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Particularidades, signos clínicos y tratamiento del hiperadrenocorticismo felino

lunes 09 de mayo de 2011, 11:03h
Particularidades, signos clínicos y tratamiento del hiperadrenocorticismo felino
El síndrome de Cushing está provocado por un exceso de producción de glucocorticoides endógenos, bien por neoplasias funcionales de la corteza adrenal o por una hiperplasia adrenocortical bilateral. En este segundo caso, se debe a una excesiva producción de la hormona adrenocorticotrópica o ACTH por tumores o, en menor frecuencia, por una hiperplasia pituitaria.
Soledad Fernández de Araoz, Teresa de la Hoz Arespacochaga y Pedro Vicente Uceda
Clínica Veterinaria Zurbano, Madrid
peviuc@yahoo.com
Imágenes cedidas por los autores



Aunque el HAF (hiperadrenocorticismo felino) no es muy frecuente, ambas formas de HA (pituitario-dependientes y adrenalo-dependientes, ya sean adenomas o carcinomas) han sido identificadas en el gato. El 85% de los gatos diagnosticados con HA son pituitario-dependientes.

Signos clínicos
El HAF suele afectar a gatos adultos y de edad avanzada y parece ser que se da con más frecuencia en las hembras que en los machos. Este hecho está basado en un número muy limitado de casos, por lo que no se puede afirmar con total seguridad.

Los signos clínicos de los gatos con HA son similares a los del perro con la misma patología, aunque hay grandes diferencias en su presentación clínica. En la tabla 1 se muestran los signos clínicos de 30 gatos con HAF.

La poliuria/polidipsia es normalmente uno de los primeros signos que se manifiestan en los perros que desarrollan HA. En los perros, los glucocorticoides inhiben la secreción u acción de la hormona antidiurética, con resultado de poliuria/polidipsia secundaria. La hiperglucemia (y su efecto en la diuresis) suele ser leve o moderada.

En los gatos, sin embargo, la poliuria/polidipsia se debe más bien a un desarrollo de una hiperglucemia moderada o severa durante un prolongado espacio de tiempo. Por tanto, estos síntomas no están presentes en los primeros estadios de este síndrome, ya que los gatos son relativamente resistentes a los efectos secundarios de los corticoesteroides.

La extrema fragilidad de la piel es una de las mayores manifestaciones cutáneas del HAF y muy raramente se desarrolla en el perro con HA. Un tercio de los gatos con HA la desarrolla. La piel se desgarra incluso con el simple manejo del animal.

Aunque otras manifestaciones cutáneas del HAF son similares a las del perro con HA (pérdida de pelo, piel fina, atrofia folicular…), la extrema fragilidad de la piel parece una manifestación única y muy seria del gato.

Signos laboratoriales
Las anormalidades en los valores hematológicos son variables. Pueden ir desde la completa normalidad hasta leucocitosis, eosinopenia, linfopenia y monocitosis.

En cuanto a la bioquímica, lo más llamativo, sobre todo en los casos más avanzados, es la hiperglucemia (y glucosuria). La hipercolesterolemia se desarrolla en la mitad de los gatos afectados y se debe, en parte, a la diabetes asociada.

La ALT suele estar elevada en un 40% de los casos, debido probablemente a la lipidosis hepática asociada a la diabetes.

La ALP está elevada en el 85-90% de los perros con HA, mientras que sólo el 20% de los gatos con HA la tienen elevada.

En la tabla 2 se muestran los resultados laboratoriales más característicos de 30 gatos diagnosticados con HA.


Diagnóstico
Hay que tener en cuenta que algunas enfermedades crónicas no asociadas a HA, pueden influir en el resultado del test de estimulación de ACTH. Es probable que el estrés asociado a estas enfermedades crónicas pueda causar cierta hiperplasia adrenocortical bilateral, lo que podría darnos una exagerada respuesta a la ACTH.

Por tanto, el diagnóstico debe basarse en la historia, los signos clínicos y los resultados laboratoriales rutinarios.

La determinación de la concentración basal de ACTH endógeno puede ser muy útil para determinar el origen del HAF. La concentración de ACTH endógena en gatos con HA pituitario-dependiente es muy alta, pero es muy baja o incluso indetectable en gatos con tumores adrenocorticales funcionales.

Caso clínico
Se presenta en la clínica una gata de raza Común Europea, hembra, de 9 años y medio de edad, con historia de vómitos crónicos desde hace meses, pérdida de peso y alopecia no prurítica por todo el cuerpo, en especial por el abdomen y extremidades. No hay anorexia y el gato no parece estar enfermo según la propietaria. Actúa de forma normal y no bebe ni orina más de lo normal.

En el examen físico, la gata está alerta y responde a estímulos. La temperatura rectal es normal. El color de las mucosas es normal y el tiempo de relleno capilar es menor de dos segundos. Su condición física es delgada (2/5) y hay una evidente alopecia por el vientre, cuello y las cuatro extremidades (figuras 1 y 2). La piel parece muy fina, pero no se aprecia ninguna lesión y se sospecha de una alopecia endocrina. La auscultación y examen abdominal son normales.

Figura 1. Se observa una evidente alopecia por el vientre, cuello y las cuatro extremidades. Figura 2. Su condición física es delgada. Figura 3. La auscultación y examen abdominal son normales.


Se le extrae una muestra de sangre en vena yugular izquierda y se envía al laboratorio. Los resultados aparecen en la tabla 3.

En vista de los resultados (ligero aumento de las transaminasas y del cortisol, aunque este último como valor aislado no es relevante), se decide realizar un test de estimulación de ACTH (tabla 4).

Además, se realizó una ecografía abdominal en la que se le diagnosticó hepatomegalia homogénea y uniforme, con un hígado ligeramente hiperecogénico. Las glándulas adrenales midieron 3,3 x 3,3 mm de diámetro la derecha y 3,1 x 3,4 mm la izquierda. Teniendo en cuenta la historia, los síntomas, los resultados laboratoriales y la ecografía, se determinó, como diagnóstico más probable, el de hiperadrenocorticismo felino pituitario-dependiente. Se sugirió al cliente la realización de una resonancia magnética cerebral, pero el cliente prefirió comenzar con el tratamiento.


Tratamiento
Hay poca experiencia en el tratamiento del HAF. En este caso se optó por utilizar trilostano (Vetoryl) el cual, si bien no tiene licencia para ser usado en gatos, en algunos estudios parece ser bastante efectivo con mínimos efectos secundarios. Se decidió empezar con una dosis de 5 mg cada 12 horas. Dado que la cápsula es de 30 mg, se le sugirió a la propietaria que disuelva la cápsula en 6 ml de agua, y le diera 1 ml de agua con la disolución de trilostano cada 12 horas. Además, se le prescribió una dieta hepática.

Seguimiento
Cuatro semanas después de comenzar el tratamiento, se repitió la analítica. La alopecia continuaba, pero desde la instauración del tratamiento médico y dietético, el gato dejó de vomitar. La propietaria no tuvo problemas en darle la medicación. En la analítica las transaminasas habían vuelto a sus valores normales y la prueba de estimulación con ACTH era normal (tabla 5).




Pasados tres meses, la gata había mejorado en condición corporal (3/5) y el pelo había crecido completamente en las áreas alopécicas. Los vómitos habían desaparecido y la propietaria incluso comentó que el gato tenia un aspecto físico más rejuvenecido.

Conclusiones
A partir de este caso clínico se pueden extraer varias conclusiones:
• Aunque el HAF es un síndrome poco frecuente, no por ello debería de excluirse de un diagnóstico diferencial.
• Dadas las características fisiológicas particulares de los gatos, la poliuria y secundaria polidipsia, no aparecen en el HAF hasta bien avanzada la enfermedad, muchas veces incluso cuando el gato ha desarrollado diabetes mellitus (debido a hiperglucemia moderada/severa). Es por eso que un gato diagnosticado como diabético debería ser estimulado con ACTH, sobre todo si se sospecha de resistencia a la insulina.
• Aunque se necesita un estudio más profundo en este sentido, el trilostano parece ser una droga efectiva y bien torada por el gato para el tratamiento del HAF.
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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    5933 | Rubén Carballo Manzanares, MVZ - 14/07/2016 @ 00:21:04 (GMT+1)
    Excelente artículo. Quisiera que publicaran algún artículo acerca de "hepatomegalia asociada a diabetes en perros"
    4564 | Eugenia Rodrigo Lon - 08/03/2014 @ 13:12:59 (GMT+1)
    Hola, y el gato ya diabético y tratado con insulina que no responde y se le diagnostica HAF, recomendáis taratar Vetoryl y además seguir la insulina a la vez ? sobre todo me refiero en el comienzo ??? Gracias

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