Pérez-Écija, RA
Estepa, JC
Mendoza, FJ Dpto. Medicina y Cirugía Animal. Facultad de Veterinaria
Universidad de Córdoba (España)
Imágenes Argos
La evaluación citológica de la sangre es una importante herramienta diagnóstica para el veterinario, y es de uso cada vez más frecuente en la práctica clínica diaria de pequeños animales.
El estudio de extensiones o frotis de sangre periférica es fundamental para la valoración de la mayoría de pacientes y, de hecho, se ha instaurado como una técnica rutinaria en los procedimientos diagnósticos veterinarios.
Alteraciones cuantitativas de la serie blanca En la tabla 2 se muestran los principales procesos que afectan a la serie blanca en pequeños animales, junto con los hallazgos que los acompañan en la extensión sanguínea, así como las causas más comunes de los mismos.
Dentro de las alteraciones cuantitativas en el número de glóbulos blancos se ha de diferenciar entre aquellas que afectan a toda la población leucocitaria (leucocitosis y leucopenia) y aquellas donde únicamente un subtipo celular es el que sufre un aumento o reducción en su número. Sin embargo, al ser los neutrófilos la población más numerosa en la sangre periférica, tanto de perro como de gato, la mayoría de las leucocitosis y leucopenias son consecuencia de una neutrofilia y neutropenia, respectivamente.

Neutrofilia El aumento en el número de neutrófilos sanguíneos puede aparecer de manera fisiológica y por cortos periodos de tiempo en respuesta al estrés (a excepción del gato, donde este hecho provoca linfocitosis y no neutrofilia). De manera no fisiológica, la neutrofilia suele aparecer secundaria a infecciones o inflamaciones agudas, y de manera menos frecuente a niveles elevados de corticoides. Para dirimir la causa de la neutrofilia hemos de considerar si es continua o no (el estrés provoca picos de neutrofilia que desaparece en pocas horas), así como la existencia de cambios morfológicos en los neutrófilos (desviación a la izquierda y/o cambios tóxicos), los cuales son típicos de procesos infecciosos localizados y no ocurren en la neutrofilia por hipercorticismo. De manera excepcional, en el Setter Irlandés existe un síndrome autosómico recesivo que cursa con neutrofilia y se acompaña por defectos funcionales en dichas células.
Neutropenia Normalmente la neutropenia es la principal causa de leucopenia en pequeños animales y es característica de procesos que cursan con inmunodeficiencia (en la inmunodeficiencia felina la neutropenia es un hallazgo constante en animales infectados). En este caso, al existir una aplasia medular, la neutropenia se acompaña de una caída en el resto de líneas celulares.
Podemos encontrar neutropenia igualmente en cuadros de anorexia, pirexia y en cuadros gastroentéricos (es muy típica de infecciones por parvovirus tanto canino como felino).
También podemos observar neutropenia por el uso de fármacos con efecto mielosupresor y en determinados casos de leucemias mielocíticas agudas y síndromes mielodisplásicos (leucemia felina).
En el caso de perros de raza Collie de capa gris plateada existe un proceso denominado hematopoyesis cíclica que cursa con fases de neutropenia seguidas por neutrofilias con desviación a la izquierda regenerativa. También en el Schnauzer Gigante, debido a malabsorción de vitamina B12, aparece neutropenia junto con hipersegmentación de los neutrófilos y anemia arregenerativa normocrómica y macrocítica.
En el caso específico del gato, podemos encontrar animales con neutropenias leves (1.800 a 2.300/µL) durante largos periodos de tiempo sin que exista una causa patológica subyacente.
Linfocitosis Es característica de tres procesos: neoplasias linfoides, infecciones crónicas con estímulo antigénico prolongado (leishmaniosis, babesiosis, ehrlichiosis) y secundaria a estrés en el caso del gato. Para poder diferenciar entre los dos primeros procesos se tiene que constatar si la población predominante es de linfocitos reactivos o de linfoblastos, para lo cual es fundamental la evaluación de la citología sanguínea. Respecto a la respuesta a estímulos antigénicos prolongados, cabe destacar que, sobre todo en el perro, las vacunaciones provocan una linfocitosis moderada durante el periodo posvacunal a base de linfocitos reactivos. Igualmente, un animal con ehrlichiosis crónica muestra una linfocitosis muy marcada (aparte de otros síntomas en el frotis sanguíneo, como trombocitopenia).
Por último, se ha descrito que el hipoadrenocorticismo felino cursa con linfocitosis.
Linfopenia Es un hallazgo bastante común e inespecífico, y constituye uno de los hallazgos más frecuentes en cualquier animal hospitalizado o enfermo. Suele aparecer como consecuencia de un aumento de corticoides endógeno (típico leucograma de estrés, con neutrofilia y linfopenia) o exógeno, por estrés prolongado o por enfermedades víricas que conllevan aplasia medular (acompañándose de leucopenia generalizada), como por ejemplo en casos de parvovirosis canina, moquillo, hepatitis vírica canina, peritonitis infecciosa felina, leucemia felina o inmunodeficiencia felina. También se describe en casos de enteropatía con pérdida de proteína, entre otros.
Monocitosis De forma genérica es un hallazgo bastante inespecífico, y que normalmente acompaña a la neutrofilia. Se suele asociar a cuadros donde aparece un daño tisular muy extenso y grave o bien a procesos piogranulomatosos.
Eosinofilia Principalmente es un hallazgo relacionado con procesos alérgicos o parasitarios. Por ejemplo, se describe una eosinofilia marcada en animales con dermatitis atópica por picadura de pulgas, complejo eosinofílico del gato, endoparasitosis gastrointestinales, etc. En el caso de los parásitos, únicamente observaremos eosinofilia durante la migración tisular de las formas parasitarias, y no existe cuando el adulto está libre en la luz intestinal. También aparece eosinofilia en las leucemias eosinofílicas, aunque éstas son raras en Medicina Veterinaria.
Basofilia Es bastante rara y comparte etiología con la eosinofilia, ya que suelen cursar juntas. Puede encontrarse de manera secundaria a alergias, dirofilariosis, mastocitosis sistémica, leucemia basofílica, etc.
Leucemias Bajo el término de leucemia se conoce un amplio rango de procesos, que tienen en común el hecho de que se trata de neoplasias que afectan a las células progenitoras sanguíneas. Pueden aparecer alteraciones tanto a nivel de la médula ósea como en sangre circulante.
Los dos subtipos más comunes en Veterinaria son las leucemias linfoides y las mieloides o mielocíticas (que a su vez se pueden subdividir según la población afectada en leucemias granulocíticas, monocíticas, megacariocíticas y eritrocíticas).
Es esencial el estudio citológico de sangre periférica a la hora de diagnosticar las leucemias así como para diferenciar leucemias mieloides de linfoides, cuyo tratamiento es totalmente diferente. Sin embargo, en todas ellas, se hace necesario acompañarlo con un estudio citológico de la médula ósea e incluso, a veces, para la correcta tipificación del proceso, se requieren estudios inmunocitoquímicos.
De forma general, podemos sospechar de un problema de leucemia cuando se observan figuras mitóticas, atípicas o bizarras en los leucocitos de una extensión sanguínea. Sin embargo, también existen leucemias que únicamente se presentan con un aumento persistente de un tipo celular sin que exista explicación evidente (por ejemplo, la leucemia linfocítica crónica).
La mayoría de los pequeños animales con leucemia presentan una leucocitosis persistente, tratándose la mayoría de leucocitos neoplásicos. El subtipo predominante dependerá del tipo de leucemia del animal.
En la mayoría de los casos, esta leucocitosis a base de células neoplásicas se suele acompañar con una eritropenia y trombopenia, si bien, a veces, aparecen también alteraciones en estas líneas celulares (macrocitos, megatrombocitos, eritrocitos nucleados, etc.), lo cual indicaría una alteración generalizada en la médula ósea. Normalmente no se observan cambios tóxicos en los leucocitos neoplásicos.
Leucemias linfoides Hemos de considerar que hasta el 10% de los linfomas sólidos (sobre todo en la forma multicéntrica y usualmente en pacientes caninos) pueden provocar linfocitos leucémicos circulantes y, por tanto, compartir hallazgos citológicos con leucemias linfoides. Las leucemias linfoides más frecuentes en pequeños animales son la leucemia aguda linfoblástica (LAL) y la leucemia crónica linfocítica (LCL).
• LAL. Afecta más frecuentemente a animales jóvenes o de edad media. Las células circulantes son del tipo linfoblasto con núcleos ovales a irregulares, cromatina reticular y una cantidad moderada de citoplasma basófilo. Se pueden distinguir igualmente uno o más nucleolos. Este tipo de leucemia es frecuente en felinos (asociada al virus de la leucemia felina) y más rara en perros. El hallazgo de estas células tumorales circulantes se acompaña de una anemia arregenerativa con neutropenia y trombocitopenia debido a que las células tumorales invaden la médula ósea.
• LCL. Las células circulantes son similares a linfocitos maduros, aunque suelen presentar citoplasma muy oscuro y de tamaño muy variable. Más llamativo que el cambio morfológico es sin duda el cuantitativo, pues dichas células son muy numerosas. El animal presentará leucocitosis con linfocitosis y neutropenia y debido a la acción tumoral en la médula ósea, anemia arregenerativa y trombocitopenia. Este proceso aparece tanto en el perro como en el gato (en este último no suele estar asociado a FeLV).
Leucemias mieloides Entre las leucemias mieloides, las más comunes son las agudas. Según la línea celular afectada se pueden diferenciar varios procesos:
• Leucemia aguda granulocítica. Predomina en animales jóvenes, sobre todo en el perro. Se caracteriza por leucocitosis grave, conformada por numerosas formas inmaduras parecidas a mieloblastos, neutrófilos bandados gigantes y metamielocitos. Se pueden observar células aún más inmaduras que presentan una cromatina muy poco compacta con un citoplasma amplio y granulado eosinofílico.
• Leucemia aguda mielomonocítica. Las células leucémicas presentan características típicas de los monocitos. Es la más frecuentemente descrita entre las leucemias mieloides en el gato.
• Mielosis eritrémica o eritroleucemia. En este tipo de leucemia la serie roja es la tumoral. Es un proceso más común en el gato que en el perro y cursa con una anemia no regenerativa grave y un elevado número de eritrocitos nucleados circulantes. A veces se acompaña de anisocitosis (macrocitosis).
• Unos procesos muy relacionados con las leucemias mieloides son los síndromes mielodisplásicos. Estos síndromes cursan con citopenias y anomalías en la maduración de una o varias líneas celulares. A excepción del gato (por infección con virus de la leucemia felina o virus de la inmunodeficiencia felina), estos procesos mielodisplásicos son raros en Veterinaria.
Bibliografía disponible en www.argos.grupoasis.com/bibliografias/citologia119.doc