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PV ARGOS 43/2014    
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Citología sanguínea en pequeños animales. Hallazgos más comunes y su interpretación (IV)

Alteraciones morfológicas de la serie blanca

Última actualización 18/09/2012@11:09:06 GMT+1
(Foto: PV Argos)

En capítulos anteriores de esta revisión hemos tratado las distintas alteraciones reconocibles en la serie roja y plaquetas. A continuación nos centraremos en el aspecto fisiológico de los leucocitos en las extensiones sanguíneas, así como en las principales alteraciones morfológicas que pueden aparecer en los mismos.

Pérez-Écija, R. A.
Estepa, J. C.
Mendoza, F. J.
Dpto. Medicina y Cirugía Animal. Facultad de Veterinaria
Universidad de Córdoba (España)
Imágenes cedidas por los autores

La evaluación citológica de la sangre es una importante herramienta diagnóstica para el veterinario, y es de un uso cada vez más frecuente en la práctica clínica diaria de pequeños animales.

El estudio de extensiones o frotis de sangre periférica es fundamental para la evaluación de la mayoría de pacientes y, de hecho, se ha instaurado como una técnica rutinaria en los procedimientos diagnósticos veterinarios.

Apariencia de los leucocitos normales en extensiones sanguíneas

Las principales características que nos ayudarán a reconocer los diferentes tipos de leucocitos que podemos encontrar en un frotis sanguíneo aparecen recogidas en la tabla.


Polimorfonucleares neutrófilos
Los neutrófilos se caracterizan por su núcleo separado en numerosos lóbulos, habitualmente entre 3 y 5. La cromatina nuclear aparece densamente compactada (basófila) con zonas puntuales menos condensadas. El citoplasma es claro, pálido y a veces se puede observar una vacuolización finamente granular que suele ser incolora y puede tornarse ligeramente acidófila (no confundir con los eosinófilos, que presentan unos gránulos intensamente rosáceos). El tamaño normal de los neutrófilos en pequeños animales es de 12 micras (recordemos que para discernir los tamaños de los leucocitos se usa el hematíe como referencia).

Neutrófilos bandados o cayados
Son formas inmaduras de los polimorfonucleares y, en condiciones fisiológicas, son escasos en sangre periférica de pequeños animales. Se caracterizan por un núcleo que, en vez de aparecer multilobulado, muestra una forma característica de “U” o “C”. Todas las formas inmaduras de los neutrófilos (cayados, mielocitos, metamielocitos, etc.) presentan los gránulos secundarios ya descritos, si bien en estas células son muy difíciles de demostrar (figura 1).

Figura 1. Ejemplo de polimorfonuclear neutrófilo bandado. Obsérvese el característico núcleo sin lobulaciones y con forma de “C” o “U”, así como la cromatina poco compacta, que indica la inmadurez de la célula (al contrario que la imagen que aparece, por ejemplo, en un eosinófilo degranulado). El tamaño relativo respecto a los eritrocitos ayuda a descartar su confusión con un monocito. Tinción Diff-Quick sobre sangre de perro. 100x.
Figura 2. Eosinófilo felino, con sus característicos gránulos muy acidófilos y pequeños que ocupan completamente el citoplasma celular, apareciendo el núcleo bilobulado. Tinción Diff-Quick sobre sangre de gato. 100x.


Eosinófilos
Estas células suelen ser de mayor tamaño que los neutrófilos y normalmente se encuentran en bajo número en animales sanos. El núcleo aparece segmentado pero se divide en pocos lóbulos (dos de lo más normal), con cromatina poco compacta y citoplasma claro que presenta gránulos llamativamente rosáceos. Estos gránulos suelen ser uniformes y pequeños en gato (figura 2), ocupando completamente el citoplasma. En el perro, al contrario, son de tamaño y forma variable, y aparecen usualmente cuatro o cinco que ocupan todo el citoplasma. Al igual que sucede en los neutrófilos, estos gránulos se pueden observar en las formas inmaduras. A veces podemos identificar en un frotis (más frecuentemente en el perro y, sobre todo, en los galgos) eosinófilos degranulados (figura 3). La imagen es muy similar a la de un neutrófilo, pero son de mayor tamaño y presentan numerosas vacuolas vacías e irregulares en su citoplasma.

Basófilos
Son los granulocitos de mayor tamaño, si bien son muy escasos en las extensiones sanguíneas de animales sanos.

Su núcleo aparece escasamente segmentado y se caracterizan por un citoplasma moderadamente basófilo que contiene gránulos.

En el perro los gránulos de los basófilos son escasos y de tinción violácea, mientras que en gatos presentan numerosos gránulos de color lila (figura 4). Dichos gránulos también aparecen en las formas inmaduras de los basófilos.

Figura 3. Comparación entre un neutrófilo maduro (célula A) y un eosinófilo degranulado (B). Obsérvese que el tamaño es muy similar, lo cual ayuda a descartar que la célula B sea un monocito. El eosinófilo presenta un núcleo bilobulado y, al haberse degranulado, aparecen unas vacuolizaciones citoplasmáticas características. Tinción Giemsa sobre sangre de perro. 100x.
Figura 4. Basófilo canino (flecha). Nótense la típica granulación de color azul oscuro en el citoplasma celular y el tamaño comparado respecto a los neutrófilos circundantes. El núcleo del basófilo suele aparecer poco segmentado, al igual que los eosinófilos. Tinción Diff-Quick sobre sangre de perro. 100x.


Monocitos
Lo más característico de estas células es que son de tamaño mayor a los neutrófilos, y que su diámetro varía entre 15 y 20 micras. El núcleo es de morfología muy variable (desde formas de riñón, “C” o “U” parecidas a los neutrófilos bandados hasta formas multilobuladas). Se caracterizan porque la mayoría de su cromatina está escasamente compactada, a diferencia de los granulocitos; mientras que el citoplasma presenta una fina textura granular, a veces con vacuolas. Los bordes citoplasmáticos son irregulares e incluso eventualmente presentan estructuras parecidas a seudópodos (figura 5).

Linfocitos
Son de pequeño tamaño, escasamente mayores a un eritrocito y con un núcleo redondeado densamente teñido donde predomina la cromatina compacta. El citoplasma es escaso y a veces incluso imperceptible (figura 6).

Alteraciones morfológicas de la serie blanca

Neutrófilos tóxicos
Suele ser el cambio morfológico más frecuente en leucocitos y aparecen por efecto de una inflamación o infección sistémica (típicamente por bacterias Gram (-)) que afecta a la granulopoyesis medular. Según la gravedad de la alteración podemos distinguir entre: cuerpos de Döhle, basofilia generalizada, granulación tóxica, neutrófilos gigantes y células con núcleo en anillo.

Figura 5. Monocito felino. El núcleo suele aparecer con una forma arriñonada y la cromatina poco compactada. Es típico de estas células su gran tamaño (comparar con los eritrocitos) así como el citoplasma vacuolizado y una membrana celular poco nítida que a veces (como en la imagen) presenta pequeñas proyecciones. Tinción de Giemsa sobre sangre de gato. 100x.
Figura 6. Linfocito canino. Núcleo redondeado con cromatina compacta y escaso citoplasma, siendo la célula poco mayor a un eritrocito. Tinción Diff-Quick sobre sangre de perro. 100x.
Figura 7. Ejemplo de proceso tóxico en sangre canina. En la fotografía se observa un eosinófilo parcialmente degranulado y un neutrófilo bandado cuyo citoplasma presenta pequeñas vacuolizaciones, así como unos parches mal definidos de color grisáceo (cuerpos de Döhle, flecha). Tinción de Wright sobre sangre felina. 100x.

Cuerpos de Döhle
Son la forma más leve de cambio tóxico y aparecen como parches grises irregulares en el citoplasma debido a alteraciones en el retículo endoplásmico (figura 7). En felinos se pueden encontrar frecuentemente en animales normales pero, en caninos, son específicos de inflamación sistémica con acción sobre la granulopoyesis. Se pueden encontrar tanto en neutrófilos maduros como en bandados.

La forma irregular y el típico color grisáceo ayuda a diferenciarlos de los gránulos del neutrófilo.

Basofilia generalizada
Una forma más severa de daño tóxico es la basofilia generalizada del citoplasma, la cual se visualiza como una coloración azulada difusa homogénea. En daños más graves aparece una vacuolización espumosa del citoplasma por daño en los lisosomas, dándole una aparición burbujeante (figura 8).

Granulación tóxica
Se caracteriza porque la célula presenta pequeños gránulos citoplasmáticos de color rojizo.

Neutrófilos gigantes
Estas células son similares en apariencia a los neutrófilos normales pero tienen un diámetro más de dos veces mayor. Son más frecuentes en gatos e indican igualmente un daño tóxico.

Células con núcleo en anillo
Los neutrófilos con núcleo en anillo son característicos de procesos sépticos e indican un daño tóxico máximo.

Granulocitos inmaduros
Dentro de las formas inmaduras de granulocitos podemos diferenciar entre las células bandadas o cayados, metamielocitos y mielocitos (figuras 1 y 8). La aparición de granulocitos inmaduros en el frotis sanguíneo se denomina desviación a la izquierda. Este hallazgo se asocia normalmente a un aumento en el reclutamiento medular de granulocitos por mayores necesidades orgánicas debido a procesos inflamatorios agudos. De ahí que en la mayoría de las ocasiones la aparición de granulocitos inmaduros se acompañe de leucocitosis (desviación a la izquierda regenerativa).

Por el contrario, cuando el número de formas inmaduras supera a las formas maduras o bien el 10% de los neutrófilos es bandado en un animal con neutropenia, se habla de desviación a la izquierda degenerativa. Ésta última acontece cuando la médula ósea ha agotado las reservas de células maduras pero aún continúa el requerimiento de células defensivas. A veces se puede constatar una muy marcada desviación a la izquierda conjuntamente con grave neutrofilia. Este hecho se denomina reacción leucemioide y es característico de procesos muy purulentos y graves (como ejemplo dogmático de enfermedad que provoque esta respuesta en pequeños animales cabría citar la piometra).

Anomalía de Pelger-Huët
Se trata de una alteración genética característica de ciertas razas (Pastor Australiano, Coonhound, Foxhound, etc.), en la que los granulocitos presentan fallo a la hora de segmentar el núcleo. Para diferenciar esta alteración de una grave desviación a la izquierda tenemos que comprobar el aspecto de la cromatina, ya que si aparece empaquetada se trataría de células maduras, independientemente de su hiposegmentación.

Neutrófilos hipersegmentados
Son células envejecidas que presentan 5 o más lobulaciones y que se pueden encontrar en animales con hiperadrenocorticismo o corticoterapia crónica, así como en procesos que cursan con neutrofilia prolongada (piometra). Este cambio también se denomina desviación a la derecha.

Linfocitos reactivos
Son linfocitos activos que están produciendo elementos inmunes, presentan la cromatina poco compactada, citoplasma muy basófilo y un característico halo pálido perinuclear que se corresponde con el aparato de Golgi (figura 9). No son específicos de ninguna enfermedad y únicamente indican una respuesta inmune activa. En algunas ocasiones se consideran las células plasmáticas como linfocitos reactivos plasmacitoides, si bien este tipo celular se halla raramente en frotis sanguíneos. El aspecto de las células plasmáticas es el mismo que el descrito, pero se trata de células de mayor tamaño y que a veces presentan inclusiones citoplasmáticas vacuolares denominadas cuerpos de Russell.

Es esencial diferenciar estas formas reactivas de los linfoblastos, los cuales son característicos de procesos leucémicos. La diferenciación en función de la morfología puede ser muchas veces complicada y requerir el diagnóstico de un patólogo entrenado. Sin embargo, como regla genérica, hemos de considerar que, aún cuando el proceso frente al que se produce la respuesta sea grave, el número de linfocitos reactivos por preparación es mucho menor que el número de linfoblastos en las leucemias linfoides (en este último caso los linfoblastos son la población predominante en el frotis sanguíneo).

Linfoblastos
Normalmente estas células no aparecen en sangre circulante, y su presencia es indicativa de leucemias o linfomas en fase leucémica. Son células de mayor tamaño que los linfocitos, más basófilas y con un núcleo grande con cromatina poco compactada; pueden observarse claramente uno o varios nucleolos. A veces podemos observar figuras mitóticas (con la cromatina divida y separada), formas aberrantes, etc.

Mastocitos
Los mastocitos se reconocen por un granulado rosáceo que ocupa prácticamente todo su citoplasma e incluso en algunas ocasiones con el núcleo oculto. Son muy infrecuentes en frotis sanguíneos de animales sanos y su aparición masiva se suele asociar a mastocitosis sistémica (subtipo de leucemia).

Figura 8. Ejemplo de granulocito tóxico por un proceso de sepsis. En la imagen se puede apreciar un neutrófilo bandado con numerosas vacuolizaciones citoplasmáticas debidas a daño a nivel lisosomial. Tinción de Wright sobre sangre canina. 100x.
Figura 9. En la fotografía aparecen dos neutrófilos (flechas normales) y dos linfocitos. Se ha de destacar la diferencia entre un linfocito inactivo (asterisco) y un linfocito activo (flecha con doble cola), el cual presenta un núcleo más irregular, con cromatina menos compacta, citoplasma más abundante y basófilo, así como una zona clara perinuclear. Tinción Giemsa sobre sangre felina. 100x.


Inclusiones celulares en los leucocitos

Las inclusiones que nos podemos encontrar dentro de los leucocitos son las siguientes:
• Restos fagocitados. En el citoplasma de monocitos y neutrófilos podemos observar tanto restos celulares como pigmentos. Como ejemplo de estos últimos cabe mentar la hematoidina y hemosiderina (color negruzco o pardo refráctil), que aparecen después de que la célula fagocite eritrocitos. Su presencia es característica de anemias hemolíticas o inflamaciones graves.
• Moquillo canino. Los cuerpos de inclusión del moquillo canino, patognomónicos del proceso, pueden aparecer tanto en glóbulos rojos como en blancos. Se trata de cuerpos ovales o redondeados, eosinófilos, que pueden variar desde uno único a una pareja en el citoplasma de linfocitos y monocitos. Cuando aparecen en los neutrófilos se suelen ver más basófilos. En eritrocitos aparecen como estructuras redondeadas de color azul pálido. Es más común en estadios iniciales de la enfermedad.
• En perros que padecen Ehrlichia canis se puede observar dentro de los linfocitos y monocitos una mórula durante las fases tempranas de la infección. Son estructuras citoplasmáticas redondeadas de color rosado a lila.
• Hepatozoon canis también puede provocar la aparición de inclusiones en neutrófilos y monocitos caninos. Sin embargo, en esta enfermedad, aun cuando la infección es grave, las inclusiones aparecen de manera escasa. El gametocito de este organismo es incoloro y desplaza el núcleo y el citoplasma de la célula hospedadora.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    4502 | Rodrigo - 15/02/2014 @ 09:55:02 (GMT+1)
    Me ha gustado el artículo . Se explica perfecta y claramente las modificaciones morfológicas de las células . Enhorabuena
    2246 | Nancy - 21/09/2011 @ 00:27:52 (GMT+1)
    Son un tipo de daño citogenetico llamado micronucleo o ustedes como les llaman
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