La última edición de la
revista Ateuves (número 33, julio/agosto 2011) incluye un artículo de las especialistas en Etología Almudena Borja Cepeda y Lidia Nela Rubio Laguna, sobre cómo se forja el comportamiento del perro adulto durante sus etapas de desarrollo.
Las autoras indican en el artículo que si se conocen las necesidades de los cachorros, además de prevenir problemas de conducta, se conseguirá que los perros adultos más resistentes al estrés. No obstante, indican que hay mucho desconocimiento en este campo.
Una vez conocido el desarrollo del comportamiento del perro, lo más complicado es posiblemente explicarle al propietario del animal, al cliente, qué debe hacer. “Dar un consejo en una consulta puede ser fácil, pero es muy difícil que finalmente sea aprovechado. Hay que intentar que el propietario no se sienta culpabilizado, aliarse con él, contarle la información sobre el desarrollo de la conducta del cachorro a medida que vaya preguntando y que sea él mismo quien deduzca la solución”, dicen las autoras.
Lo ideal al adquirir o adoptar un cachorro es imitar lo que ocurriría si permaneciese con su madre, sus hermanos, otros perros adultos, etc. Tanto los estímulos que va recibiendo la madre durante la preñez como los que recibe ya el cachorro durante los periodos de recién nacido (hasta los 15 días), de transición (de los 15 a los 22 días de vida aproximadamente) y socialización (a partir de la cuarta semana de vida) influyen en cómo va a ser el perro adulto.
El artículo recalca la importancia de la educación de los animales en positivo, tanto para que aprenda unos buenos hábitos de conducta de eliminación, por ejemplo, como para que atienda órdenes básicas (sentado, tumbado, quieto…).
Extraído de: Almudena Borja Cepeda y Lidia Nela Rubio Laguna. El desarrollo del cachorro. Ateuves nº 33, julio/agosto 2011, pp. 32-36