.L. Centro Empresarial El Trovador, planta 8, oficina I, Plaza Antonio Beltrán Martínez, 1, 50002 Zaragoza (España) Contacto