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Enfermedad dental complicada en una chinchilla

Última actualización 30/10/2012@10:34:49 GMT+1
(Foto: Sxc.hu)

Las chinchillas padecen con frecuencia problemas dentales, cuya resolución suele requerir limados continuos bajo sedación o anestesia, lo que no está exento de riesgos.

Jesús Gutiérrez Aragón, Mercedes Luengo Ruiz
Centro Veterinario Carlinda, Málaga
jaga@vetforum.es
Imágenes cedidas por los autores

Los problemas dentales en las chinchillas son muy frecuentes. Una cuidadosa revisión permite detectar anormalidades dentales hasta en el 35% de los animales aparentemente sanos. En el caso de las chinchillas que acuden a un centro veterinario por algún tipo de enfermedad, hasta el 55% muestra elongación de los incisivos. Esta elongación casi nunca es primaria, sino derivada de la elongación de los malares. Aunque generalmente no hay signos clínicos que hagan sospechar de su existencia, el 37% de las chinchillas padecen caries y lesiones resortivas.

El hecho de que estos animales padezcan con tanta frecuencia problemas dentales
se debe a que sus dientes son de crecimiento continuo. La longitud de los malares de las chinchillas salvajes es de unos 5,9 mm y de 7,4 mm en las chinchillas domésticas clínicamente sanas. En las domésticas con enfermedad dental éstos miden de media 10 mm de longitud.

El diagnóstico de las lesiones existentes no siempre es fácil. La exploración y el estudio radiográfico de las chinchillas, convenientemente anestesiadas, sólo permite detectar entre el 50 y el 75% de las lesiones existentes, de modo que al menos el 25% de dichas lesiones sólo son detectables en un examen post mórtem. Por tanto, en los casos de sospecha de enfermedad dental es imprescindible que el veterinario posea un profundo conocimiento de la normalidad anatómica, haga una correcta exploración bajo sedación o anestesia y realice un estudio radiográfico completo de las piezas dentales. La interpretación de las imágenes radiográficas puede tener cierta complicación, pero es posible ayudarse de líneas anatómicas de referencia (ver bibliografía).

Figuras 1 y 2. Abultamiento del canto medial del ojo derecho (figura 1, izquierda) y sobrecrecimiento malar (figura 2, derecha).

Historia clínica

Presentamos el caso de una chinchilla hembra de 5 años de edad que acudió a consulta porque su propietaria veía mal uno de sus ojos desde hacía tres días. Su alimentación consistía en mixtura y chucherías para chinchillas, galletas y heno. Su estado físico era deplorable, mostraba una gran cantidad de nudos de pelo en la zona lumbar, con un peso de 514 g. En la zona rostral al canto medial del ojo derecho presentaba un abultamiento (figura 1) y el ojo fue evaluado con fluoresceína, dando como resultado ausencia de úlceras corneales. La deficiente alimentación, el bajo peso, la falta de acicalamiento y la afectación periocular hacían sospechar una causa común dental, por lo que procedimos a la sedación de la chinchilla (0,06 mg/kg de medetomidina IM) para realizar una exploración bucal detallada. El sobrecrecimiento malar era muy evidente (figura 2). Aprovechamos la sedación para realizar un limado somero puesto que la respiración era dificultosa. Revertimos la sedación con atipamezol (0,3 mg/kg IM) y aprovechamos para eliminar los nudos de pelo.

En todo procedimiento dental iniciamos un tratamiento analgésico in situ con buprenorfina (0,05 mg/kg SC TID 24 h) y meloxicam (0,3 mg/kg SC SID 24 h) que debe continuarse en el domicilio con meloxicam durante una semana (0,2 mg/kg PO SID). Además, también durante una semana, administramos un tratamiento antibiótico con enrofloxacina (15 mg/kg PO BID) y metronidazol (15 mg/kg PO BID). Este protocolo se siguió en cada uno de los limados que se comentan en el presente caso.

Hipomotilidad intestinal
Una de las complicaciones más frecuentes que hemos observado en cualquier procedimiento quirúrgico en las chinchillas es la hipomotilidad intestinal, llegando a darse casos de íleo paralítico. Asociado a este riesgo existe generalmente un estado anoréxico, por lo que instamos a forzar la alimentación en los casos en los que no existe ingesta voluntaria y el pesaje diario muestra pérdida de peso. Se pueden administrar hasta 70 ml/kg PO de una papilla de cuidados intensivos para roedores herbívoros (Critical Care de Oxbow). Es importante controlar la producción fecal, pues sirve para valorar la eficacia del tratamiento.

Seguimiento

A la semana, el abultamiento preocular había disminuido de tamaño y el peso se había mantenido, pero las heces eran de muy reducido tamaño. Procedimos a terminar el limado de los malares y a hacer lavados del conducto lacrimal del ojo derecho, del que extrajimos gran cantidad de pus (figura 3). La afectación del sistema de drenaje de las lágrimas se debe con frecuencia al avance de la raíz del premolar maxilar ipsilateral, como se ve en el estudio radiográfico realizado (figura 4). Aconsejamos tratar la infección ocular con un colirio de tobramicina y diclofenaco (Ocubrax colirio, 1 gota TID).

Figura 3. Extracción de pus del ojo derecho.
Figura 4. Estudio radiográfico.
Figura 5. Defecto en la mucosa oral.

Durante dos días la chinchilla apenas defecó, normalizándose posteriormente, y el peso aumentó en 30 gramos. El ojo mejoró de forma notable. Rostralmente al premolar maxilar derecho observamos un defecto en la mucosa oral, probablemente originado por la raíz del incisivo (figura 5). Debido a que la afectación ocular casi con seguridad se debía a la compresión del conducto nasolacrimal aconsejamos a la propietaria la extracción del premolar, que realizamos pasadas dos semanas. El peso de la chinchilla se había reducido nuevamente hasta los 535 g. Advertimos a la propietaria de que las extracciones dentales pueden no ser efectivas si quedan restos de tejido germinal en la raíz.

Al día siguiente la propietaria nos indicó que la chinchilla presentaba una cojera de la extremidad pelviana derecha y que veía el pie inflamado. Se presentó para valorarla un día después y observamos una pérdida de fuerza en dicha extremidad y ligera tumefacción, pero no observamos cojera y el apoyo de la pata era correcto. La temperatura era normal y el peso se mantuvo.

Revisión a los cinco días

A los cinco días acudió de nuevo a la consulta porque se estaba mordiendo el pie, aunque no se apreciaban lesiones. El estado general era bueno y había recuperado 20 g de peso. Se le colocó un collar isabelino para evitar que se automutilara. Cuatro días después acudió de nuevo porque había perdido 29 g de peso, que achacamos al estrés producido por el collar isabelino, y apreciamos una necrosis seca de los dos dedos más mediales, apareciendo el dedo III inflamado (figura 6). Como las heces eran un poco blandas recomendamos administrar Proenteric PO BID con el fin de aumentar la consistencia fecal.

Figuras 6 y 7. Necrosis seca de los dos dedos más mediales (figura 6, izquierda) y cicatrización de la herida del pie (figura 7, derecha).

Revisión a los diez días

A las tres semanas tras la extracción dental, las heces eran normales y recuperó 17 g de peso. Se le amputaron los dedos afectados y se limaron algunos picos dentales. A las dos semanas se retiraron los puntos. La chinchilla hacía vida normal, corriendo y saltando sin dificultad. La cojera desapareció pero el peso disminuyó nuevamente 20 g. Se retiró el tratamiento analgésico, pero se continuó con el antibiótico y se instauró un tratamiento con pomada antiséptica tópica (F10 TID). Tres días después el peso aumentó 7 g. La herida manifestó una muy notable mejoría. Propusimos continuar el tratamiento tópico y antibiótico, quitar el collar isabelino bajo supervisión y vigilar el peso.

Dos semanas después el peso disminuyó 36 g. La herida del pie cicatrizó perfectamente (figura 7). En la exploración bucal se observó la aparición de varios picos, que se limaron, y se advirtió que estaba saliendo el premolar extraído (figura 8). Se retiró el tratamiento tópico.

Revisión a los cinco meses

A los cinco meses y medio acudió de nuevo porque desde hacía dos semanas tenía el ojo derecho con moco blanco y legañas amarillas. El peso había aumentado notablemente, hasta situarse en 605 g. En la exploración bucal se observaron pequeños sobrecrecimientos malares y un crecimiento anómalo del premolar maxilar derecho. Se hizo limado dental y se volvió a tratar el problema ocular con tobramicina y diclofenaco.

A las tres semanas acudió de nuevo porque desde hacía dos días la chinchilla estaba triste, más parada, con los ojos más cerrados y se iba a la parte baja de la jaula. El ojo ya no le daba problemas. Comía poco y las heces eran irregulares. El peso se redujo hasta los 577 g. En la exploración bucal se evidenció sobrecrecimiento del premolar maxilar derecho, fractura del molar II maxilar izquierdo y algunos picos. Se realizó limado de malares y se extrajo el trozo roto del molar.

Visita a los cuatro meses

A los cuatro meses la propietaria acudió de nuevo porque la chinchilla había dejado de comer, las heces eran pequeñas y había perdido 10 g en los últimos días, hasta alcanzar 594 g. En la exploración bucal se descubrió un gran sobrecrecimiento del premolar maxilar derecho (figura 9), y en general de todos los malares maxilares, y del molar III mandibular izquierdo. También existía un gran sobrecrecimiento de los incisivos, especialmente de los mandibulares. Se hizo un nuevo limado dental.

Figuras 8 y 9. Aparición de una nueva pieza dental (figura 8, izquierda) y sobrecrecimiento del premolar maxilar derecho (figura 9, derecha).

La propietaria telefoneó al día siguiente para decir que la chinchilla no había defecado todavía. Ante el estado de hipomotilidad intestinal y el riesgo de que acabara evolucionando hacia un íleo paralítico comenzamos a administrar metoclopramida (3,5 mg/kg BID PO) hasta que se corrigió la hipomotilidad.

Hospitalización

Siete semanas después volvió a revisión porque las heces eran un poco pequeñas y blandas. Llegó a pesar 650 g pero en el momento de la revisión pesó 575 g. En la exploración bucal se detectó sobrecrecimiento del premolar maxilar derecho y se procedió a realizar un nuevo limado dental. Al día siguiente acudió en un estado de total postración, con un valor de glucemia de 33 mg/dl. Se hospitalizó, pero el animal falleció al poco tiempo. La necropsia no mostró ningún signo macroscópico que revelara la causa de la muerte y la propietaria declinó el ofrecimiento de hacer un estudio anatomopatológico.

Conclusión

Se cree que la dieta, tanto en composición como en tamaño, es la principal responsable del desarrollo de la enfermedad dental en la chinchilla doméstica. Así, cuando nos enfrentemos a un caso de este tipo siempre debemos hacer una anamnesis minuciosa enfocada a determinar la cantidad y tipo de alimentación que ingiere el animal, procurando corregirla de modo que sea lo más cercana posible a la de las chinchillas silvestres. Una vez instaurada la enfermedad dental suele requerir de frecuentes limados y, en contadas ocasiones, de extracciones dentales. Como cualquier intervención quirúrgica los limados no están exentos de riesgo y es esencial advertir a los propietarios de las posibles complicaciones.

Generalmente los casos de enfermedad dental avanzada en la chinchilla son muy frustrantes para el veterinario y muy costosos de sufragar para el propietario. Idealmente se debería hacer un estudio radiográfico en cada ocasión y valorar el estado general del animal mediante una analítica sanguínea preoperatoria. Sin embargo, el tiempo requerido entre dos limados dentales puede ser de tan solo un par de semanas, lo que hace que prácticamente casi nunca se haga una valoración prequirúrgica perfecta. Por ello, no es infrecuente que nos encontremos con fallecimientos a las pocas horas o días tras un limado “leve” en animales que han soportado procedimientos más radicales en el pasado.

Bibliografía

Boehmer, E., & Crossley, D. (2009). Objective interpretation of dental disease in rabbits, guinea pigs and chinchillas. Use of anatomical reference lines. Tierärztliche Praxis Kleintiere, 37 (4), 250-260.
Crossley, D. A. (s.f.). Dental Disease in Chinchillas. Recuperado el 14 de Septiembre de 2011, de http://www.vetdent.eu/research/chinchilla/chinchdd.html
Crossley, D. A. (2001). Dental disease in chinchillas in the UK. Journal of Small Animal Practice, 2 (42), 12–19.
Crossley, D. A., & Miguélez, M. M. (2001). Skull size and cheek-tooth length in wild-caught and captive-bred chinchillas. Archives of Oral Biology , 46 (10), 919-928.

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