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Cardiopatía congénita en una cobaya

lunes 01 de julio de 2013, 13:41h
Figura 1. Edvin.
Figura 1. Edvin.

La ecocardiografía es una técnica de gran valor en veterinaria gracias a su inocuidad y a su elevadísima calidad diagnóstica. En animales exóticos es necesario adaptar los equipos ecocardiográficos para poder establecer diagnósticos adecuados.

Belén C. Verdugo, Arkaitz Loiarte, David Martín y Javier Lista
Servicio de Cardiología, Ecografía y Endoscopia de Sinergia Veterinaria
Imágenes cedidas por los autores

La ecocardiografía es la herramienta de oro para diagnosticar problemas cardiovasculares: disfunción miocárdica, presencia de cardiopatías congénitas o adquiridas, masas, dirofilarias, consolidaciones lobares, derrames pleurales, pericárdicos, etc. Sin embargo, evaluar el sistema cardiovascular en los pequeños mamíferos exóticos puede ser complicado. Se requieren conocimientos de la fisiología y la anatomía específicas de estos para poder aplicar las técnicas de diagnóstico cardiovascular empleadas en los otros animales de compañía.

Las medidas ecocardiográficas de las diferentes especies exóticas, imprescindibles para poder llegar a establecer diagnósticos certeros, han sido publicadas en distintos libros de referencia (ver bibliografía) y han ayudado a definir las distintas patologías cardiacas que sufren estas especies.

La mayoría de estos animales considerados exóticos poseen un peso y un tamaño muy inferior al de la mayoría de los animales domésticos, lo que impide el uso de un equipo cardiovascular estándar. Será imprescindible el uso de sondas específicas en estos pacientes para poder obtener los cortes diagnósticos específicos con la calidad de imagen necesaria. La sonda cardiológica utilizada en estos diagnósticos se trata de una sonda “phrase array 10 SR”, multifrecuencia desde 8 MHz hasta 12 MHz cuya principal característica es que permite exploraciones ecocardiográficas a muy poca profundidad, pero con muy alta resolución. En otras palabras, es una sonda que trabaja con frecuencias muy altas. Pero, aparte de disponer del equipo adecuado, se debe conocer la anatomía y la fisiología específicas del animal en cuestión. Es por este motivo que la formación y la experiencia del cardiólogo que realiza la exploración con estos equipos, pasa a ser un elemento diferenciador.

Patologías cardiacas en animales exóticos

Las patologías cardiacas en animales exóticos son comunes. En los hurones (Mustela putorius furo), por ejemplo, abarcan un abanico tan amplio como en perros y gatos. Entre las que se diagnostican con una mayor frecuencia están: cardiomiopatías dilatadas, cardiomiopatías hipertróficas, valvulopatías adquiridas y arritmias. Las cardiopatías congénitas se han descrito con menos frecuencia, pero entre ellas, el defecto del septo interatrial y el conducto arterioso persistente se encuentran entre las más diagnosticadas.

En cobayas (Cavia porcellus) también se han descrito signos clínicos asociados a disfunción cardiaca como: disnea, taquipnea, taquicardia, mucosas pálidas y cuadro agudo de debilidad. En la bibliografía encontramos descripciones de patologías cardiacas en cobayas como: cardiomiopatías, rabdomiomatosis (tumores benignos del músculo estriado), efusión pericárdica de origen tóxico y mineralización distrófica. Estas y otras dolencias del corazón pueden diagnosticarse gracias a la ecocardiografía, técnica de gran valor médico, no solo por su inocuidad y no invasividad sino también por su elevadísima calidad diagnóstica en cardiología.

En el presente artículo revisaremos una cardiopatía congénita en una cobaya donde mediante el uso de la ecocardiografía ha sido posible realizar el diagnóstico.

Caso clínico

Edvin (figura 1) es una cobaya macho de 1 año de edad que acude a la clínica de exóticos con un cuadro dermatológico crónico secundario a mordidas por peleas. Durante el examen físico se confirman las lesiones dermatológicas, se detecta que el animal está deshidratado (se estima un 10% de deshidratación), no se palpan masas abdominales ni anomalías de gas. A la auscultación se detecta un soplo de grado 4/6, sin observarse signos clínicos de patología cardiaca (disnea, intolerancia al ejercicio, ascitis, etc.). Después de rehidratar al paciente y recuperar su condición, se procede a reevaluar el soplo auscultado, realizando las pruebas diagnósticas que se detallan a continuación.

El estudio radiológico no revela anormalidades en campo pulmonar ni alteraciones en la silueta cardiaca (figura 2).

Figura 2. Rx del tórax.

Se realiza estudio ecocardiográfico, donde en modo-2D y modo-M no se aprecian engrosamiento de paredes ni megalias de cámaras cardiacas que definan cuadros de sobrecarga de volumen (dilataciones de cámaras cardíacas) o de sobrecarga de presión (hipertrofia de paredes ventriculares) (figuras 3 y 4).

Figura 3. Modo-M del ventrículo izquierdo.
Figura 4. Modo-M de la válvula mitral.

Al realizar el Doppler color se detecta en el eje paraesternal derecho de cinco cámaras (tracto de salida del ventrículo izquierdo) un flujo laminar en el ventrículo izquierdo, que se acelera hacia el defecto interventricular. En el defecto aumenta drásticamente la velocidad produciendo un jet turbulento que se extiende hacia el ventrículo derecho (figuras 5 y 6).

Figuras 5 y 6. Doppler color en el que se aprecia un jet turbulento en el corte paraesternal derecho de cinco cámaras (tracto de salida del ventrículo izquierdo).

Existen cuatro tipos de defecto del septo interventricular: perimembranoso, supracristal, muscular y el de entrada; dicha denominación viene definida por la región del septo donde reside el defecto. En el caso de Edvin se localiza en el tracto de salida del ventrículo izquierdo justo proximal a la válvula aórtica, es decir, es un defecto del septo interventricular perimembranoso donde la sangre fluye desde el ventrículo izquierdo hacia el derecho por debajo de la válvula tricúspide.

Con el Doppler continuo se mide la velocidad y el gradiente de presión del jet sanguíneo turbulento a través del defecto del septo interventricular durante la sístole. La velocidad es de 4,54 m/seg con un gradiente de presión de 82,59 mmHg, definiéndose como un defecto pequeño, restrictivo y hemodinámicamente insignificante (figura 7) (ver cuadro al final).

Figura 7. Doppler continuo de medición de la velocidad del flujo sanguíneo a través del defecto del septo. Al tratarse de una velocidad alta, el defecto es restrictivo.

El defecto se considera restrictivo al no elevar la presión vascular en pulmón, y se identifica gracias a la alta velocidad que presenta el jet sanguíneo. Al tratarse de un defecto restrictivo no se considera hemodinámicamente significativo, por lo que no necesita tratamiento cardiaco, aunque se deben realizar chequeos para valorar la evolución del mismo.

La mayoría de los defectos del septo interventricular se identifican fácilmente mediante ecocardiografía, pero los de pequeña dimensión requieren de la técnica del Doppler color para llegar a confirmar su presencia. La ecocardiografía es especialmente útil en la valoración de su significado hemodinámico. Mientras el Doppler color puede identificar el defecto y evaluar su tamaño, el significado hemodinámico del defecto se basa en el tamaño de los ventrículos, las ratios de los shunts y las presiones de las cámaras cardiacas.

Defectos del septo interventricular

En un defecto del septo interventricular sin complicaciones, la sangre fluye del ventrículo izquierdo al derecho en sístole y diástole. El flujo en cualquiera de las fases del ciclo cardiaco puede ser trivial o sustancial, dependiendo del tamaño del defecto. Los defectos pequeños son “restrictivos” pues ofrecen más resistencia al paso de la sangre desde el ventrículo izquierdo hacia el derecho que hacia su salida natural a través de la aorta. De este modo al fluir poca sangre las presiones sistólicas del ventrículo derecho y la arteria pulmonar se mantienen normales.

Por el contrario, los defectos grandes (superiores al área de la válvula aórtica) son “no restrictivos” pues no ofrecen resistencia al paso de sangre desde el ventrículo izquierdo al derecho. El flujo se produce debido a la menor resistencia que ofrece la circulación pulmonar con respecto a la sistémica hasta que ambas se equiparan provocando una hipertensión pulmonar y una sobrecarga de volumen del ventrículo izquierdo por el incremento del retorno a través de la circulación pulmonar.

Agradecimientos: Clínica Veterinaria Exovet Vetersalud.

Bibliografía

disponible en www.argos.grupoasis.com/bibliografias/cardiopatias146.doc

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    5328 | carola - 19/05/2015 @ 03:15:51 (GMT+1)
    por fin pescan a los pobres cobayos..
    espero tener mas paginas como estas, donde encuentre información especializada. muchas gracias...
    la replicare a mis amigos estudiantes de veterinaria medicina.
    3919 | ALICIA ANGOSTO - 20/06/2013 @ 17:47:18 (GMT+1)
    Un artículo fantástico y unas fotos estupendas. He disfrutado mucho leyendolo y ha sido de gran ayuda. Enhorabuena.

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