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El estado de la piel puede ser un síntoma de un problema que afecta a todo el organismo

Última actualización 19/07/2011@09:47:17 GMT+1

Varios tipos de enfermedades infecciosas, nutricionales, metabólicas, endocrinas y oncológicas tienen reflejo en la piel. Un manto brillante y denso hace pensar que un animal está sano, mientras que un pelo opaco, apagado, ralo y pobre, con zonas de alopecia, es indicativo de que puede estar desarrollándose alguna patología.

Alicia Cózar Fernández
C.V. Fuente del Moral
Moralzarzal (Madrid)
Imágenes cedidas por la autora

La piel representa el 12% del peso corporal del animal adulto, y es el órgano más visible y más extenso del organismo. No es de extrañar, pues, que refleje con precisión el estado del mismo… Un manto brillante y denso induce a pensar que un animal está sano, mientras que un pelo opaco, apagado, ralo y pobre, con zonas de alopecia, es indicativo de que puede estar desarrollándose algún proceso morboso.

La piel y sus anejos se ven afectados por numerosas hormonas y en algunos casos las alteraciones dermatológicas preceden a los signos sistémicos; en un proceso endocrino, tarde o temprano se va a producir la pérdida de pelo.

Además, la piel necesita una importante fracción de parte de la proteína que ingiere el animal para mantenerse en condiciones óptimas, y un porcentaje variable de ácidos grasos que depende de diversos factores. Esto significa que cualquier situación que precise unos requerimientos nutricionales específicos va a “robar” parte de esa proteína a la piel, la cual “protestará” mostrando alguna de las manifestaciones que vamos a señalar a continuación.

Malnutrición

Ante cualquier problema de piel se debe averiguar cuál ha sido y es la nutrición del animal y considerar una posible mejora. Incluso en casos en que parece que todo es correcto, se deben tener en cuenta las condiciones de conservación del pienso, que también influyen en sus propiedades (cuando los sacos se quedan abiertos la grasa se enrancia y pierde la biotina, vitaminas D y E y los ácidos grasos esenciales).

Se debe determinar si el mal estado del pelo del animal es consecuencia exclusiva de la mala alimentación, es decir, sufre una dermatosis nutricional primaria, o se trata de lesiones dermatológicas originadas por otros procesos.

Es difícil concluir en el examen físico que las lesiones con las que se presenta un animal son consecuencia de la dieta. Las manifestaciones clínicas que nos vamos a encontrar son poco variables: casi siempre el pelo se presenta ralo y escaso, hay descamación y seborrea, tanto seca como oleosa, y pueden presentarse amplias zonas de alopecia. Es decir, características comunes a otros muchos procesos dermatológicos, consecuencia del déficit de un nutriente concreto (ácidos grasos esenciales, proteínas, oligoelementos como el zinc y el cobre…) o bien de un conjunto de ellos. Es imposible tener un pelo y piel sanos si no se cumplen unos mínimos en la dieta, que en el caso de la proteína son alrededor del 25% sobre materia seca en el caso del perro y del 33% en el gato.

Leishmaniosis

Los signos sistémicos de esta enfermedad infecciosa causada por el protozoo Leishmania infantum y muy bien conocida en nuestro país son numerosos y variados, entre ellos: linfadenopatía generalizada, hepatoesplenomegalia, insuficiencia renal, caquexia… Pero, ¿cómo se producen las lesiones cutáneas? Son debidas a los mecanismos patogénicos de inflamación crónica granulomatosa y al depósito de complejos inmunológicos, en el caso de las lesiones por vasculitis. Hay varias presentaciones clínicas, pero todas tienen en común que son no pruriginosas, de evolución crónica y generalmente con distribución simétrica. La más común es una dermatitis exfoliativa: seborrea seca, con escamas finas y plateadas, que puede afectar a toda la superficie corporal pero que es generalmente más llamativa en pabellones auriculares, cabeza y extremidades.

Otros animales presentan úlceras crónicas, no dolorosas, en pabellones auriculares y puntos de presión. Se puede encontrar también Leishmania en el interior de algunos nódulos (forma nodular) y también hay casos de leishmaniosis que se asemejan a una pioderma generalizada, cursan con un cuadro papulopustular estéril y que, por tanto, no responderán a antibióticos (figura 1).

En todo caso de leishmaniosis cutánea se deben realizar raspados profundos, ya que no es extraño encontrar asociado un cuadro de demodicosis.


Figura 1. Cuadro generalizado de dermatosis pustular en Epagneul Breton con leishmaniosis.

Síndrome de Cushing

Esta endocrinopatía causada por disfunción de las glándulas adrenales tiene su origen en las propias adrenales (Cushing adrenal) o bien en la hipófisis (Cushing hipofisario). Puede producirse de manera yatrógena por la administración de glucocorticoides, típicamente para el tratamiento de la alergia y otros procesos crónicos. Cundo se da espontáneamente, suele presentarse en animales de edad mediana o mayores, de forma lenta e insidiosa, provocando tanto síntomas generales como cutáneos que pueden concurrir o no en el tiempo.

Como signos frecuentes, se observa poliuria-polidipsia (éste suele ser el motivo de consulta), letargia y debilidad muscular además del típico abdomen “péndulo” (figura 2). En la piel, la hipercortisolemia se refleja en una piel delgada e hipotónica, debido a la supresión de síntesis de ADN y alteraciones de queratinización y atrofia pilosebácea que produce alopecia simétrica con hiperpigmentación. Los vasos sanguíneos cutáneos se muestran prominentes, aunque frágiles, y pueden verse muy marcados sobre todo en la piel del abdomen.

Hay dilatación y queratosis folicular, lo que predispone a la aparición de comedones. Además, por los cambios en la estructura de las proteínas, se produce una mineralización de las fibras de colágeno que se traduce en placas blanquecinas que constituyen la calcinosis cutis: depósitos distróficos de calcio en la superficie cutánea, que en casos avanzados pueden tomar consistencia similar al hueso.


Figura 2. Abdomen péndulo y pérdida de pelo en síndrome de Cushing en un Yorkshire.

Necrosis epidérmica metabólica

También llamada síndrome hepatocutáneo o dermatitis necrolítica superficial, término extrapolado del mismo proceso humano, en el que se ha descrito como consecuencia de tumores pancreáticos secretores de glucagón (glucagonomas).

En los perros, la disfunción pancreática parece tener menos importancia que la hepática, que puede tratarse de neoplasia o, en algunos casos, de procesos degenerativos como cirrosis.

Las lesiones cutáneas observadas son debidas a las deficiencias de biotina, ácidos grasos esenciales, aminoácidos y zinc. Se produce una degeneración de los queratinocitos que determina un edema y degeneración de las capas epidérmicas. Las lesiones cutáneas son costrosas y es frecuente que se presenten ulceradas.


Figura 3. Hiperqueratosis y agrietamiento de almohadilla en perro con síndrome hepatocutáneo.


Figura 4. Lesiones hiperqueratósicas y costrosas
en síndrome hepatocutáneo.

Figura 5. Alopecia en región del collar en sertolinoma.

Figura 6. Mismo animal del caso anterior con asimetría
testicular y alopecia perigenital.
Suelen preceder a las manifestaciones sistémicas, y afectan a las almohadillas plantares (figura 3), áreas mucocutáneas, fundamentalmente labios y párpados (figura 4), vientre, pabellones auriculares… Estas lesiones costrosas son semejantes -tanto en su localización como en su apariencia- al pénfigo foliáceo, la dermatosis por déficit de zinc y el lupus eritematoso sistémico. El estudio anatomopatológico, si bien no es patognomónico, es altamente sugestivo, ya que a bajos aumentos se puede apreciar una triple capa rosada, blanca y azul similar a la bandera francesa. En gatos se observa raramente, asociado a carcinomas pancreáticos, linfoma intestinal o hepatopatía. En esta especie, además, se ha observado colonización secundaria por Malassezia en los casos diagnosticados.

Endocrinopatías felinas

Todos los gatos viejos con cambios en la piel y el pelo deberían ser evaluados para detectar trastornos endocrinos. Los más frecuentes en la especie felina son la diabetes mellitus y el hipertiroidismo, anteriormente infradiagnosticado en nuestro país. Cada una de estas enfermedades tiene signos específicos aunque comparten algunos como poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso. Los síntomas cutáneos están presentes en el 30% de los casos, aproximadamente.

Los gatos afectados muestran un pelaje seco, frágil y delgado, incluso con zonas alopécicas focales. Se observa un aumento del acicalamiento y seborrea que puede ser seca o de tipo oleoso. La piel se adelgaza y en casos crónicos puede llegar a alopecia completa en el tronco, similar a la que aparece en el hiperadrenocorticismo, aunque esta enfermedad se da con menor frecuencia en los felinos por su mayor resistencia a la acción de los corticoesteroides.

Tumor de células de Sertoli

También llamado sertolinoma, es un tumor testicular que se ha observado con más frecuencia en perros criptórquidos. Este hecho se relaciona con el aumento de temperatura al que está sometido el testículo intraabdominal y que predispone a las células a adquirir características tumorales y proliferar desordenadamente. Alrededor de 1/3 de los perros que sufren este tipo de tumor presentan síntomas cutáneos, ya que se produce un aumento de producción de estrógenos. Los pelos se depilan con facilidad y generalmente se aprecia la piel hiperpigmentada. Se observan zonas de alopecia que puede comenzar en la región del cuello (figura 5) y progresar lentamente hacia costados y área perigenital (figura 6). En raras ocasiones se generaliza a todo el tronco.

En el examen histopatológico encontramos dilatación y atrofia foliculares, responsables de la alopecia, telogenización de los folículos pilosos, melanosis epidérmica y atrofia de las glándulas sebáceas (lo que confiere al animal un aspecto de “viejo”).

La piel de las zonas afectadas puede sufrir una infección bacteriana secundaria y consecuentemente el animal presentar prurito; si esto no ocurre, generalmente se trata de alopecias que cursan sin ocasionar molestias al animal.

Reacción medicamentosa

La administración de fármacos puede inducir una reacción adversa en el organismo, y la piel es uno de los órganos afectados con más frecuencia. Los medicamentos implicados pueden pertenecer a cualquier grupo farmacológico y haber sido administrados por cualquier vía. En todos los casos dermatológicos (figuras 7 y 8) se debe realizar una anamnesis cuidadosa, investigando si el animal ha sido bañado recientemente y el historial de administración de fármacos, incluyendo vacunas, antiparasitarios internos y externos... Algunas reacciones son predecibles (por ejemplo, la alopecia en caso de agentes anticancerosos) pero hay otras muchas que son idiosincráticas, independientes de la dosis y que se relacionan con una susceptibilidad genética individual o con la respuesta inmune del individuo.

Para complicar un poco más el diagnóstico, la reacción cutánea medicamentosa puede presentarse con muy diversos cuadros dermatológicos, entre otros una reacción urticariforme, angioedema, foliculitis, eritrodermia exfoliativa, pustulosis generalizada, etc. Consecuentemente, el estudio anatomopatológico puede corresponder a cualquiera de estas manifestaciones clínicas, por lo que el diagnóstico definitivo se obtendrá por la historia clínica y exclusión de otras causas.


Figura 7. Alopecia y costras en reacción medicamentosa. En este caso el fármaco implicado fue cefadroxilo.


Figura 8. Eritema y costras en reacción a la administración de sulfamidas.
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  • Manifestaciones dermatológicas de enfermedades sistémicas

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    2146 | Alvaro - 13/07/2011 @ 18:36:35 (GMT+1)
    Excelente articulo,felicitaciones pero hubiera sido mejor si tambien se hacia mencion al tratamiento de los casos.
    Saludos
    2144 | VICENTE - 13/07/2011 @ 15:55:45 (GMT+1)
    Buen art de alimentación y dermatologia
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